Debate político. 
 El Gobierno ha quebrado la esperanza de este país (Felipe González)  :   
 Falta credibilidad al Gobierno y credibilidad ciudadana. Se ha conseguido el mayor clima de inseguridad con la menor expectativa de libertad. El proyecto autonómico se está haciendo cicateramente. 
 Ya.    22/05/1980.  Página: 12. Páginas: 1. Párrafos: 12. 

debate político

22-Y-1980

«El Gobierno ha quebrado la esperanza de este país» (Felipe González)

«Falta credibilidad al Gobierno y credibilidad ciudadana». «Se ha conseguido el

mayor clima de inseguridad con la menor expectativa de libertad.» «El proyecto

autonómico se está haciendo cicateramente»

Con la intervención de Felipe González se reanudó a las cinco de la tarde de

ayer el debate político iniciado el martes. El primer dirigente socialista dijo,

entre otras cosas:

«Quizá lo más significativo de este debate es analizar la gestión del .Gobierno

constitucional y a partir del análisis de la gestión, al que se dedicó poco

espacio en el discurso de ayer por parte del presidente del Gobierno, intentar

ofrecer unas perspectivas de futuro. En el discurso de investidura el presidente

del Gobierno anunció, y lo oírnos gratamente, el final de la política de

consenso. Se iniciaba una nueva etapa en la cual se gobernaba desde la

perspectiva de una política de partido. En el discurso de ayer, sin embargo,

creímos sentir, oír un poco la resonancia del consenso nuevamente.

No me preocupa el debate en abstracto, lo que me preocupa es lo que está

ocurriendo fuera de esta Cámara. Ese cuarto poder al que se hace referencia en

todo país democrático y que aquí con frecuencia se le trata diciendo: pero que

se habrán creído esos señores que se permiten criticar al Gobierno, que se

permiten dar recetas o dar fórmulas. Naturalmente esa es la función crítica que

tienen que ejercer a través de la libertad de expresión.

Se ha eludido un tema de una importancia trascendental que es el de la política

internacional. Me refiero a que el tratamiento de cada uno de los problemas son

inseparables entre sí e inseparables de la perspectiva que se tenga del mundo en

el que estamos viviendo. ¿Cómo es posible hablar de los problemas energéticos si

no se tiene en cuenta la situación internacional de España, a la vez que la

situación internacional del mundo?»

El Gobierno ha fracasado

El Gobierno ha fracasado, a mi juicio, porque ha quebrado la esperanza de este

país, la credibilidad de este país, porque la política se afronta desde el punto

de vista psicológico con un espíritu de derrota. Falta credibilidad al Gobierno

y falta credibilidad ciudadana ante este Gobierno porque no se ha ofrecido un

proyecto político global, con una selección de prioridades. Falta credibilidad

porque no se ha mostrado una voluntad clara ante el país de caminar en la

dirección de ese proyecto político global, que no se ha ofrecido o de esas

prioridades que se hayan establecido.

Falta algo que es fundamental en la democracia, que es un apoyo parlamentario

mayoritario y social mayoritario. Ese apoyo social ha disminuido, sobre todo

para el Gobierno, y éste debe sacar las consecuencias. Se ha producido un cambio

de ministros del Gobierno que ha afectado a seis departamentos y no se ha

informado de nada. Hay que decirle al país, a la Cámara, por qué se cambia el

Gobierno, si ese cambio supone una nueva orientación o una reafirmación en la

orientación anterior. Ayer no se nos dijo nada. Hay que clarificar el futuro,

pero hay que dar cuenta del tramo que se ha recorrido.

Entre los tres grandes bloques de problemas (segundas y libertad, crisis

económica y construcción del Estado de las autonomías), no se ha establecido el

enlace necesario. El Estado español, por ejemplo, sigue teniendo una

estructuración antigua, y necesitamos otro tipo de administración.

