Pulso Gobierno-Grupos políticos en el Congreso. Con sorpresa final. 
 Duras críticas de Felipe González al gobierno     
 
 ABC.    22/05/1980.  Página: 6. Páginas: 1. Párrafos: 12. 

ABC NACIONAL

«PULSO» GOBIERNO • GRUPOS POLÍTICOS

CON SORPRESA FINAL DURAS CRITICAS DE FELIPE GONZÁLEZ AL GOBIERNO

«El único elemento que los socialistas tenemos para mostrar que asumimos nuestra

responsabilidad, pero que nadie nos puede acusar de estar exactamente haciendo

la política que el Gobierno está haciendo —y que yo creo que es una política

equivocada—, es la Constitución, y la Constitución permite un voto de censura al

Gobierno, que es el que el grupo socialista piensa presentar.» Este fue el

anuncio que al final de su intervención —cincuenta y cinco minutos— hizo ayer el

secretario general del PSOE, Felipe González, en el curso del debate político

que desde el martes se celebra en el Congreso de los Diputados. El líder de la

oposición consideró que ese voto de censura es «sobre todo una fuerza moral que

los socialistas tienen que ejercer en algún momento, que la ejercemos ahora, sea

cual sea su destino».

Las primeras palabras del secretario general del PSOE fueron para analizar las

expectativas que se habían despertado con el debate, expectativas que consideró

excesivas, pera que justificó por el hecho de la excepcionalidad del debate de

esta naturaleza en el Parlamento español, cuando dijo «esto es un hecho común en

las democracias parlamentarias».

Anunció a continuación que partiría de dos puntos de referencia obligada: los

discursos del presidente cuando la Investidura, hace catorce meses, y el

pronunciado el martes por Adolfo Suárez. «No se trata —matizó— de una trinca de

oposición ni de una caza del presidente, de criticar por lo que no ha dicho o ha

dejado de decir, sino de profundizar con rigor, realismo y crítica sin

exhibiciones en los problemas del país.»

Pasó a continuación a examinar los tres puntos básicos del debate —seguridad

ciudadana, crisis económica y social, y, autonomías—. Dijo que era acertado

examinarlos por cuanto sintonizan con las preocupaciones de los ciudadanos. En

este sentido, estimó que tos tres problemas eran inseparables entre si y,

también, de nuestro propio papel en el mundo. En este aspecto manifestó que no

se trataba de criticar que no hubiera habido referencias a la política exterior

en el discurso del presidente, sino de saber si se tenía esa concepción global

de los problemas, esa concepción global de un proyecto político.

En esta línea critica, Felipe González seña-ló que el primer Gobierno

constitucional del país ha frustrado gran cantidad de esperanzas del país y por

eso ha fracasado. «Se ha filtrado —comentó— un cierto fatalismo desde las tareas

del Gobierno a la sociedad» y.por eso, en su opinión, se ha perdido la

credibilidad del Gobierno, no por las acusaciones de desencanto que puedan

proceder de los partidos políticos. «Falta —añadió— credibilidad ciudadana hacia

este Gobierno, aunque esa falta de credibilidad nos afecte a los otros

partidos.» A continuación se preguntó el por qué de esa falta de credibilidad.

«Al Gobierno —subrayó el líder socialista— te falta algo fundamental: un apoyo

parlamentario y social mayoritario.» «Es cierto —matizó Felipe González— que en

otros países hay Gobiernos que desarrollan su ges-tión en minoría, pero no

olvidemos que lo están haciendo en democracias estables, mientras que en España

seguimos en un proceso de construcción del Estado.» «Y el apoyo social —añadió—

ha disminuido; y ha disminuido, hay que reconocerlo, también para nosotros, pero

sobre todo para el Gobierno, que tiene que sacar de este hecho sus

consecuencias.»

Antes de entrar en el análisis pormenorizado de los tres grandes temas

propuestos en la comunicación del Gobierno y en el discurso presidencial, Felipe

González adelantó la idea, a su juicio fundamental, de que entre los tres

grandes bloques de problemas no se han establecido los lazos necesarios. Y en

este sentido el dirigente socialista se refirió a la necesidad de que se hubiese

establecido la urgencia de una reforma de la Administración Pública. «No se han

entrelazado los problemas cuando había que darle al país los elementos de

comprensión de las prioridades que deben cumplirse.»

Entrando a comentar las tres grandes parcelas esbozadas por el presidente, el

portavoz socialista afirmo que el «imperio de la ley» es un concepto acuñado y

que su abuso nos puede llevar de nuevo al túnel del tiempo, a otras épocas.

«Los socialistas —dijo más adelante— estamos en contra seriamente del

terrorismo. De ello hay pruebas.

Pero la lucha contra el terrorismo hay que hacerla respetando las libertades. A

costa de ellas nuestro pensamiento no puede aceptar que se haga.»

Propugnó Felipe González, la creación de una Policía eficaz, dolada de medios

materiales y humanos necesarios.

Glosando ya el ámbito de los problemas económicos, calificó la crisis existente

de «realidad dramática» no sólo imputable a la crisis económica. Fue enumerando

los parámetros anunciados en el discurso e investidura y analizándolos uno a uno

para con-cluir que en ninguna de las parcelas se ha avanzado nada.

Para Felipe González el proyecto autonómico anunciado ayer por el presidente

Suárez tiene dos ausencias que le convierten en papel mojado: de un lado, la

falta de una profunda transformación de la Administración Pública, en el sentido

de realzar el papel de las autonomías locales; y, de otro, la federalización del

Estado.

 

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