Autor: Rodríguez, Pedro. 
 Papeletas. 
 Balada de los cien días     
 
 ABC.    11/03/1983.  Páginas: 1. Párrafos: 2. 

Papeletas

BALADA DE LOS CIEN DÍAS

CONTÉMPLALES, buen Dios, prietas las filas, recias marciales, con su libro y su

vídeo, haciendo su fuego de campamento en la tierra prometida de La Moncloa, al

fin en papel couché, leyendo los cien días en sus agendas Loewe, batallando por

la pana, e! pan y la justicia. Han apagado los humos a los banqueros y a

Sagunto; han abierto la verja, cerrado Rumasa y entornado el aborto. Han entrado

a saco en Malasaña, pero no nos han sacado de la Otan. Han encendido una vela a

Boada, y otra al diablo, y en cien días nos han llevado de la prudencia a la

excedencia, y de la templanza al ordenanza, pero Hassan no ha querido ni verlos.

Han arrinconado a Sara, contratado a Sarasola y nombrado gobernador a un sarasa.

Han sabido dormir a los niños leyéndoles las cuentas de Andersen; han levantado

el puño soto lo justo para no hacer la puñeta, y a los funcionarios los han

convencido que Moscoso, cuanto más feo más hermoso. Han vaporizado a Carrillo,

atomizado a Ruiz Mateos y consagrado a Mahler, y han colocado un pelo rubio de

Boyer sobre la solapa de la Banca española. Han ganado en Australia, perdido en

Bonn y barrido en Galerías Preciados. No saben qué .hacer con tanto rioja,

tanto, sherry, tanto voto, tanto escaños tanto parado y van metiendo los

ochocientos mil puestos de trabajo bajo el pico de, la alfombra. La verdad,

Señor, que han legislado, decretado, expropiado, controlado, vigilado, expurgado

y convertido a Barón en un bien de Estado. No han llegado a tiempo de pintar el

«Guernica», pero le han entregado el mundo a Moran; el demonio, á Calviño, y la

carne, a Guerra. Han puesto en cada Ministerio «Una cabeza que piensa y cien qué

invisten» y han colocado en cada mesa una rosa, un cohiba, un paquete de

galleteas, el articulo 33 alicatado hasta el techo, el calendario abierto por el

28-O y un trozo de ética de la túnica de los padres fundadores. Aman a Feo,

cuidan a Helga, rezan por Narcis y leen a Campmany a escondidas. No permiten que

les pongan sillas de tijera, pero cuidan a los generales, marginan a los

comunistas y vigilan a los columnistas. Han cerrado los restaurantes políticos

para que no engorde más Peces Barba, y no se acuestan hasta que se las

«embravece el bálano» viéndose en el telediario, "como en un espejo a lo largo

del camino», según tes ha advertido Calviño.

Son, en general, buena gente, Señor; los dioses pastan en su jardín y han

llegado hoy, probablemente, «con la piel tatuada de la tarde», a su techo, a su

libro, a su vídeo. Han hecho lo que han podido y, seguramente, lo que han

querido, pales, oh buen dios de la política, otros cien días (mil a Calviño, que

es más lento), para comprender que «lo nuestro es pasar». Hazles recordar que en

los cien días de Arias Navarro hubo esperanza; que en los cien días de Suárez

hubo alegría y alivio, y laurel. Que en los cien días de Calvo-Sotelo hubo OTAN,

y golpismo encarcelado, y frontera impermeabilizada, y cenas con intelectuales,

y biblioteca nueva en La Moncloa. Concédeles el don de la autocrítica, la dádiva

de la modestia, la gracia de lo efímero, el sentido del ridículo, la merced de

no humillar. Probablemente, el 28-O, .el hermano socialista iba a hacer un

camello y les está saliendo un elefante; iban a hacer un cambio y les está

saliendo un vuelco. Diles que un Gobierno es algo más que un libro, un vídeo, un

decreto, un marcador electrónico, y que este país —«de tu santa siesta ahora te

despiertan versos de poeta»— ha pasado durante siglos hambre y miedo y sangre y

odio, y que todo lo que pidió el 29 de octubre fue una tregua y no una purga.

Perdónales, en fin, Señor, sus deudas, como nosotros perdonamos a sus

inspectores, y no los dejes caer en la tentación de creer que los españoles que

no se han subido, aún, al carro socialista son o tontitos o corruptos. Amén.

Pedro RODRÍGUEZ

 

< Volver