Investidura de Felipe González. 
 El candidato replicó a cada uno de los grupos parlamentarios     
 
 ABC.    02/12/1982.  Página: 30-35. Páginas: 6. Párrafos: 68. 

Investidura de Felipe González.

El candidato replicó a cada uno de los grupos parlamentarios.

La sesión de ayer en el Congreso de los Diputados estuvo específicamente

dedicada al debate de la propuesta programática expuesta en la jornada anterior

por el candidato a la Presidencia del Gobierno y secretario general del PSOE,

don Felipe González Márquez. Los distintos grupos parlamentarios representados

en la Cámara Baja expusieron sus respectivos puntos de vista ante la oferta del

candidato.

Así, mientras la mayor parte de los integrantes del Grupo Mixto anunciaban el

voto a favor, con la excepción del representante de Ezquerra Republicana de

Cataluña, Carrillo protagonizaba el primer incidente con la Presidencia

socialista de la Cámara.

Los portavoces dé las restantes minorías hacían hincapié en sus preocupaciones

más regionalmente inmediatas o más conceptualmente divergentes en los contenidos

de sus respectivos programas y los del Partido Socialista. A diferencia de su

exposición programática, el candidato a la Presidencia replicó directa e

individualmente a la exposición de cada uno de los grupos con el enunciado de

medidas concretas que pretende enviar desde el Ejecutivo que va a

presidir Bandrés: «EE ayudará a los socialistas»

El diputado de Euskadiko Ezkerra, Juan María Bandrés, fue el primero en

intervenir en el debate, de acuerdo con las directrices del Reglamento de la

Cámara, matizadas por el ´ presidente. Juan María Bandrés, otrora «abertzale»

con connotaciones radicales, ofreció ayer nueva imagen de la formación Euskadiko

Ezkerra. Inició su intervención afirmando que iba a votar favorablemente la

investidura:

«Muchos hemos esperado este momento; que llegara • la izquierda al Gobierno»,

dijo. Y añadió que «la mayoría natural es la izquierda y el centro izquierda».

Opuso, sin embargo, Bandrés algunos «peros» a la propuesta del candidato. Afirmó

que la política, autonómica esté contaminada de resabios centralistas y se

refirió con valoraciones negativas a la LOAPA. Resaltó, no obstante, ¡a

capacidad de diálogo del líder socialista y subrayó que ante los problemas, «que

son eminentemente graves» con los que sé enfrenta el Gobierno, EE va a ayudar a

resolverlos, «porque creemos —dije— que no son insolubles». Juan María Bandrés,

terminó definiéndose como «un socialista más» y citando unos versos del poeta

Gabriel Celaya.

REPLICA DEL CANDIDATO: «Diálogo dentro de la Constitución»

Felipe González pidió la palabra y, ya en el estrado, anunció qué por contenido

y cortesía parlamentaria pensaba responder a todos los diputados que

interviniesen. Felipe González agradeció el voto favorable, y ratificó su oferta

de diálogo con las fuerzas vascas: «Ya se me conoce lo suficiente para saber que

soy un hombre de diálogo.» Pero delimitó clara y decididamente cuáles van a ser

las limitaciones para este diálogo: «La Constitución y los estatutos, y no me

saldré nunca de estos límites.» Lo que convenientemente traducido significa una

oposición frontal a negociar con los grupos terroristas de igual a igual.

En cuanto a la reticencia más notoria de Bandrés, la pervivencia de la LOAPA,

Felipe González señaló que respetará escrupulosamente la decisión del Tribunal

Constitucional. Y a renglón seguido defendió —corno posible y deseable— una

amplia negociación con todos los grupos para perfilar la segunda fase del

proceso autonómico.

En cuanto a la ley Antiterrorista y a larde Asistencia Letrada al Detenido,

mencionadas por Bandrés en su exposición, Felipe González afirmó, respecto a la

primera, que tenía la esperanza de que no sólo por la acción de Gobierno, sino

por la movilización ciudadana, esta ley se haga innecesaria, pero en ningún

momento habló de derogarla: Y anunció que su partido tiene el propositó de

aprobar un proyecto de ley de Asistencia Letrada al Detenido, así como varios

textos encaminados a desarrollar constitucionalmente las libertades. Terminó

refiriéndose a la necesidad de diálogo, señalando que cree en la existencia de

un «mínimo común denominador entre todos, que es la garantía de convivencia en

libertad».

Guerra anuncia nuevos hábitos en las referencias del Consejo de Ministros

MADRID. Alfonso Guerra declaró anoche a Efe que el Gobierno de Felipe González

tendrá una gran, coordinación en sus comportamientos, iniciales. Preguntado

sobre las primeras medidas que adoptará desde la Vicéprésidencia del Gobierno

dijo Guerra:-«Será el Gobierno, en su conjunto, quien establezca las primeras

líneas de actuación.»

Alfonso Guerra, que abandonó el hemiciclo muy emocionado y que era abrazado por

varios de sus compañeros de partido, dijo: «Yo siempre he luchado por el

progreso, por la libertad y la justicia, hoy creo que esa lucha ha visto su

fruto.» Sobre si se consideraba un hombre netamente de izquierda, respondió: «Mi

vida ha estado siempre dedicada a buscar un mayor reparto de la riqueza, a

atender a los más desheredados, a los pobres, hablando en términos populares,

frente a otros que siempre han defendido a los ricos.»

