Debate político. 
 Suárez: Al fin podremos enterarnos de la alternativa socialista     
 
 Ya.    22/05/1980.  Página: 15. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

debate político

Suárez: «Al fin podremos enterarnos de la alternativa socialista»

22-V-1980

Tras el descanso, el primero en tomar la palabra fue el presidente del Gobierno,

Adolfo Suárez, para responder, fundamentalmente, a Felipe González. Comenzó

diciendo que la presentación de la moción de censura socialista introducía un

factor nuevo en el debate que condicionaba en buena medida la intervención que

tenía prevista y hacía protagonista de la sesión de ayer al grupo parlamentario

socialista.

«Pienso —dijo el presidente— que no se ha presentado absolutamente ninguna

alternativa a las que nosotros hemos propuesto, que se ha hecho una

descalificación global del Gobierno, quizá más desde perspectivas personales que

desde perspectivas conceptuales... Se ha puesto de relieve, en la intervención

del líder del grupo parlamentario socialista, una especie de examen crítico de

un balance de un año de gestión, tomando como base de referencia el discurso de

investidura y el discurso pronunciado ayer y, ciertamente, han olvidado que el

discurso de investidura es un programa para cuatro años y que el discurso de

ayer tenía su origen en una comunicación presentada al Congreso de los

Diputados, que hacía referencia a la situación en que nos encontramos hoy en los

tres puntos a que hacía mención dicha comunicación: imperio de la ley, estado de

las autonomías y situación socioeconómica.»

Imperio de la ley

«Al no haber presentado el partido socialista alternativa a los tres puntos que

hemos mencionado, he de suponer —manifestó el presidente—, tomando como base la

intervención de Felipe González, que en lo que hace referencia al imperio de la

ley las únicas menciones que ha hecho son justamente las que hacen referencia a

la actividad que el Gobierno viene desarrollando desde hace mucho tiempo.»

Enumeró a continuación las realizaciones gubernamentales en el plano legislativo

dentro de ese campo, así como acciones policiales como la desarticulación del

GRA-PO, éxito creciente del plan antiatracos, represión de la droga, represión

del tráfico ilícito monetario, mejora de la infraestructura de las fuerzas de

seguridad, etc.

«Siendo expresión también de la mayor eficacia de la Policía —continuó Suárez—,

siendo conscientes y teniendo la plena sensibilidad de que existe en el país

sensación de inseguridad, en enero de 1980 había 10.300 reclusos; en mayo de

1980, cinco meses después, hay 16.951. Por tanto, la eficacia en la persecución

del delito por parte de las fuerzas de seguridad está plenamente demostrada, y

en la medida que se van asumiendo mayores cuotas de especialización y, al mismo

tiempo, que se han hecho los planes de estudio, que lógicamente tardarán en

producir sus efectos, se irá notando una mayor eficacia en este campo de la

acción de Gobierno, amparando y protegiendo con todos los medios a "nuestras

fuerzas de seguridad, que ciertamente están haciendo lo imposible por procurar a

los españoles las cotas de seguridad que merecen y demandan permanentemente.»

El PSOE, sin alternativa económica

De la alternativa económica del PSOE dijo que tendrá que estar referida a su

documento «Estrategia económica socialista», pues si hay que atenerse a lo que

ayer se dijo ante el Pleno, el PSOE carece en su opinión de alternativa. Afirmó

que ese documento es inquietante y tranquilizador, «inquietante porque contiene

contradicciones básicas, y tranquilizador porque en alguna medida es bastante

irrelevante y porque no ofrece ninguna alternativa seria a la política del

Gobierno para hacer frente a los problemas económicos... Esboza un tipo de

sociedad muy distinta de la occidental cuando afirma en algunas partes del mismo

que el protagonista de la inversión es el Estado, que el control social

corresponde a los sindicatos y que la asignación de recursos se efectúa a través

de la planificación».

En el aspecto de la política exterior, Adolfo Suárez señaló que somos un viejo

país europeo y ahí está una prioridad de nuestra política; que somos un país

vecino de África, otra prioridad, «que enlaza con el Mediterráneo y con Oriente

Medio y recibimos nuestra justificación de pasado, presente y futuro, de

Hispanoamérica. Todo esto enlazado con una profunda relación con los países

árabes, que en su inmensa mayoría son hoy llave energética del mundo y

condicionan, por tanto, la propia estrategia de la política internacional.»

«Hemos pensado muy profundamente en cuál va a ser la situación en que España se

encuentre en el año 2000 —continuó—. Ciertamente existen varios cuellos de

botella en la política internacional, alguno de ellos superable como todos los

tema alimenticios, pero uno de ellos verdaderamente impresionante, que es el de

la producción energética... Hemos seguido una política defendiendo los

principios y los intereses de cercanía y defensa de las justas causas de la

nación árabe. Y eso nos ha colocado en posiciones importantes de cara al futuro.

Al defender unos principios también estamos defendiendo los intereses que España

tiene que defender para garantizar su desarrollo, seguridad y bienestar

económico y social.»

Proyecto de Estado

Dijo más adelante que el proyecto autonómico es desde luego un proyecto de

Estado, criticable si se quiere, pero proyecto de Estado. «En el que cree el

Gobierno —insistió—, en el que cree UCD y que defenderá el Gobierno de UCD sin

la menor duda. Es un proyecto de construcción del Estado autonómico concebido

globalmente, porque no es tampoco cierto que se haya obviado la necesidad de una

reforma administrativa, porque afirma también la necesidad de organizar toda la

Administración. del Estado en función también de la necesidad de dotar una nueva

administración periférica, las administraciones de las comunidades y las

administraciones de los entes locales, sean diputaciones o municipios.

Finalizó calificando de brillante la intervención de Felipe González,

«acompañada —dijo— de una decisión que me parece obsolutamente lógica... Porque

la decisión de presentar una moción de censura es perfectamente constitucional,

es perfectamente lícita y me parece muy bien que lo hagan. Creo, verdaderamente,

que es una de las pocas ocasiones en que el Partido Socialista ha sido

enormemente coherente, porque estando en contra de la posición del Gobierno

tenemos la impresión de que ahora nos podrán presentar un programa alternativo

en todas sus consecuencias y no un programa de contradicciones». Al fin podremos

enterarnos de cuál es la alternativa socialista.

 

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