En la presentación de la moción de censura. 
 Guerra: Suárez no soporta más democracia; la democracia no soporta más a Suárez     
 
 ABC.    29/05/1980.  Página: 6-7. Páginas: 2. Párrafos: 34. 

6 / ABC

NACIONAL

JUEVES 29-5-80

EL GOBIERNO AFRONTA LA MOCIÓN DE CENSURA

En la presentación de la moción de censura

Guerra: "Suárez no soporta más democracia; la democracia no soporta más a

Suárez"

«El señor Suárez ha llegado al tope del grado de democracia que le es posible

administrar; el señor Suárez no soporta más democracia; la democracia no soporta

más al señor Suárez: cualquier avance en el camino de la democracia pasa por la

desaparición del señor Suárez.» Esta fue la contundente conclusión del discurso

de Alfonso Guerra para explicar la moción de censura presentada por su partido,

al inicio de la sesión.

El portavoz socialista comenzó diciendo que la moción de censura es un derecho

constitucional necesario para juzgar a un Gobierno cuya gestión es rechazable;

«También es un deber moral —prosiguió— cuando se considera que ese Gobierno no

ha defendido tos intereses de la nación, del pueblo.» Finalmente, añadió que

este mecanismo ofrece la posibilidad de alcanzar la mayoría absoluta de votos

para derribar al Gobierno, pero que al margen de los resultados quería llamar la

atención de la Cámara de que se deben confrontar los votos de los parlamentarios

con los votos populares que éstos representan, pues, en su opinión, existe una

cierta disfunción entre unos y otros a causa de una ley electoral injusta y

discriminatoria.

El portavoz socialista, encargado de la presentación a la Cámara de la moción,

centró su discurso en un exhaustivo análisis crítico, a veces furibundo, de la

gestión del primer Gobierno constitucional, en la linea del discurso pronunciado

en el anterior debate por Felipe González.

Precisamente refiriéndose a la sesión anterior manifestó que.había resultado

interesante porque se pudo comprobar cómo con su discurso el señor Suárez,

«antes investido como líder carismático, caía de la vitrina y, desde un punto de

vista político, se hacía pedazos en e! suelo». Llegó incluso a afirmar, entre

pateos y aplausos de la Cámara, que se había comprobado que el señor Suárez no

admite comparación con el señor González.

Tras una ligera alusión al proposito de los socialistas en sus contactos con los

otros grupos, en la que señaló que no era su intención romper a UCD —«la UCD si

se rompe la romperá Suárez», comentó—, pasó al análisis de los tres grandes

ámbitos de actuación política en los que, a su juicio; el Gobierno ha fracasado.

En el ámbito de la seguridad ciudadana y las libertades públicas afirmó que no

se han aumentado las garantías de seguridad de los ciudadanos; incidió en el

tema de la violencia de extrema derecha —señalando que cada día cuenta con

mayores facilidades— y aludió a las Fuerzas de Seguridad.del Estado, señalando

que estaban mal dotadas y dirigidas por los mismos que en la época anterior

habían perseguido a los que combatían por la democracia.

Comentó luego ampliamente el tema de las investigaciones policiales a jueces y

magistrados publicados estos días en la Prensa; los problemas de la libertad de

expresión, y se refirió a las últimas sentencias sobre delitos de opinión que

calificó de desiguales comparándolas con otras como la de la «Operación

Galaxia». El punto más crítico de la intervención de Guerra fue el análisis de

la actuación del Gobierno como responsable de la Administración Pública. A este

respecto dijo que «el actual ejecutivo carece de credibilidad porque ampara,

tolera y protege la corrupción administrativa de Departamentos que de su gestión

dependen». En concreto se refirió muy ampliamente a; tema de Televisión

Española, comentando el resultado de las auditorías y a la administración

Réplica de Arias-Salgado

de fondos públicos por parte del Consejo Superior de Deportes.