Por último, el futuro vicepresidente confirmó la reunión del Gabinete para el

próximo martes y anunció él cambio de las medidas informativas y en los hábitos

para hacer pública la referencia de lo tratado en los Consejos de Ministros,

que, según dijo, se celebrarán los miércoles.

Francés Vicens (ERG) pidió concreción en las bases de diálogo autonómico

El representante de Esquerra Republicana de Cataluña, Francés Vicens, dedico su

intervención a pedir una mayor concreción al candidato en algunos aspectos. •

Definió el discurso de investidura como «insuficiente para promover un debate

serio» por su falta de objetivos y de calendario.

Afirmó que coincide en los temas de fondo —«de conseguir en la libertad la ética

socialista»— y prometió «un apoyo crítico». Dijo, que Felipe González había sido

«prudente hasta la timidez» en sus circunloquios sobre la OTAN, la asistencia

letrada al detenido, y que, aunque había anunciado un diálogo autonómico, no

había desvelado las bases de ese diálogo, y parecía seguir la filosofía

autonómica del último Gobierno de la UCD en temas como la LOAPA.

Pidió una severa corrección de la ley antiterrorista, «aunque cumple actualmente

una indudable función social», y una modificación seria de los criterios

recogidos en la LOAPA, y en caso contrario —aun deseándolo— no podría votar a

favor de la candidatura de Felipe González.

REPLICA DEL CANDIDATO: «Congelaremos nuestra entrada en la OTAN desde el primer

día»

La intervención de Francés Vicens motivó una respuesta de Felipe González llena

dé concreciones interesantes:

— El «habeas corpus» y la asistencia letrada al terrorista tendrán entrada en

las Cortes en 1983.

— Eliminar la ley antiterrorista a través de una reforma del Código Penal no es

tarea fácil por la dificultad de elaborar un nuevo Código Penal. «Nos

alegraría presentarlo antes de que finalice 1983».

Pero no queremos establecer un vacío legal.

Sobre la OTAN —y aunque Vicens insistió en pedir fecha para el referéndum—,

Felipe González concretó sus ideas:

1. El Gobierno está dispuesto a congelar la entrada en la OTAN desde el

primer día de su mandato.

2. Mantiene su propuesta de consultar al pueblo español.

El Gobierno no está dispuesto «a que ningún almirante extranjero mande sobre un

almirante español en ningún territorio de soberanía española».

- Investidura de Felipe González Santiago Carrillo, portavoz comunista Adolfo

Suárez: «El futuro es cosa del estezo común de todos»

A las cinco y cinco de !a tarde subió a la tribuna de oradores el líder de

Centro Democrático y Social y ex presidente del Gobierno, Adolfo Suárez, quien

anunció el voto afirmativo a Felipe González.

Suárez dijo que consciente de la pequeña representación parlamentaria y

significación política de su partido, «respeto al Gobierno que ha surgido de las

urnas. El futuro y la modemización del Estado es cosa del esfuerzo común de

todos. La única alternativa te futuro —añadió— es la democracia y la libertad».

Adolfo Suárez señaló más adelante que desde las diferencias ideológicas ofrecía

su elaboración y apoyo constructivo al nuevo Gobiemo, porque el PSOE ha

conseguido el legítimo derecho democrático de gobernar a España.

Sobre el discurso de investidura de Felipe González dijo, entre otras cosas, que

coincidia en que la libertad, la igualdad y la justicia ha de ser para todos, y

en la conveniencia de lograr un consenso en política a través de la invitación a

la colaboración de todas las fuerzas políticas, por ser una empresa común. Esta

voluntad —dijo— honra al candidato.

Después de manifestar que tras las eleccciones se ha suscitado la ilusión y la

credibilidad en el pueblo, dijo que su partido no contribuirá al desencanto ni

la desestabilización del nuevo Gobierno, aunque subrayó que a lo argo de la

legislatura existirían las lógicas discrepancias, pero siempre constructivas.

REPLICA DEL CANDIDATO: «Agradezco sinceramente las palabras de Suárez»

El candidato a presidente del Gobierno, Felipe González, subió a la tribuna para

agradecer «sinceramente a Suárez sus palabras. Se lo agradezco tanto más —dijo—

porque yo nunca voté su investidura». El señor González, sin embargo, resaltó el

hecho de su colaboración con el ex presidente del Ejecutivo.

El lider socialista al no tener palabras de replica para el señor Suárez, volvió

a manifestar su riesgo de diálogo con todas las capas sociales del país. Acto

seguido, recordó algunos de los proyectos de ley que ya estan preparados para

ser debatidos en la Cámara Baja. Entre otros; citó la ley orgánica electoral,

las medidas urgentes de la función pública y las incompatibilidades, vivienda y

planes generales de urbanismo, medio ambiente, aguas, reforma del suelo y

ordenación urbana.

Respecto a las leyes que afectarán al Ministerío de Administración Territorial

señaló que en 1983 tienen previsto presentar la reforma de la ley de elecciones

locales, la de fondo de compensación interterritorial y el desarrollo de las

leyes básicas contenidas en el artículo 149 - 1 - 18 de la Constitución.

Felipe González terminó exponiendo su deseo de que éstas y otras leyes no sean

del partido sino de toda la Cámara para estimular una politica de consenso en

problemas fundamentales del Estado.

«La política económica propuesta encierra un plan de estabilización»

Santiago Carrillo comenzó su parlamento anunciando el voto favorable de su grupo

a la investidura de Felipe González, voto que matizó señalando que responde «a

la línea de un cambio sustancial dé política que ha sido respaldada por casi

diez millones de españoles». «Deseamos —dijo Carrillo—que el cambio llegue a ser

una plena realidad; que la ilusión no se desinfle amargamente.»