Cuando se abusa del término «imperio de la ley» da la impresión de que se está

hablando de otra época. El país quiere seguridad y libertad. Este binomio ha de

estar bajo el concepto de la autoridad. El Gobierno ha conseguido el mayor clima

de inseguridad con la menor expectativa de libertad en el plazo de un año, y con

la sensación de que falta autoridad. Aprobada la Constitución, ya no hay un

vacío para poder tener Ja excusa de aplicar la legislación anterior. Me temo que

cuando se hablaba de «imperio de la ley» se está haciendo referencia al

cumplimiento de una legislación derogada por la Constitución.

Terrorismo

Los socialistas estamos contra el terrorismo. Hacemos todo lo que sea necesario

para erradicar el terrorismo, sin disminuir las libertades. A costa de las

libertades, no podemos aceptar que se haga una lucha contra el terrorismo. Para

esa lucha hay que dar indicios de credibilidad ante los ciudadanos, y hay una

parte del terrorismo —el de ETA— difícil de erradicar, pero hay otra parte que

tiene nombres, apellidos y carnés de identidad conocidos, contra la que no se

hace lo suficiente. Para combatir el terrorismo se precisa una política eficaz.

Se dice que la Policía española es, . en origen, una de las peores formadas del

mundo. Se programan cursos de sólo tres meses para titular a un policía. En esas

circunstancias no se puede acabar con la inseguridad. Lo denuncia la propia

Dirección General de Seguridad. A veces se entiende que un policía nacional es

un soldado. Y no lo es, sino que es un servidor del orden público, las

libertades no solo no progresan en nuestro país, sino que están en regresión.

El objetivo del Gobierno en 1979 era reducir la inflación y combatir el paro. Se

redujo la inflación en un punto, y aumento el paro en 272.000 nuevos parados.

Esto no es sólo imputable al precio de la energía. Se nos prometía una tasa de

crecimiento del 2 por 100 por encima del crecimiento de los países de la OCDE, y

se ha quedado en un 2 por 100 por debajo. Se iba a instru-mentalizar una

política de creación del empleo, potenciando la escolarización de jóvenes de 14

a 16 años, pero esto se ha desviado hacia la protección a la enseñanza privada.

El crecimiento de las inversiones del sector público que debería haber sido

superior en 1979 que en 1978 para general empleo, fue inferior. Se dijo que no

habría discriminación de la pequeña y mediana empresa, pero el propio Ministerio

de Industria reconoce que el crédito para esas empresas sigue siendo

discriminado, tampoco se ha reducido la edad de jubilación. No es el clima de

intranquilidad laboral lo Que hace que no se invierta. Este clima se ha reducido

en el sector privado, mientras en el público ha habido multitud de huelgas. Hay

que sanear la empresa pública, y no se puede presionar excesivamente en los

salarios, pero hay que empezar en los momentos oportunos. Por tanto, el clima de

tensión se debe al sector público y no al privado. Desde el punto de vista

económico no se ha dicho nada nuevo, no se abren esperanzas ante el país, Nos

consideramos un país muy mal situado, pero nos ven muy bien situados desde fuera

de las fronteras, y por eso vienen las inversiones. Hay que crear la esperanza

de la salida de la crisis, sin demagogias.

Autonomías

El proyecto autonómico que trazó ayer el presidente del Gobierno tiene dos

ausencias: la estructuración autonómica del Estado exige una profunda

transformación de la Administración Pública (la media de los países de la CEE

tiene un funcionariado público del 59 por 100, y el resto, funcionarios de la

Administración local). La autonomía no es sólo la autonomía regional, sino

también la local, y no hay ninguna excusa para que eso no se haya hecho ya. Se

quita credibilidad al programa autonómico cuando no se opera sobre la autonomía

local con firmeza. No se puede construir el Estado de las autonomías sin atender

a que tiene que haber un proyecto de reforma de la Adminsitración Pública y, al

mismo tiempo al menos, que la autonomía regional, una autonmía local. Los

municipios son la entraña misma de la unidad de España, son las fuerzas

centrípetas que homogenizan el conjunto de España.

