Debate político. Presentada durante el debate político. 
 Nadie cree en el triunfo de la moción de censura socialista  :   
 En palabras de Felipe González es, sobre todo, una fuerza moral. 
 Ya.    22/05/1980.  Página: 11. Páginas: 1. Párrafos: 27. 

22-V-1980

Presentada durante el debate político

debate político

pág. 11 ya

Nadie cree en el triunfo de la moción de censura socialista

En palabras de Felipe González es, sobre todo, una fuerza moral

La expectación en el Congreso en la tarde de ayer estaba en la intervención del

líder socialista Felipe González, que abrió la sesión a hora temprana: cinco

menos cuarto. El hemiciclo se encontraba repleto de diputados y de senadores;

éstos, desde el martes, con su presidente, Cecilio Valverde, acuden a la Cámara

para presenciar los debates políticos. Las tribunas del público, llenas a

rebosar, asi como las de la prensa.

En otras dependencias del palacio legislativo se siguen los debates mediante un

circuito cerrado de televisión.

Todo va bien. Se escucha a Felipe González con interés. Hay un gran silencio en

el hemiciclo, hasta

que el líder socialista anuncia que su partido va a presentar «un voto de

censuran. Aplauden las izquierdas calurosamente. En ese punto podemos decir que

ha perdido interés el debate político con el anuncio hecho por Felipe González.

La situación se ha modificado.

Los diputados socialistas Luis Gómez Llorente, Gregorio Peces-Barba, Virgilio

Zapatero, Luis Fajardo suben, momentos después, hasta la oficialía mayor y

depositan el escrito dirigido a la Mesa del Congreso, en el que los grupos

socialistas del Congreso, socialistas de Cataluña y socialistas vascos, del

Partido Socialista Obrero Español, presentan no un «voto de censura», como por

equivocación dijo en su discurso

Felipe González, sino una «moción de censura», en la que se incluye como

candidato a la presidencia del Gobierno a don Felipe González Márquez.

Los pasillos y dependencias del palacio se han llenado de comentarios. Ha bajado

en interés lo que en el hemiciclo se está diciendo y lo cobra lo que los

diputados comentan sobre la moción de censura. Se sospechaba o había indicios de

que dicha moción pudiera presentarse, pero el tono con el que empezó su discurso

Felipe González no hacía sospecharlo. El mismo presidente Suárez, aunque después

diría que el anuncio no le pilló de sorpresa, se quedó sorprendido al escucharlo

al final del discurso.

Cuando se suspendió la cesión, después de las intervenciones de Abril Martorell

y de Jiménez Blanco, se tenía el convencimiento de que el debate político

quedaba aplazado hasta la semana próxima, y que la sesión no continuaría. Era la

primera vez que se presentaba una moción de censura y no hay precedente de cómo

se resuelve. Por eso, el presidente del Congreso convoca urgentemente a la Junta

de Portavoces para examinar la situación.

Un hervidero de comentarios

Mientras el Congreso es un hervidero de comentarios. Los diputados centristas

parecen alegres, pues cumentan que los socialistas no alcanzarán la mayoría

absoluta que se requiere para que la moción triunfe. Los socialistas saben que

es muy difícil, salvo que se rompa en unos veinte votos la disciplina del grupo

centrista, sacar adelante la moción. pero lo hacemos por fuerza moral cuenta el

socialista Pedro Bofill, que añade no ganaremos la votación, pero obtendremos

votos muy indicativos».

Fraga Iribarne no opina, de momento, sobre la postura que adoptará su grupo en

la votación. «Hemos de reunimos antes, examinar la situación y decidir.»

Gregorio Peces-Barba, portavoz socialista, comenta que su partido tiene siempre

prevista una moción de censura, pero la última decisión fue adoptada el martes

por la noche, después de escuchar el discurso político del presidente Suárez.

Felipe González comenta que la moción de censura bullía en las mentes

socialistas desde hace tiempo, sobre todo a partir del resultado del referéndum

andaluz y de las elecciones a los parlamentos autonómicos. Con la moción de

censura, puntualizó, «se trata de construir una alternativa, y no de realizar

triquiñuelas».

Más locuaz andaba el líder comunista, Santiago Carrillo, que afirmaba no saber

nada de que los socialistas fuesen a presentar la moción de censura, pero no se

sorprendió por ello, ya que la considera muy oportuna.

En plan de explayarse sobre el tema, comentó que si ellos tuviesen el número de

escaños que tienen los socialistas hubieran presentado la moción de censura en

la sesión del martes, sin aguardar a la de ayer, porque este debate es una

ocasión clara para votar contra este Gobierno. Sí la moción fuese nuestra

tendría una crítica que no está en la presentada por el partido socialista, la

denuncia de toda la legislación que contra los intereses de los trabajadores ha

elaborado este Gobierno de UCD.

El PCE votará «sí»

Carrillo anunció que su grupo votará «sí» a la moción contra el Gobierno, aunque

no es el Gobierno que hace falta el que va a proponer el PSOE, dijo

ladinamente, ya que el PSOE propone como presidente a Felipe González—: no, no

es ese Gobierno, sino otro (Santiago Carrillo pensaba naturalmente, en un

Gobierno de concentración, con participación comunista, su gran anhelo). Dada la

actual correlación de fueras, el valor de la moción socialista no es más que

testimonial, aunque naturalmente, es necesaria, terminó diciendo Carrillo.

En cambio,el campechano diputado de Coalición Democrática anunció que él no va a

apoyar este Gobierno. Es decir, que sea la postura que adopte su grupo

parlamentario uno, él votará con los socialistas.