Pero esto fue sólo el principio. En seguida Carrillo inició una crítica severa y

puntual al discurso del candidato, «no tanto por la moderación como por sus

imprecisiones en temas sustantivos de cambio, y del contenido de la acción

política«.

Las primeras reservas del todavía líder del PCE —aunque ya no secretario

general— se refirieron al ámbito económico. Dijo que la promesa de reducir la

inflación en tres puntos el próximo año era difícil de creer, y que el anuncio

de aumentar el 2,5 por 100 el Producto Interior Bruto «es una posibilidad que no

creemos fundada». En el fondo —criticó Carrillo—, todo esto encierra la

perspectiva de un plan de estabilización que incremente el paro.

Oponiéndose, o al menos matizando los planteamientos del PSOE, el portavoz

comunista hizo un repaso del programa de su partido y enumeró sus prioridades.

Enfatizó la lucha contra el golpismo y el terrorismo, «una lucha que no debe ser

no solo técnica sino política». Compartió la tesis del candidato en el sentido

de que los grupos involucíonistas son minoritarios en las FAS, aunque opinó que

«sería cerrar los ojos no reconocer el gran aislamiento que hay entre la inmensa

mayoría de la sociedad civil y la formación ideológica de las FAS». Acabar con

esta diferencia requiere —a juicio, de Carrillo— «tiempo y una labor

pedagógica».

Destacó también Carrillo la insatisfacción de los comunistas por tos

planteamientos de Felipe González en política exterior, y pidió un referéndum en

el plazo más breve posible. Terminó su intervención con preguntas muy concretas

al candidato: ¿Cuántos puestos de trabajo se van a crear en 1983? ¿Se

fortalecerá la participación sindical? ¿Se reconocerán tos derechos sindicales

de tos funcionarios? ¿Se modificará el Estatuto de los Trabajadores? ¿Cuándo se

convocará el referéndum sobre la OTAN?

Réplica del candidato

«Actuaremos sin precipitación en el tema de la OTAN»

Felipe González aprovechó su respuesta a Santiago Carrillo para explayarse,

sobre todo en sus planteamientos económicos. Defendió la posibilidad de lograr

un incremento del PIB en el 2,5, «un objetivo que en otras partes de Europa es

difícil dé conseguir». Y aquí hizo una leve y cuidadosa alusión «a la situación

heredada del pasado», que dificulta la solución de tos problemas económicos. En

cuanto a la inflación, indicó que su objetivo es dejaria reducida al 8 por 100

al cabo de tos cuatro anos de legislatura. Pero, en todo caso —según dijo—, sus

criterios económicos en nada se pueden parecer a un plan de estabilización.

Dijo que el Gobierno apelaría a los trabajadores y empresarios a que sigan una

política global enunciada y explicada por el Gobierna En este sentido, afirmó

que el Ejecutivo sierra pre mantendrá una actitud de diálogo y de información

sobre sus líneas económicas. Enumeró fuego algunos de los proyectos de ley de

carácter social preparados por los socialistas: ley general de Cooperativas,

reforma de la ley Básica de Empleo, con carácter prioritario, y para el año 1985

la ley de Emigración. Sin plazo fijo, pero dentro dé la presente legislatura, la

ley de Huelga, modificaciones en el Estatuto de los Trabajadores y una ley que

regule el trabajo doméstico.

En cuanto a la ayuda a las pequeñas y medianas empresas, anunció la refundición

de los numerosos órganos que existen para la financiación a medio y largo plazo

y prometió un programa de financiación para las PYME.

En cuanto al tema de la OTAN, dijo que el Gobierno estudiará seriamente el

problema y que en ningún caso caería en la precipitación que había achacado a

anteriores Gabinetes.

Felipe González afirmó, enérgicamente, que actuará «con toda firmeza para

"eliminar" la oposición que se base en la violencia o cualquier obstaculización

que violente la Ley».

Tras ¡a intervención de! candidato se produjo un tenso diálogo entre Carrillo y

el presidente de la Cámara, cuando éste fijó el tiempo de réplica del portavoz

comunista en cinco minutos. Carrillo afirmó que el Reglamento concedía diez

minutos y calificó de "atropello» la interpretación restrictiva hecha por la

Presidencia.

Por recomendación de Calvo-Sotelo

Parte del Gobierno en funciones no estovo presente en la sesión

MADRID. El presidente del Gobierno en funciones, Leopoldo Calvo-Sotelo, acordó

ayer, con Felipe González y Gregorio Peces-Barba, que parte de su Gabinete no

asistiera a la sesión de investidura para dar una mayor libertad al debate. El

Gobierno en funciones estará en pleno durante la votación y la proclamación del

candidato a la Presidencia del Gobierno. Entre las ausencias más comentadas en

el Palacio del Congreso estaban las de los ministros de Interior, Asuntos

Exteriores y varios del área económica.

Marcos Vizcaya (PNV): Coincidencias, recelos mutuos e incertidumbres autonómicas

Marcos Vizcaya, por el Partido Nacionalista Vasco, dedicó su intervención a

señalar, junto a coincidencias, «recelos mutuos e íncertidumbres», en aspectos

de política exterior y autonomías. Un discurso más bien teórico, dirigido a

cuestiones de filosofía política más que a aspectos concretos de legislación.