Entrando en el análisis de la crisis económica aportó una serie de datos para

avalar su tesis de que se ha registrado un mayor empobrecimiento general sin que

se haya avanzado en una política de mejoras sociales.

Entrando en el otro gran tema —la política del Estado—, hizo un análisis de la

última oferta del Gobierno en materia autonómica para decir luego que en esta

materia el Gobierno ha dado bandazos hasta el punto de que su política

autonómica «es una prueba de irresponsabilidad, ignorancia y oportunismo».

Reiteró tos argumentos esgrimidos ya por los socialistas para señalar que la

uniformización de todos los procesos autonómicos por la vía del 143 era

intolerable, porque significa más que un rasero de igualdad una táctica de

rebajar los techos de los Estatutos.

«Esta moción de censura no es seria en su significación política»

Por tres veces consecutivas repitió el ministro de la Presidencia la palabra

«incapacidad» al comienzo de su discurso de réplica al portavoz de la moción de

censura, Alfonso Guerra. Dijo el señor Arias Salgado que «Las palabras del señor

Guerra revelan una notable incapacidad argumental porque no han aportado ni un

solo análisis, ni un solo argumento serio.» Arias-Salgado a continuación aseguró

que el planteamiento de la moción de censura «significa una supina ignorancia de

lo que es, en cualquier país democrático, una moción de censura constructiva».

Explicó el alcance de este procedimiento constitucional, del que —dijo— «es un

acto político de primera magnitud, de lucha por el poder, y no es, ni mucho

menos, un gesto testimonial; aquí no existe conducta moral que valga. No nos

engañemos. Esta moción de censura no es seria en su significación política.

Esta, es la verdad».

Afirmó seguidamente el ministro de la Presidencia que en el caso improbable de

que la moción prosperara, «el señor González no podría gobernar, por eso comete

una notable ligereza planteando la moción, o es que acaso —preguntó el ministro—

el señor González procedería después a disolver las Cortes y a convocar unas

nuevas elecciones». «Eso —continuó—, en las actuales circunstancias, sería una

gran ligereza.»

Con respecto a la vulneración de los acuerdos parlamentarios, Rafael Arias-

Salgado acusó a su vez a la directiva del PSOE de boicotear el normal

desenvolvimiento de la Cámara: «No es serio —añadió— sostener que el Gobierno

desprecia las reglas de juego de este Congreso cuando en el último ejercicio

hemos producido 109 intervenciones, hemos respondido a .1,102 preguntas escritas

y a 169 orales, y hemos asistido a 60 sesiones parlamentarias.»

Entró después el señor Arias-Salgado en el análisis de alguno de los ataques que

había formulado el señor Guerra en su discurso de censura. Aseguró sobre el

punto concreto de la corrupción en Radiotelevisión Española, que «nadie va a ser

removido de su puesto mientras no se demuestre que es culpable, porque en una

democracia todo el mundo es inocente, si los .Tribunales, y no la directiva del

PSOE, no dictaminan lo contrario». «Por otra parte —indicó el ministro—, no es

serio acusar de desgobierno y desorden financiero y económico cuando el

superávit de este año en Televisión Española es de cuatro mil millones de

pesetas; este superávit destroza cualquier argumentación en contra.» «Sucede

sólo —terminó Arias Salgado este punto—, que el PSOE quiere mandar en

Televisión.». Para finalizar !a referencia a Televisión el ministro dijo

textualmente: «Por otra parte, hablar de corrupción es sumamente peligroso,

porque aquí tengo una circular reservada del PSOE valenciano.» A continuación

procedió a su lectura, que fue aplaudida fuertemente desde los escaños

centristas.

Reconoció el ministro de la Presidencia que, efectivamente, y tal y como había

señalado el portavoz socialista, «el paro había aumentado en España; pero se

calla que en este aumento tienen mucho que ver los 300.000 emigrantes españoles

que han tenido que -regresar porque tampoco en otros países de Europa las

condiciones económicas en estos momentos son demasiado favorables».

