Moción de censura     
 
 ABC.    22/05/1980.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

OPINIÓN

JUEVES 22-5-80

MOCIÓN DE CENSURA

La formalización socialista de su crítica al Gobierno por la vía de una moción

de censura es algo tan natural, en situaciones de democracia parlamentaria como

la nuestra, como el propio debate plenario en el que ha venido a acontecer.

Todavía más, expresa una situación de constraste político, de diferenciación de

posiciones, por las que hemos clamado los periódicos, y nosotros muy

especialmente, durante mucho tiempo. Consustanciales • a la democracia

parlamentaria son la discusión abierta de los problemas, aisladamente o, en su

conjunto, y la propuesta de soluciones. Lo primero es necesario para que la

democracia funcione; lo segundo, para que su función de eficacia resulte

suficiente y a la altura que realmente demandan los problemas nacionales.

Dicho esto y hecha la salvedad de que en el sistema constitucional español no es

posible otra moción de censura que aquella llamada constructiva, fórmula que se

tomó para atemperar la inestabilidad derivada de un parlamentarismo excesivo,

creemos necesario matizar y puntualizar la ocasión y las circunstancias en las

que el Partido Socialista Obrero Español decide activar los mecanismos de relevo

por el cauce de una definición de mayorías en el Congreso.

Queremos ser tan claros como corteses con e] principal partido de la oposición

cuando desde aquí entramos en el fondo del tema. ¿Cómo puede ser imputado al

tiempo de gobierno que media desde las últimas elecciones, una vez concluido el

proceso constituyente, lo que ciertamente es el coste entero de la transición?

¿Pesan más los errores que el Gobierno ha podido cometer —muchos, en nuestra

opinión— que las responsabilidades conjuntas de todos los partidos con

representación parlamentaria, especialmente aquellos sobre los que se pivotó la

necesaria [?) y frustran-te dinámica del consenso?

La incuestionable verdad es que el desgaste de estructura, de estructura física

y de estructura anímica, resultante del enorme esfuerzo de la transición, desde

un orden básicamente dictado a otro ubérrimamente decidido, debe ser asumido

corro precio y con todas sus consecuencias por el entero conjunto de quienes la

instrumentaron con el consenso. No puede cargarse esencialmente sobre una sola

de las partes cuando han comenzado a vencer las letras y a caer sobre la espalda

cansada de España los costes de una transición cuyos rasgos básicos y. cuyos

componentes estructurales —esos que dan cariz y hechura a los problemas—

resultan de la participación y corresponsabilidad de todos.

Necesario era salir del consenso. Pero hay formas y formas de hacerlo. Lícito

será, pero resulta problemáticamente legítimo quererse ahora lavar las manos

como Pilatos. No puede ocultarse, insistimos, que la coyuntura, culpada a uno,

cabalga y resulta de una estructura, de posibilidades y de frustraciones,

amasada entre todos.

Cuando desde el principal partido de la oposición se critica la dolorosa

realidad nacional, debe hacerse en términos de profundidad y realismo, y no por

los planos superficiales. La realidad radical contiene, sí, la realidad

estadística, las cifras del paro y la aritmética toda de la frustración; pero

consiste, fundamentalmente, en el conjunto de principios y causaciones que por

consenso se impusieron soberanamente

LA ESPANTADA DE FIAT

La posibilidad, apuntada en nuestro editorial del pasado 27 de abril, de que

Fiat no acudiera antes de finalizar el mes de mayo a la segunda ampliación de

capital de Seat, de acuerdo con las cláusulas del contrato firmado con el INI el

11 de junio de 1979, parece confirmarse plenamente, con lo que el Instituto se

verá obligado a recurrir al arbitraje de la Cámara internacional de Comercio de

París para que este organismo entienda en el asunto y delimite las

responsabilidades de ¡a empresa italiana por incumplimiento de lo pactado.

 

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