Marcos Vizcaya, supuestos recelos aparte, se encontró con un candidato dispuesto

a la «aproximación».

Afirmó que el PNV coincide en la voluntad de modernización del Estado y en

aspectos como la reforma administrativa, la reforma fiscal y el nuevo Código de

Derecho Penal.

Dijo que el golpismo y el terrorismo están interrelacionados, y destacó el

problema que representa la violencia en el País Vasco, a la que hay que hacer

frente no solo con medidas policiales, sino también con medidas políticas. «Es

conocido —afirmó— el rechazo del PNV de la violencia, pero que es necesario

profundizar en tos derechos y las libertades humanos, estableciendo una mayor

colaboración entre Gobierno central y Gobierno vasco.

Sobre economía se mostró básicamente de acuerdo en el diagnóstico, pero afirmó

que no se podía producir el desencanto en materia de empleo, atendiendo «a la

carga emociona! creada en tomo al objetivo de los ochocientos mil puestos de

trabajo».

Sobre política exterior manifestó su preocupación de que se produzca «una

postura griega» de gestos en torno "a la OTAN, y dijo que le parecía

contradictorio seguir manteniendo en ese supuesto el Tratado hispanoamericano.

Dijo que la salida de la OTAN «nos puede ser perjudicial en la CEE».

Acusó al PSOE —en el terreno autonómico— de ir cambiando su diseño a base de

banzados y de haber propiciado, junto a avances, retrasos importantes. Calificó,

a la LOAPA de «involucranista autonómicamente», y manifestó sus recelos —en

varias ocasiones— de que se rebajará el techo del Estatuto de Guernica. Si se

intenta recortar o vaciar ese Estatuto, «nuestra discrepancia será total».

Aunque aceptarán la resolución en torno a la LOAPA, «seguimos pensando que se

crea un problema político».

Anunció su abstención por las discrepancias, aunque indicó su esperanza de que

el futuro elimine los puntos que impiden al PNV votar afirmativamente.

Calvo-Sotelo regresó a Somosaguas

MADRID. Leopoldo Calvo-Sotelo abandonó ayer el Palacio de la Moncloa y pasó la

noche en su residencia particular situada en Somosaguas, a las afueras de

Madrid.

Leopoldo Calvo-Sotelo tiene prácticamente ultimado el traslado a su domicilio

habitual, según se ha sabido de fuentes cercanas a la Moncloa. El presidente en

funciones se trasladó a su casa de Somosaguas tras finalizar el Pleno del

Congreso celebrado ayer, en el que se procedió al debate y posterior votación de

la investidura del nuevo presidente del Gobierno, Felipe González.

Investidura de Felipe González

Réplica de! Candidato

«Siempre estaré dispuesto a la aproximación»

Felipe González comenzó su réplica diciendo que no renunciaba a convencer al

PNV. Dijo que su proyecto por no ser socialista es profundamente socialista,

porque concibe el socialismo como una continua profundización en la democracia.

Sobre el terrorismo afirmó que se seguiría profundizando en las libertades. «Las

elecciones del 28-O han tenido un alto significado en orden a disuadir y a

desarmar a los violentos, por muy irracionalmente que estén actuando.» Todavía

habrá chantajes y desafíos, «contra tos que actuaremos con firmeza».

Expuso que la unidad de mercado es algo que no se puede ni se debe alterar,

junto a una descentralización de la política autonómica, avanzando en un

«esfuerzo de solidaridad para que el equilibrio interterritorial siga adelante».

Se reafirmó en su compromiso de renegociar bilateralmente el Tratado

hispanoamericano. «A ningún ciudadano de ningún país le gusta tener una

instalación militar de otro país, y menos a ios ciudadanos americanos.» Por

razones históricas y de «statu quo» habrá que renegociar «no desde una visión de

dependencia, sino de relación bilateral».

Señaló que firmará el Tratado de no proliferación nuclear, pero asegurando los

suministros para España. Y que, desde luego, se orientará a la «no

nuclearización de España.

Sobre nuestra incorporación a la CE afirmó que hay que tener claro que «España

tiene derecho a integrarse en Europa», y que cumple todos jos requisitos del

Tratado de Roma, y que si Europa tiene problemas para nuestra incorporación

«nosotros los temas agravados. Si Europa habla de un nuevo orden económico

mundial es fácil a menzar por un nuevo orden en las relaciones del norte y del

sur de Europa».

No se mosto partidario de dar fechas concretas.

En lo autonómico afirmó su convencimiento de que la resolución del Tribunal

Constitucional sobre la LOAPA «será aceptada por todos», ya que se atendrá —como

es do trina del propio Tribunal— a los Estatuto «No se va a rebajar el techo.»

Indicó que con los acuerdos autonómicos se han evitad muchos de los bandazos.

Felipe González afirmó su voluntad de que «siempre haré un esfuerzo de

aproximacio en orden al diálogo», porque quiero que tanto la política exterior

como la autonómica «SE una política de Estado».

Landelino Lavilla (UCD): «Nos tememos un mayor grado de intervencionismo en

economía»

El portavoz del Grupo Parlamentario de Unión de Centro Democrático, Landelino

Lavilla, hizo referencia, en primer lugar, al papel jugado por su partido en la

consolidación del sistema democrático; felicitó al nuevo presidente del

Congreso, y reafirmó su intención de mantener la antorcha del centrismo en

próximas confrontaciones electorales. En su tono habitual, Lavilla recalcó su

respeto máximo al nuevo Gobierno, así como el control que su grupo aplicará

después.