Pasó revista después a las acusaciones de ineficacia en el terreno económico,

industrial y agrícola, y aseguró: «Una política antiinflacionista es la única

seria que se puede realizar, porque cualquier otra sería objetivamente

reaccionaria.»

Respondió seguidamente al alegato socialista sobre el incumplimiento del plan de

construcción de viviendas y afirmó a este respecto: «Aquí las viviendas que no

se han construido ha sido porque los Ayuntamientos socialistas se han negado a

conceder las licencias correspondientes.»

Terminó el señor Arias Salgado la parte de su discurso dedicado a responder a

las alegaciones hechas por el portavoz socialista, con una referencia al

capitulo del terrorismo y la seguridad ciudadana. Acusó al PSOE de haber votado

en contra del decreto-ley de Protección de Seguridad Ciudadana y a la prórroga

de la vigencia de las medidas antiterroristas, y aseguró, por otro lado, que el

Gobierno había, conseguido una notable reducción de la inseguridad y éxitos

evidentes en la lucha antiterrorista, como lo prueba —dijo— la desarticulación

del GRAPO y del MPAIAC.

Arias-Salgado dijo para finalizar:«El señor González debe aclarar si piensa

gobernar con. tos votos comunistas formando un gobierno de salvación nacional,

como tanto l« gusta al señor Carrillo.»

EL GOBIERNO AFRONTA LA MOCIÓN

Alfonso Guerra: "Arias-Salgado es un cínico"

A las seis y diez de la tarde Alfonso Guerra volvió a subir a la tribuna de

oradores para consumir un turno de réplica. El señor Guerra, en su intervención,

en algunos momentos bajó al terreno de la anécdota.

Atacó al ministro de la Presidencia en diversas ocasiones. Uno de los

calificativos que empleó fue el de cínico.

En otro momento de su parlamento, Alfonso Guerra salió en defensa del grupo

comunista. En este sentido subrayó que era antidemocrática la pastura del señor

Arias-Salgado.

Respecto a la alusión que el ministro había hecho del «mayo francés», Alfonso

Guerra replicó: «Eso se lo habrá contado el ministro de Economía, José Luis

Leal, que entonces, y según el mismo ha explicado a una revista, era un

revolucionario.»

Sobre el organismo autónomo de Radiotelevisión Española, Alfonso Guerra se

preguntó si era imposible que termine la corrupción en RTV E. «Tengo documentos

—añadió—, y los tengo aquí, que certifican que un ministro del Gobierno ha hecho

un fraude al Fisco de varios millones de pesetas. Si el Gobierno quiere el

documento se lo puedo entregar con mucho gusto».

Rechazó también el diputado socialista que su partido quiera controlar RTV E.

«Nosotros lo que pretendemos es que allí haya neutralidad informativa. Esto —

añadió— beneficia al PSOE y al país.»

Más adelante, el señor Guerra acusó al ministro de !a Presidencia de haberse

pasado «de la democracia —según dijo— al franquismo, con toda clase de armas y

bagajes».

En lo que se refiere a la obstrucción de su partido para que se concedan

licencias de construcción en distintos Ayuntamientos, el señor Guerra rechazó

también esa acusación. Cuando afirmó que «nosotros lo que hacemos es impedir la

especulación del suelo», y que varios alcaldes y cabezas de lista de UCD eran

jefes locales de Fuerza Nueva, en el hemiciclo se pudieron oír comentarios

jocosos al tiempo que el diputado de Acción Nacional, Blas Piñar, saludaba desde

su escaño.

Las últimas palabras de Alfonso Guerra, en esta intervención, fueron éstas: «El

PSOE ha votado en contra de todo aqueIlo que pretendía ser una represión.La

libertad y la seguridad han de ampararse

mutuamente.»

 

< Volver