La teología de la pólvora     
 
 Diario 16.    24/09/1983.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

La teología de la pólvora.

El señor presidente del Gobierno ha sorprendido a la opinión pública al admitir

que el «comandante» Tomás Borge, ministro de Interior y jefe de los servicios de

inteligencia de Nicaragua, «le había convencido» de su inocencia con respecto al

comando etarra detectado en Costa Rica que intentaba asesinar a líderes anti-

sandinistas.

La capacidad de convicción de Borge debe tener motivos sobrenaturales. Este ateo

convencido ha dictado un curso de teología en una abracadabrante reunión

madrileña de católicos leninistas, en la que ha defendido el catecismo de la

pólvora de los «teólogos de la liberación», esa reedición soviética de los curas

trabucaires de las guerras carlistas españolas, que combinaban sabiamente la

crueldad, militar con la extremaunción para sus enemigos.

El errático ministro Moran advirtió públicamente a Borge al llegar a España que

no llevase su «fervor revolucionario» hasta ayudar a ETA. Pero ese «fervor» le

había llevado hace pocos meses a intentar asesinar a Alfonso Róbelo mediante un

agente nicaragüense al que le explotó la bomba en el trayecto. ¿Cabe dudar de la

posibilidad de recurrir a criminales tan experimentados como los etarras?

El PSOE acaba de votar una moción parlamentaria en favor de quienes defienden

los derechos humanos en Cuba y Nicaragua. El primero que los ataca es Tomás

Borge, responsable de los cientos de miles de exiliados, de los 20.000 presos

políticos y de la absoluta falta de libertades democráticas en Nicaragua.

Sería gravísimo que el Gobierno, por acuerdos de la Internacional Socialista,

comprometiese nuestras relaciones con la ejemplar democracia de Costa Rica —cuyo

presidente ya ha anunciado su contrariedad por la actitud de nuestro Gobierno—

y, sobre todo, que perdonase las conexiones de ETA con esa teología de la

pólvora que en nada contribuye a la democracia en Centroamérica.

 

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