Del discurso de investidura de Felipe González, el portavoz de UCD dijo que no

era tanto un programa de Gobierno articulado como una serie de propósitos

inconcretos. Manifestó su intención de no reiterar asuntos ya debatidos a lo

largo de la tarde y, en líneas generales, aseguró que el programa no contenía

grandes novedades que no hubieran asumido y. presentado ya otras formaciones

políticas.

En materia económica, Lavilla se detuvo con mayor precisión. Y en este tema

expresó su coincidencia en qué el objetivo prioritario era la lucha contra el

paro, «problema que no es numérico, sino humano y moral». Sin embargo, mostró

sus dudas e inquietudes ante un cierto incremento del Intervencionismo estatal y

de centralización de decisiones en la actividad productiva. El portavoz

centrista destacó también una serie de desajustes en la programación económica y

su temor a una estabilización de signo monetarista que podría agravar la

situación, ya difícil, de muchas empresas.

«Con un incremento del producto interior bruto del dos coma cinco por ciento —

aseguró— no podrán crearse los puestos de trabajo previstos.» En este punto,

Lavilla expresó sus dudas de que se contuviera sustancialmente el déficit

público y que ello conllevara un aumento de la presión fiscal.

Pasó después a denunciar la falta de concreción en el programa de investidura de

medidas para el sector agrario, así como la politica de subvenciones para

productos petrolíferos, tanto para ese sector como el pesquero. Hizo mención,

más adelante, siempre a vuela pluma, a la necesidad de alcanzar una

profesionalizaron rigurosa de los funcionarios públicos; su conformidad con >

fortalecimiento de la autonomía de las Corporaciones locales y su coincidencia,

también en buscar un consenso para establecer lo objetivos principales en

materia de político-exterior, «siendo la posición del candidato e este tema no

criticable, sino asumible».

No obstante, denunció la no inclusión en el programa de una clarificación total

del tema de la libertad de enseñanza ni medidas neta para proteger a la familia.

Finalmente, Landelino Lavilla dijo que su grupo votaría en contra del candidato.

«La abstención o el voto afirmativo —dijo— podrí estar hoy legitimado. Pero sólo

serviría par desnaturalizar el Parlamento.

Entiendo que ¡ presentar una oferta política distinta a la socialista, servimos

la posición dé nuestro electores.» No obstante, reafirmó que su actitud

parlamentaria no será de una oposición sistemática e irracional.

Investidura de Felipe González

Réplica del candidato

«El primer Consejo de Ministros aprobará la apertura de la verja con Gibraltar»

En su turno de réplica, Felipe González señaló a Landelino Lavilla que,

efectivamente, en su programa no había grandes novedades, porque los objetivos,

marcados por otros Gobiernos anteriores, no se habian cumplido, llevaban

retraso. En este sentido trajo a colación una serie de medidas básicas de

desarrollo de la Constitución que no se habían puesto en marcha.

• Respeto a la política económica ofertada, empleando similares términos a otras

intervenciones, el líder del PSOE aseguró que no se llegaría a ninguna

estabilización ni se proponía su Gobierno reducir bruscamente el déficit

público, sino de manera gradual. En materia tributaria, Felipe González anunció

una revisión de la política fiscal aplicada a las familias y su intención no de

que se incremente la presión fiscal, sino de recaudar por ese concepto numerosos

ingresos desviados por la vía del fraude. Para ello, dijo que su Gobierno

reforzará la inspección tributaría y la aplicación taxativa de la legislación

penal en la materia. También se mantendrá el Impuesto sobre el Patrimonio, la

reordenación de los incentivos fiscales a la inversión productiva, la puesta en

marcha del Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones, la introducción del Impuesto

sobre el Valor Añadido y una reducción de los costes en las empresas por la

Seguridad Social.

Más adelante, el candidato expuso su intención de reformar la elaboración de los

Presupuestos Generales del Estado, para convertirlos en un elemento más útil,

manejable y de mayor control para el sector público. Afirmó asimismo que no

estaba en su mente incrementar el intervencionismo estatal y denunció lo que él

considera una contradicción del sistema, como es la liberalización progresiva de

ciertos componentes económicos y las peticiones de apoyo público por parte de

sectores privados.

Contestando a Landelino Lavilla, Felipe González dijo que la política de precios

energéticos subvencionados a los dos sectores citados se mantendrá, y en materia

agraria desgranó una serie de medidas concretas, como el plan de seguros

agrarios, un decreto para regular la participación de los trabajadores del campo

en las organizaciones agrarias, una ley de contratación de productos agrarios,

programas de formación, planes de regionalización del crédito oficial a través

del Banco de Crédito Agrícola y la reconducción de las Cajas Rurales a

actividades agrarias.

Negó que su Gobierno vaya a dejar de subvencionar la enseñanza privada y que

mantendrá el principio de que tos padres elijan el tipo de escuela que deseen

para sus hijos. Pero su atención prioritaria irá hacia la escuela pública «por —

dijo— su escaso equipamiento y el fracaso escolar que en ella se detecta».

Anunció más adelante la tramitación urgente de la ley Orgánica del Poder

Judicial, la reforma del Código Penal, una nueva demarcación judicial, un

aumento sustancial de personal en el Departamento y otra redacción de las leyes

de Enjuiciamiento Civil y Criminal.

Finalmente, dijo que en el primer Consejo de Ministros que celebre el nuevo

Gobierno, se aprobará la apertura peatonal de la verja con Gibraltar «en función

de criterios humanitarios».

