Autor: Hernández Domínguez, Abel. 
 Debate político. La Columna. 
 La trinca     
 
 Ya.    22/05/1980.  Página: 16. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

La columna

LA TRINCA

EL debate parlamentario se ha convertido de pronto, aunque Felipe González lo ha

negado de entrada, en una trinca de oposiciones a la presidencia del Gobierno.

El dirigente socialista, con la moción de censura, aspira oficialmente a

derribar a Suárez y a ocupar él su puesto. Para eso necesita la aprobación

mayoritaria de la Cámara. La solución, la próxima semana. A primera vista, no

parece probable que la moción obtenga la mayoría absoluta de votos del Congreso

de los Diputados. Pero evidentemente poner en marcha el articulo 113 y

siguientes de la Constitución, aparte de demostrar la sana impaciencia juvenil

de los socialistas por llegar al poder, puede ser un buen revulsivo para

dinamizar primero y serenar después la vida pública en España.

Traía demasiado ruido esta tormenta para que quedara en nada; pero siempre que

llueve escampa.

En su intervención primera, que ha sido la intervención básica, el dirigente

socialista ha estado brillantemente flojo. Ha querido demostrar que el primer

Gobierno constitucional, en este primer año de mandato, ha perdido el apoyo

social y político mayoritario, y la credibilidad. No ha presentado, sin embargo

—al menos hasta la hora de escribir esta crónica—, una oferta global de su

partido. Ha estado firme y hasta uro en el fondo de la crítica y suave en la

forma. Era el tono adecuado si quería romper la mayoría centrista, que es, me

parece, la única manera de obtener votos suficientes para poder instalarse en el

palacio de la Moncloa. Seguramente, en realidad, Felipe González no aspira a

tanto por ahora, sino a dejar maltrecho a Suárez para dentro de unos meses. Lo

que pasa es que tras esta precipitada moción de censura los socialistas no

podrán volver a hacer la jugada hasta 1983.

Es posible que con esta importante propuesta política Felipe González obligue a

Suárez a cambiar de estilo de gobernar y a ampliar su mayoría parlamentaria de

una forma estable. Evidentemente en estos cinco días que impone de plazo la

Constitución se van a suceder las negociaciones. Tanto Fraga, de Coalición

Democrática, como Roca, de la minoría catalana, hicieron hincapié en sus

intervenciones en la necesidad de establecer esa mayoría parlamentaria para

poder gobernar con autoridad. Podrían interpretarse como ofertas concretas. Los

nacionalistas vascos pueden aguarle la fiesta a Felipe González permaneciendo

ausentes de las Cortes o pactando con Suárez. El propio dirigente socialista, lo

mismo que el dirigente comunista, Santiago Carrillo, se refirieron también a

esta mayoría parlamentaria estable. Era una especie de telar de fondo del debate

parlamentario.

Esto quiere decir que probablemente el pasado reajuste de Gobierno debería

haberse llevado a cabo, visto lo ocurrido, después de este debate. En cualquier

caso, la previsible derrota de la moción socialista equivale a un voto de

confianza al Gobierno de UCD. Por eso en las filas centristas el ambiente anoche

era de tranquilidad y hasta de satisfacción. Todo indica que Suárez estaba

enterado de antemano de la decisión socialista. Y tampoco es un secreto para

nadie que el presidente de UCD y del Gobierno no ha sido hasta ahora muy

partidario de ampliar a otros grupos la mayoría gubernamental ni siquiera

mediante pactos de legislatura. El problema es que si pacta establemente con

Fraga puede desgajarse de UCD el sector progresista, aunque parece muy

inverosímil. Otra cosa es la minoría catalana. Me parece que Pujol tiene ya cita

concertada en la Moncloa. Por lo demás, es claro que con este trance brilla

mucho más la importancia del Parlamento. La decisión socialista tiene un alto

valor pedagógico, y no por lo de la trinca.

Abel HERNANDEZ

 

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