Autor: Santos, Carlos. 
 100 días. Interior. 
 Un nuevo estilo     
 
 Diario 16.    11/03/1983.  Páginas: 1. Párrafos: 10. 

INTERIOR Un nuevo estilo

Carlos Santos

José Barrionuevo cogió buena parte de su equipo en ¡a misma cantera de la que él

procede: el Ayuntamiento de Madrid. De allí salió Rafael Vera (director de la

Seguridad del Estado) y José Luis Martín Palaciri (director general de Tráfico).

Esta procedencia solamente ha generado conflictos cuando este último intentó

resolver «desde arriba» un problema local: las multas de la ORA. La intención de

retirar el carnet por acumulación de multas municipales fue luego matizada,

reducida y luego prácticamente olvidada.

En estos tres meses el equipo ha funcionado de forma compacta. Pero es

sintomático que una persona ajena a la cantera municipal, el subsecretario

Carlos Sanjuán, conserve aún su escaño y esté pensando en volver al Parlamento.

Las sustituciones

Aparte de la lógica renovación de gobernadores, el primer paso fue la renovación

de altos cargos policiales, como el polémico comisario Ballesteros, antiguo

responsable de la lucha antiterrorista.

Las funciones del MULC pasaron a depender directamente del director de la

Seguridad del Estado. Con esta decisión se evitaba la progresiva

institucionalización y autonomía del órgano contraterrorista.

Las sustituciones se han sucedido en todos los ámbitos policiales, hasta en la

última Comisaria. En unos casos ha sido un simple baile de nombres. En otros la

sustitución del antiguo equipo por personas de marcada trayectoria progresista.

Esta política sólo ha creado un conflicto menor, ya resuelto en la Brigada de

Interior. A la hora de hacer los cambios no ha primado tanto el factor «lealtad»

o «talante democrático» como otro factor: la eficacia.

La imagen

La eficacia de un Ministerio de Interior está muy ligada a la imagen de su

máximo responsable. En el caso de Barrionuevo esta imagen ha estado

permanentemente sacudida.

Nada más llegar al Ministerio, la Policía dio muerte al último grapo histórico,

Martín Luna. Barrionuevo justificó aquella acción policial con el mismo estilo

que sus antecesores. Hasta tal punto puso énfasis en su defensa de los policías,

que se ganó un aplauso de Alianza Popular, no secundado por su propio grupo.

Más adelante, con motivo de un asesinato de ETA, se trasladó a San Sebastián,

donde dio una nueva imagen: la de un ministro capaz de imponer disciplina.

El tercer escalón fue su última intervención en el Parlamento, a raíz de la

muerte de un niño en un control policial. Aquí sí se distanció nítidamente de

sus antecesores: asumió responsabilidades (cosa inédita) y anunció nuevas normas

para los controles policiales.

El terrorismo

En el área antiterrorista la filosofía seguida es la misma que llevó a la

práctica Rosón. Mientras se refuerza la presencia policial en el País Vasco, se

mantiene la política de medidas de gracia y se estudia una «ley de terroristas

arrepentidos».

El Ministerio ha mantenido una prudente distancia en las «negociaciones para la

paz» de Euskadi. Frente a esta tolerancia (una negociación abierta era algo

impensable en otros tiempos) ha radicalizado la postura ante los secuestros y

extorsiones, tal como se demostró en e! «caso Orbegozo».

La filosofía es ésta: el Gobierno impedirá por todos los medios el pago de

rescates y de «impuesto revolucionario». Por otra parte, al mismo tiempo que

empezaba a funcionar la Policía autónoma vasca, Barrio-nuevo decidía el regreso

de la Policía Nacional a varias Comisarias vascas abandonadas.

En el área de Interior, la reforma legislativa del «cambio» se centra en un

proyecto: la ley Orgánica de Cuerpos y Fuerzas y de la Seguridad del Estado. Ya

está prácticamente redactada. Barrionuevo ha prometido que llegará al Parlamento

en mayo.

 

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