En el turno, mínimo, de contrarréplica, ambos políticos mantuvieron sus

posiciones.

El Gobierno

MADRID. La lista oficial del Gobierno, anunciada anoche por Felipe González, a

preguntas de Roca Junyent, es la siguiente:

• Presidente: Felipe González.

• Vicepresidente: Alfonso Guerra.

• Ministro de Asuntos Exteriores: Fernando Moran.

• Ministro de Defensa: Narcís Serra.

• Ministro del Interior: José Barrionuevo.

• Ministro de Economía, Hacienda y Comercio: Miguel Boyer.

• Ministro. de Trabajo y Seguridad Social: Joaquín Almunia.

• Ministro de Administraciones Públicas: Javier Moscoso.

• Ministro de Industria y Energía: Carlos Solchaga.

• Ministro de Educación y Ciencia: José María Maravalí.

• Ministro de Administración Territorial: Tomás de la Quadra.

• Ministro de Sanidad: Ernest Lluch.

• Ministro de Cultura: Javier Solana.

• Ministro de Justicia: Fernando Ledesma.

• Ministro de Obras Públicas y Urbanismo: Julián Campo.

• Ministro de Transportes y Comunicaciones: Enrique Barón.

• Ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación: Garios Romero.

Roca Junyent, portavoz de la Minoría Catalana

«El problema de la LOAPA no es jurídico, sino político»

El portavoz de la Minoría Catalana, Miguel Roca Junyent, comenzó su discurso

reconociendo que «han sido los propios ciudadanos los que el día 28 de octubre

han dicho cómo y quién debe gobernar el país».

«En buena lid democrática —añadió— nos corresponde constatar esta voluntad de

los ciudadanos, pero también desempeñar el papel de discrepancia, sirviendo así

mejor al pluralismo democrático.»

Miguel Roca criticó con dureza a ciertas personas y grupos que «auguraban

desgracias» y atacaban sin contemplaciones al Partido Socialista antes de las

elecciones y que después del 28 de octubre cambiaron de actitud, saludando la

victoria y alabando a los triunfadores. «Esto no es serio ni clarificado», diría

Roca Junyent.

Insistió el portavoz de Convergencia i Unió en «que su partido desempeñara el

papel de oposición, pero con toda lealtad, sin incurrir en la erosión

sistemática ni en la descalificación´ global ni en el alarmismo».

A partir de esta introducción, el señor Roca eslabonó una larga serie de

críticas a la intervención del candidato, pero siempre desde una postura —ya

habitual en él— de distanciada brillantez. Partió de una frase de Felipe

González en la anterior investidura: «todo cambio político engendra esperanza y

suscita inquietud». Y comentó: «No debilito la esperanza si me refiero a la

inquietud que engendra.» Una y otra vez, mientras cuestionaba, en ocasiones con

cierta dureza, el programa socialista, insistiría en que no quería polemizar,

hecho que suscitó algunas risas en la Cámara. «No quiero resistirme a la espe-

ranza, y tengo el deber de manifestar mi inquietud», repetiría a cada momento.

Como crítica global, Roca Junyent afirmó que Felipe González había fijado los

objetivos concretos a conseguir, pero no había mencionado los instrumentos

técnicos, humanos y financieros que se van a utilizar. Enumeró luego, en forma

de interrogante, una serie de «inquietudes concretas, que no eran sino

desacuerdos con los planteamientos del candidato.» Cuestionó en primer lugar la

posibilidad de reducir el paro y la inflexión en las cifras señaladas por los

socialistas. Pero obviamente, donde el señor Roca puso su mayor énfasis fue en

las críticas a los criterios autonómicos. Opinó que a juzgar por lo oído, el

PSOE va a seguir aplicando la filosofía de los acuerdos autonómicos y la LOAPA,

con los que ratificó su ya conocido desacuerdo. Manifestó en tomo a la LOAPA que

su partido evidentemente respetará el dictamen del Tribunal Constitucional.

Cuestionó la política de transferencias y expresó su temor de que se disminuyan

las de algunos de los traspasos a la Generalidad. Valoró él pacto institucional

propuesto por el candidato, pero subrayó su creencia en que su programa no va a

colaborar eficazmente a la solución de los problemas. Aunque nada nos alegraría

más —añadió— que equivocarnos. En otro momento, Roca pidió a Felipe González que

revelara (a composición de su Gobierno. Terminó ofreciendo su colaboración para

luchar por la defensa de la democracia y por la gobernabilidad del Estado.

Afirmó que su grupo se abstendría y lo justificó en tres razones: 1) Respeto

hacia la voluntad popular mayoritaria; 2) Dar un margen de confianza al

Gobierno, y 3) El recuerdo de las luchas pasadas por la libertad y la

democracia.

Réplica del candidato

Felipe González revela oficialmente a la Cámara la composición de su Gobierno.

Respondiendo a la petición de Roca Junyent, Felipe González reveló oficialmente

a la Cámara 4a composición de su Gobierno, cuyos nombres han sido ya dados a

conocer repetidamente por este periódico. Fue tras una breve contrarréplica de

Roca a la respuesta del candidato. Antes, Felipe González había agradecido a

Roca su colaboración por la gobernabilidad del Estado. Afirmó luego el candidato

que no sólo no le preocupaban el cambio de actitudes respecto al PSOE denunciado

por el señor Roca, sino que le parecía bueno.

