Autor: Cabellos, Carmelo . 
 Los partidos, ante el voto de la moción de censura. 
 Censura contra investidura     
 
 Diario 16.    23/05/1980.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

Censura contra investidura

Madrid (CARMELO CABELLOS) - Una doble confrontación paralela, un directo

enfrentamiento dialéctico y de programas, tendrá lugar los próximos miércoles y

jueves en el Congreso de los Diputados:

la censura al Gobierno Suárez y la candidatura y programa de alternativa de

Felipe González. El voto final deberá traducir el sentido político de ambas

cuestiones.

La figura del voto de censura constructiva que establece la Constitución tiene

ciertas complejidades políticas, a las que, en el caso planteado para la semana

próxima, se unen otras no menos desdeñables. De ahí la polémica planteada ayer

en la reunión de la Junta de Portavoces a la hora de aprobar la regulación del

debate de censura.

En primer lugar, la censura constructiva implica la doble cuestión de intento de

derrocamiento del actual Gobierno, junto a la investidura del nuevo candidato a

presidente, en este caso el secretario general del PSOE, Felipe González. Este

doble debate simultáneo y paralelo tendrá como protagonista activo al Partido

Socialista y como pasivo al Gobierno.

El protagonismo socialista quedará patente en la doble intervención con la que

se iniciará la sesión del miércoles: el razonamiento y motivación de la censura

hecha al Gobierno —que posiblemente hará Alfonso Guerra como primer firmante de

la solicitud del voto de censura y la presentación, por Felipe González, de su

programa de investidura, como candidato a la Presidencia del Gobierno.

No habrá voto de confianza

El protagonismo gubernamental lo será, en cierto modo, pasivo. En primer lugar,

deberá defenderse de las motivaciones en que se fundamente la solicitud a la

Cámara de la moción de censura. Pero también y paralelamente, deberá hacer ver

que el previsto fracaso de la votación no se deberá tan solo a la impotencia

numérica del contrario o contrarios —el PSOE y sus eventuales aliados en esta

contienda—, sino que deberá intentar salir airoso por méritos propios.

Una posibilidad de remontar la situación con la que puede contar

constitucionalmente el Gobierno actual es presentar, como contrapartida, una

moción de confianza. Según fuentes del máximo crédito, esta eventualidad ha sido

desechada por el Gobierno. En cualquier caso, su adopción debería ser tomada en

un Consejo de Ministros.

Juicio al PSOE

La constatación anterior lleva, necesariamente, hacia los contrincantes del

Gobierno. Por primera vez en la corta historia del renacido Parlamento español,

el PSOE se verá sometido al análisis y enjuiciamiento del resto de las fuerzas

políticas. Por primera vez también, y como señaló Adolfo Suárez el miércoles, el

pueblo español tendrá la ocasión de conocer cuál es la alternativa real de-

Gobierno del primer partido de la oposición.

Este es un reto que el PSOE ni puede ni debe eludir. Si Felipe González dijo el

otro día que entonces no era el momento de mostrar su alternativa, sino de

criticar la acción del Gobierno, la próxima semana lo será por propia iniciativa

y voluntad.

Hay, puede haber, otras consecuencias políticas importantes y que serán

derivadas de las actitudes que cada partido muestre en la doble y única votación

del jueves: los votos en contra de la moción de censura los computará para si el

Gobierno; los votos favorables traducirán los posibles coaligados de los

socialistas. La incógnita estará en ese indefinido término medio de los votos en

blanco.

La votación será nominal y pública y todos tendrán que pronunciarse. Lo que haga

el grupo de Fraga y los nacionalistas catalanes y vascos -el PNV podría volver a

tiempo al Congreso— dará la clave de este decisivo juego de apoyo. Tiempo al

tiempo.

 

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