A propósito de una presunta disposición centrista de gobernar con el PCE. 
 Nueva polémica Suárez-Carrillo     
 
 ABC.    29/05/1980.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

ABC / 7

A propósito de una presunta disposición centrista de gobernar con el PCE

Nueva polémica Suárez-Carrillo

Santiago Carrillo afirmó en el curso de una intervención por alusiones que en

otoño del 78, antes de la disolución de las Cortes, el presidente del Gobierno

le manifestó su disposición de lograr un acuerdo de mayorías con el PCE para

gobernar con sus votos. A este respecto señaló que se habían celebrado varias

reuniones entre él y dirigentes del partido —citó a Eugenio Triana y a Jordi

Solé Tura y Ramón Tamames— y miembros del Gobierno —Abril Martorell, Pérez-

Llorca y Calvo Ortega— e incluso una reunión con el presidente del Gobierno en

te que se ratificó la propuesta.

ABRIL MARTORELL.—El vicepresidente segundo del Gobierno, señor Abril Martorell,

subió a la tribuna de oradores para subrayar que Santiago Carrillo confundía los

deseos con la realidad.

El señor Abril recordó las reuniones que; mantuvieron, a tres bandas,

representantes, de la Administración, de los sindicatos mayoritarios y de los

empresarios. «Los responsables de la política económica en otoño de 1978 tenían

el problema de cómo encauzar una norma salarial, y esto no fue posible por la

actitud de los dos sindicatos mayoritarios. Esta afirmación motivó el siguiente

intercambio de pareceres entre el presidente del Gobierno, Adolfo Suárez, y el

secretario general del Partido Comunista.

ADOLFO SUÁREZ.—He de reconocer la capacidad dialéctica del diputado señor

Carrillo. Ha dicho parte pero no toda la verdad. Ya ha aclarado el

vicepresidente, segundo del Gobierno los objetivos de esas negociaciones. El

señor Carrillo en todas las ocasiones intenta encontrar un acuerdo político. Y

me fue a visitar. Yo le dije que veía bien las conversaciones que fueran

sustitutivas de los Pactos de la Moncloa, pero nunca en el terreno político.-El

señor Carrillo quería saber si se iban a disolver las Cortes y si iba a convocar

elecciones generales.

SANTIAGO CARRILLO.—Fui a ver al señor Suárez. Eso es cierto. Pero confunde

varia» conversaciones que hemos mantenido. Entonces nos veíamos más a menudo.

Todo lo que he dicho es cierto. Usted —dijo refiriéndose al presidente del

Gobierno— me habló de un acuerdo de mayoría de Gobierno.

ADOLFO SUÁREZ.—Sabe muy bien el señor Carrillo que él y yo, por representar a la

UCD y al PCE, seríamos siempre enemigos políticos, adversarios políticos. Nunca

puede pasar por mi imaginación la posibilidad de formar un acuerdo de coalición

con el Partido Comunista. En aquella etapa de elaboración de la Constitución

mantuvimos conversaciones con el PCE, al igual que hicimos con otros partidos y

grupos parlamentario».

SANTIAGO CARRILLO.—(El presidente de la Cámara le concede un minuto, tras seria

insistencia del diputado comunista por Intervenir.) Reitero todo lo que he

dicho. Puedo decir otras cosas, pero no lo haré ahora. Lo hará cuando escriba

mis memorias. No diga su señoría —dijo Carrillo refiriéndose al presidente del

Gobierno— de esta agua no beberé, porque a lo mejor tiene que pactar con el

Partido Comunista para salvar a la democracia.

 

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