Respecto a las cuestiones planteadas por el portavoz de la Minoría Catalana,

Felipe González opinó que se referían más al futuro que al presente, y señaló

que su Gobierno tenía la esperanza y la voluntad de cumplir sus previsiones. Se

refirió, en concreto, a las pensiones, destacando que su partido propone una ley

por la cual la revisión será automática y no sujeta a los avalares

electoralistas. Hizo luego breves alusiones a sus propósitos de conseguir frenar

la inflación y lograr el anunciado crecimiento del 2,5 por 100 del PIB.

Respecto a la política agraria mantuvo, entre otras cosas, que será necesario

reconciliar el Fondo de Empleo Comunitario al régimen general de la Seguridad

Social. Sobre las reservas manifestadas por el señor Roca sobre la LOAPA, Felipe

González, recogiendo una cita hecha por el propio Roca afirmó que nunca imponía

el principio de «tenemos razón jurídica porque tenemos razón política». SI hay

alguna razón, ésta la tiene el Tribunal Constitucional.

Investidura de Felipe González.

Manuel Fraga, portavoz del Grupo Popular.

«El programa socialista es vago y está lleno de contradicciones»

El Jefe de la oposición, Manuel Traga Iribarne, adelantó ayer en su intervención

ante la Cámara la forma y el estilo que ejercerá el Grupo Parlamentarlo Popular

en oposición al Gobierno socialista. Las piedras de toque del discurso de Fraga

se centraron en el programa socialista, a su Juicio no explicado por el

candidato, y la política económica que aplicará el nuevo Gobierno.

Manuel Fraga expresó su deseo de decirle la verdad al pueblo español, «verdad

que va a hacer prácticamente imposible el cumplimiento de unas promesas

electorales que nunca fueron realistas». Retó al candidato a explicar «un

programa político de Gobierno —repito, un programa y no un mensaje de Navidad—

cuyo momento es aquí y ahora, no por mera remisión a la campaña electoral, ya

terminada, ni el debate presupuestario que será el año próximo». Dijo que tenía

el mayor respeto por la persona del señor González Márquez, «pero la persona es

ella y su circunstancia». Fraga contrapuso la diferencia del «modelo de

sociedad», defendido en el «programa máximo socialista», «expuesto sobre todo en

el XXIX Congreso del PSOE, en el que se dice qué hay varios modelos de sociedad.

Tengo delante —y dijo— ese programa, ciertamente maximalista. En él se reitera

la falsa doctrina de la lucha de clases y se apunta como solución la de

transformar la propiedad jndividual y corporativa de tos instrumentos del

trabajo en propiedad común de la sociedad entera. ¿Es ese el puerto de destino

hacia dónde nos lleva el Gobierno socialista?»

Varias veces requirió Fraga explicaciones del candidato sobre lo manifestado en

anteriores ocasiones:

«Según se pretende, en España el 1 por 100 de los ciudadanos posee el 25 por 100

de la riqueza, y para enfrentarse con este problema no basta con cualquier

política de reformas, sino una política específicamente dirigida en contra de

ese grupo. Se puede y se debe hacer una política para que los que tengan menos

mejoren su suerte y siempre nosotros la apoyarernos. Pero pedimos que se medite

dónde es mejor la suerte del ciudadano medio, en los Estados Unidos, donde no se

hace política contra los que tienen más porque producen más, o en Rusia, China o

Polonia, donde ha prevalecido la política de la envidia y el resentimiento.»

En términos ciertamente duros en ocasiones. Fraga abordó el sistema económico-

social, afirmando que el candidato no había ahorrado negras tintas, «que a veces

competían con las técnicas del mejor tenebrismo, para descubrimos la poco feliz

situación a partir de la cual va a iniciar su gestión». Fraga puntualizó «la

política de pactos y consenso llevada a cabo por el PSOE», por la que «en muchos

puntos aparece como responsable de la situación creada». La conclusión de la

oposición es que si se intenta cumplir el programa electoral socialista «serán

tales las consecuencias para él déficit presupuestarlo que antes de dos años la

situación económico-social será irrespirable». Señaló Fraga la falta de

determinar la prioridad de objetivos y la no especificación de tos medios

necesarios, por lo que «de ello resulta un programa lleno de vaguedades y

contradicciones». Acto seguido, Fraga pasó a enumerar una serie de datos sobre

el endeudamiento exterior de la economía española, porcentaje que equivale al 18

por 100 del PIB, el endeudamiento del sector público, el gasto público total

como porcentaje del PIB y la presión fiscal, hoy situada en el 27 por 100, y

pidió a Felipe González que precisará esos datos, bajo el convencimiento de que

«con los datos de que se dispone no se podrán cumplir las promesas». Fraga

defendió la inversión privada y se mostró escéptico en cuanto a la reducción de

la jomada laboral. El tema del paro fue también abordado por el jefe de la

oposición, siguiendo con el tono puntilloso adoptado desde el primer momento, y

con el convencimiento de que la cifra de parados llegará a tos tres millones.

Fue la economía el tema que más espado ocupó en la intervención de Fraga. Dentro

de él trató la situación agraria española, de la que destacó «su grave pérdida

de renta», y apeló a la necesidad de «impedir que se sigan utilizando tos

precios agrarios como colchón de la inflación».

