Autor: Urbano, Pilar. 
 Hilo directo. 
 Suárez: No plantearé la moción de confianza     
 
 ABC.    31/05/1980.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

NACIONAL

ABC / 5

Hilo directo

Suárez: No plantearé la moción de confianza

Fue una descarga de humanidad. El abrazo de todos estallando en ovación

emocionada. Sólo un hombre, impávido e inmóvil en su escaño, se negaba a ese

gesto de amistad: Blas Pinar. Era el magnífico colofón de un debate que enfrentó

a las dos grandes soledades. Los adversarios políticos cerraron las navajas y

descrisparon los rostros para recibir, en pie de adhesión compacta, al diputado

que venia «del otro lado de la frontera de la muerte»; Joaquín Garrigues. ¡Al

fin, la única presencia en el hemiciclo que arrancaba la voluntad de todos con

la muda elocuencia de su sonrisa

«Además de estar enfermo —nos decía después— debo ser un drogadicto de la

política, porque si no..., ¿qué hago yo aquí?» Felipe González ya estaba en el

podio. Allí dejará clavado, enhiesto y arrogante, su consejo de «candidato

tempranero»; «Señores del Gobierno, pídanle al pueblo sacrificios, pero

¡ofrézcanle alguna vez una esperanza!»

• «No está en mi ánimo plantear en esta Cámara la cuestión de

confianza... De hacerlo, sería en el momento en que mi partido y mi Gobierno lo

estimasen más conveniente»... «Un hombre que lleva tanto tiempo como llevo yo al

frente del Gobierno sufre ataques todos los días, acumula erosiones todos los

días... Pero soy presidente de UCD y del Gobierno porque asi lo ha querido

mi partido. Si a partir de ahora piensan que es bueno un relevo, me

marcharé. Y me marcharé muy orgulloso por haber contribuido decisivamente a

traer a este país la democracia y a establecer el clima de una convivencia

pacífica con otras fuerzas políticas.» El presidente Suárez empezaba a «cumplir

la penitencia» por su pecado de ausencia ante la opinión pública, y nos citaba a

los periodistas en la «saleta del carillón» del Congreso. Decía que iba´ a dar

un sesgo a su forma de gobernar, compareciendo más ante la Prensa. »Los balances

de los Gobiernos de UCD que vengo presidiendo son bastante positivos.

Hemos hecho mucho, pero hemos explicado poco. Nos han atacado desde muchos

frentes y hemos permanecido mudos. Yo soy un buen fajador... Hemos cometido el

grave error de no saber presentar nuestros logros ante la opinión pública, y eso

no va a volver a ocurrir... También vendré más al Parlamento; pero el trabajo de

gobernar es Inmenso y no puedo permitirme estar en el Congreso tres días cada

semana y los miércoles en el Senado.»

• En otro momento, «se ha acabado el consenso; aquí se ha dicho muy claro

desde distintos sectores. Antes de comenzar el debate, algunos grupos políticos

me hicieron llegar el mensaje de la conveniencia de aglutinar una mayoría

parlamentaria amplia y estable. He recibido esos mensajes, pero sin ningún tipo

de ofertas... Yo he de reflexionar, y todo mi partido ha de reflexionar, porque

también cabe seguir gobernando con la fuerza de votos que tenemos ahora...,

aunque cambien los modos de actuar.» Nos comunica su deseo de «meditar a fondo

sobre todo cuanto se ha dicho en los días de debate, y remontarme a los

orígenes, los porqués y paraqués de esta censura, y lo que puede haber debajo...

Porque hay algo que me preocupa en el discurso de Felipe González: ha dicho,

creo recordar, que el suyo era «un programa abierto», ¿qué ha querido decir?,

¿abierto a otras fuerzas políticas?, ¿que pueda politizarse, según las firmas

que se pongan debajo?». Comenta después que UCD no está más sola hoy que el día

de la investidura: «Aquellos votos del PSA y CD ,y algunos del grupo mixto no

eran incondicionales; y hay algo claro: yo entonces sí necesitaba 176 votos para

gobernar. Hoy no.»

• Salta la pregunta «negociar con ETA». Respuesta contundente: «No. Mi Gobierno

no negocia con asesinos, con gente que utiliza la violencia injustificadamente

como actuación política. Los objetivos de ETA hacen imposible ningún" punto de

diálogo. NI habrá negociación, ni medidas de gracia.» Pilar URBANO.

 

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