Los socialistas andalucistas de Rojas Marcos no quisieron anticipar cuál será su

postura, ya que, argumentaron, antes es preciso reunir al comité nacional del

partido y decidir la postura que adoptarán.

El secretario general de UCD, Rafael Calvo Ortega, comentaba que ni un sólo voto

de UCD romperá la disciplina del grupo en la votación sobre la moción de

censura, para apoyar al candidato socialista. Es más, añadió, no tenemos miedo a

la moción de censura; es más, de alguna manera la esperábamos, y estamos

preparados, y, desde luego, tenemos la seguridad de que no vamos a perder esa

votación.

Después, cambiando de tercio, comentó que los debates se estaban desarrollando

con gran altura política y de alguna manera se está respondiendo a lo que se

esperaba de este gran debate.

Decisión de la Junta de portavoces

Mientras todos estos comentarios se hacían por los pasillos, la Junta de

portavoces estaba reunida, y examinando la situación planteada con la moción

socialista. Esta Junta es el órgano supremo para tomar decisiones, pero mientras

no diese a conocer su criterio, valen las opiniones. Y la opinión generalizada

en aquellos momentos era que no debería reanudarse la sesión hasta el martes;

que sería inútil continuar el debate.

Veinte minutos tardó la Junta de portavoces en tomar un acuerdo, que hizo

público el secretario Carrascal, y ese acuerdo fue continuar el debate político

que se estaba celebrando, con los turnos de réplica y contrarréplica por parte

de los distintos grupos parlamentarios y miembros del Gobierno. Pero, dado que

se había presentado una moción de censura por el grupo socialista, la Junta de

portavoces decidió que no se presentasen propuestas de resolución u otras

mociones.

Esta era la decisión de urgencia, ya que hoy jueves, por la mañana, se volverá a

reunir la Junta de portavoces a la una de la tarde, para examinar el

procedimiento a seguir para la celebración del debate de la moción a partir del

martes próximo, y una vez transcurridos los cinco días que ordena la

Constitución, una vez que se presente una moción de censura.

Los socialistas tienen pensado solicitar votación nominal y secreta de la moción

de censura, comentó Peces-Barba. El centrista Antonio Faura se sonreía, y

comentó que su grupo se había anticipado a los socialistas en esa petición, ya

que habían presentado, a las siete y cuarto de la tarde, un escrito en la

secretaría general del Congreso, en el que solicitan que la votación de la

moción de censura fuese pública.

Para que la moción de censura triunfe es necesario que obtenga 176 votos a

favor, como mínimo, es decir, la mayoría absoluta, la mitad más uno de los

miembros que integran la Cámara. Cabe la posibilidad de que se presenten otras

mociones alternativas del censura contra el Gobierno, que necesitarán estar

apoyadas por el 10 por 100 de la Cámara.

Seguridad centrista

Esta moción de censura contra el Gobierno presentada por los socialistas no es

más que la utilización de una posibilidad política que consagra la Constitución

en su artículo 113, apartado 2. Los socialistas no creen, por mucho optimismo

del que algunos de sus diputados hacían gala ayer tarde, que van a tener

posibilidades de derrotar al Gobierno y de proclamar candidato sucesor a Felipe

González. Los centristas están seguros de que Adolfo Suárez no será derrotado

con la moción, y continuará siendo presidente.

El único comentario de ayer, y el que habrá hasta el martes próximo en que se

trate el tema de la moción, es hacer hipótesis sobre el número de votos que la

moción socialista puede obtener a su favor, y jugar con los grupos

parlamentarios que se manifiesten en favor o en contra. En resumen, un

entretenimiento parlamentario. Hoy por hoy, los socialistas no tienen

posibilidades, y Felipe González lo sabe perfectamente, de cambiar el Gobierno

mediante una votación de censura.

Reacción de dos miembros del Gobierno

Para el ministro de la Presidencia Arias-Salgado la moción de censura es un

derecho constitucional y, por consiguiente, legítimo, pero «la forma y el

momento de anunciarla carece absolutamente de ética política porque por respeto

al Congreso se podría, por lo menos, haber esperado a terminar el debate

Según el vicepresidente Abril Martorell, «el PSOE busca el deterioro del partido

y, más concreta

mente, el deterioro del presidente del Gobierno. La moción no ha sido una

sorpresa, sino un golpe de escena que, por cierto, no me preocupa en absoluto».

A estas declaraciones respondería Felipe González: «No pretendemos dividir a

UCD. Hemos utilizado el voto de censura porque es una técnica parlamentaria.»

Felipe González dejó muy claro cuál era el sentido de la moción de censura, que

él llamó «voto de censura»: «Ese voto de censura es, sobre todo, una fuerza

moral que los socialistas tienen que ejercer en algún momento y que la

ejerceremos ahora, sea cual sea su destino. No estamos haciendo, como se dice a

veces en los medios de comunicación, asaltos por detrás ni por delante al poder,

sino utilizando la Constitución. Y la Constitución permite esto y permite abrir

la esperanza de una nueva perspectiva.»

La moción de censura al Gobierno presentada por los socialistas tiene un

carácter testimonial y el valor de ser la primera que se presenta utilizando los

mecanismos que la Constitución tiene. Pero nada más. Nadie, en el Congreso, cree

en la posibilidad remota de que esa moción prospere. Por eso los comentarios

giraban sólo en torno al procedimiento de tramitación, ya que con esa moción se

sentaba un precedente y no existen normas reglamentarias, que habrá de dictar,

haciendo uso de sus facultadas, el presidente de la Cámara.

 

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