El proceso autonómico se está haciendo cicateramente, sin creer en el proceso

autonómico, sin creer en esa transformación del Estado, en definitiva, sin

querer salir de los hábitos y de los moldes fuertemente centralistas, que yo

comprendo que son difíciles de transformar, pero no hablo de las dificultades,

hablo de las voluntades y de los proyectos. Con sinceridad, creo que el proyecto

autonómico es un proyecto difícil, pero cargado de esperanza. La gran

oportunidad de transformar a España en un Estado moderno, con una Administración

moderna y eficaz (todavía estamos esperando aquí que se deje de utilizar a la

Administración como un elemento electoral o como un coto donde se reparten

prebendas).

Señores del Gobierno, creo que ustedes no lo han hecho bien. Creo que han

perdido seriamente la credibilidad del pueblo. Creo que no han engarzado el

proyecto político en todos sus aspectos desde el punto de vista de la seguridad,

de la transformación del Estado, de la crisis económica y de la situación

internacional. Creo que ustedes no tienen credibilidad y el único elemento que

un partido como el nuestro tiene para mostrar que nosotros somos responsables,

pero que nadie nos puede acusar de estar exactamente haciendo la política que el

Gobierno está haciendo y que yo creo que es una política equivocada, es utilizar

la Constitución, y la Constitución permite un voto de censura al Gobierno, que

es el que el Partido Socialista piensa presentar, con la convicción de que ese

voto de censura es sobre todo una fuerza moral que los socialistas tienen que

ejercer en algún momento, que la ejercemos ahora sea cual sea su destino. No

estamos haciendo, como se dice a veces en los medios de comunicación, asaltos

por detrás al poder, ni por delante, sino utilizando la Constitución y la

Constitución permite esto y permite abrir la esperanza de una nueva perspectiva.

La primera moción de censura

Ante el hecho político de la presentación de la primera moción de censura al

Gobierno, cobran especial relieve los preceptos de la Constitución (artículos

113 y 114) que regulan la responsabilidad política que el Congreso de los

Diputados puede exigir al Gobierno. Esta concreta responsabilidad se plantea

mediante la llamada moción de censura, que requiere para su efectividad ser

aprobada por la mayoría absoluta de la Cámara (176 votos como mínimo).

La moción de censura tiene que ser propuesta al menos por la décima parte de los

diputados y ha de incluir un candidato a la presidencia del Gobierno. Dicha

décima parte son, en la Cámara española, treinta y cinco, puesto que el numero

de diputados es de 350. La moción de censura presentada ha sido suscrita por

treinta y seis diputados, todos ellos del PSOE, y en la moción se propone como

candidato a la presidencia del Gobierno a Felipe González Márquez.

Una cuestión interesante en estos momentos, sobre todo para el supuesto de que

no sea aprobada la moción de censura, consiste en que, según la Constitución, si

dicha moción no fuere aprobada por el Congreso, sus signatarios, o sea, los

treinta y seis firmantes de la moción, no podrán presentar otra durante el

presente período de sesiones, que terminará el 30 de junio próximo. Esto quiere

decir, para información del lector, que otros treinta y cinco diputados

socialistas o de otros grupos parlamentarios, bien como grupo o reuniendo firmas

de distintos grupos, pueden presentar otras mociones de censura.

Quienes ya no lo pueden hacer en este período de sesiones son los que han

firmado la actual moción, en caso de ser rechazada.

La moción de censura socialista será votada la semana próxima, con cinco días

como mínimo de interregno, y en estos dos primeros días de hoy y mañana pueden

ser presentadas otras mociones de censura alternativas.

Si la moción de censura fuere aprobada, el Gobierno está obligado a presentar su

dimisión al Rey, y el candidato incluido en la moción queda investido de la

confianza de la Cámara y el Rey le nombrará presidente del Gobierno.

J. J.T. M.

 

< Volver