Investidura de Felipe González

En política exterior, Fraga felicitó a los socialistas «por la prudencia y

moderación» demostrada en la apertura de la verja de Gibraltar, «que será por

razones humanitarias», como se ha explicado hoy (ayer para el lector). Sobre la

OTAN requirió conocer «lo que se propone hacer el nuevo Gobierno». «Nosotros

afirmamos —dijo— que la no participación militar de España en la Alianza será

pésima, en estos momentos de transición en la URSS, para la tranquilidad de

Occidente... y el primer éxito del señor Andropov.» Hizo también referencia a

los Medios de Comunicación Social, y especialmente a la televisión privada, que

«sin una solución correcta a los mismos estaríamos ante una democracia formal,

pero viciada en su mismo origen, si no estuvieran abiertos los cauces de la

opinión pública».

Aceptó la invitación de participar en las reformas administrativas y abordó

todavía en el extenso discurso los problemas concretos con que el ciudadano se

enfrenta todos los días, como la política alimentaria o la de vivienda. Por

último, fijó su postura en la votación, afirmando que, «desgraciadamente,

nuestro voto no puede ser favorable, pues no puede expresar una confianza que no

tenemos, pero eso no impide que hagamos de todo corazón nuestros mejores votos

al señor Felipe González y al Gobierno que ya a formar». «Pero en algo sí

queremos confiar: en el patriotismo y en el sentido de la responsabilidad del

gobernante.» «No dude el señor González que en esos caminos nos encontrará

siempre.»

Réplica del candidato: Contradicciones del «programa irreal» de la oposición.

En turno de réplica, subió al estrado el candidato Felipe González, que sin

perder el hilo de las últimas palabras de Manuel Fraga en relación con su

comportamiento con el Gobierno, por. las que mostró su agradecimiento, para

pasar rápidamente a contestar, casi punto por punto, a lo expuesto en el

discurso del líder de la oposición. «El señor Fraga —dijo— que es amante de la

tradición parlamentaria inglesa, —ha dicho que a los partidos políticos se les

juzga por sus programas. Sería absurdo que yo entrara en juicios de valor que

compararan a países. Eso no aclara nuestras actuaciones políticas, pero tampoco

lo aclaran las actuaciones políticas pasadas.» Desmintió el candidato la

«corresponsabilidad» en el Gobierno anterior de los socialistas y afirmó —

también en cuestión de responsabilidades— que, en política agraria «ningún

miembro de mi grupo parlamentario tiene mayor responsabilidad que los del suyo».

Admitió Felipe González la veracidad de los datos proporcionados por Fraga

respecto a la deuda exterior y el PIB, pero constató qué la diferencia con la

media de la OCDE era de 11 puntos tan sólo y mostró su esperanza en conseguir la

subida del PIB «sin graves disfunciones». Sobre la presión fiscal, el candidato

jugó sus cartas en favor de «la lucha contra el fraude, de la que esperamos

mucho, al igual que de la progresividad del sistema antes que del aumento del

tipo de modelos impositivos». De todas formas «no vamos a renunciar al impuesto

sobre el patrimonio», dijo. En política agraria, prometió para 1983 el proyecto

de ley de Cámaras Agrarias,y otros referentes a este campo. A partir, de ahí,

Felipe González lanzó una serie de ataques frontales contra el programa

económico esgrimido por la oposición afirmando que la mayoría de sus propuestas

eran irreales: «Si se dice que se van a reducir los impuestos —se preguntó—,

¿cómo se financia un déficit de un millón? A mí lo que me cuesta trabajo

imaginar es que disminuir los ingresos del Estado compense el déficit.» «Esa

reducción do impuestos reduce los ingresos del Estado y paradójicamente no se

sabe si ustedes proponen que aumentan tos gastos públicos. Eso es un programa

neoliberal o un expansionismo keynesiano.»

Felipe González se dio cuenta de la posible réplica a sus palabras y se adelantó

diciendo a la vez .que se dirigía a Fraga: «Usted me podría decir que estamos

discutiendo mi programa y no el suyo. Pero fue usted el que apeló a las

alternativas.» El candidato prometió una desgravación en la inversión y defendió

la televisión pública con unos mayores niveles de profesionalidad «y que sea

pluralista y real». En política exterior y en concreto sobre la OTAN, replicó a

la alusión de Fraga: «Yo con el señor Andropov no tengo nada que decir y la

defensa de los intereses nacionales es independiente.» Felipe González remató su

turno de réplica afirmando que «en las cuestiones de Estado siempre estará usted

como representante de la oposición y yo tratándole como tal».

De nuevo volvio al estrado el líder de la oposición para puntualizar la

respuesta del candidato, reafirmándose en sus afirmaciones anteriores. «Yo he

creído por unos momentos —ironizó sobre las alusiones de Felipe González al

programa aliancista— que habían transcurrido cuatro años, y que era yo el

candidato a presidente. Desde una mentalidad socialista no se puede ver ni

compartir un programa liberal.» Con ello Fraga defendió la realidad de su

programa en materia económica y puntualizó que en política exterior «yo no he

querido hacer ninguna comparación con la URSS, aquí alguien lo ha hecho con más

autoridad que yo».

Felipe González volvió a subrayar que no estaba en contra de la • televisión

privada, pero que la sentencia del Tribunal Constitucional no obligaba al

Gobierno a tomar esa decisión. Se mostró partidario de un equilibrio de las

medidas económicas y de la reducción de la jornada laboral con la productividad

«que nosotros realizaremos con prudencia y decisión, pues es algo inexorable».

Expresó por último el candidato la «confianza futura de diálogo y cooperación».

Nuevamente intervino Fraga y puntualizó los mismos conceptos con distintas

palabras."

Sáenz de Cosculluela (PSOE): «Tendremos parlamentariamente siempre una actitud

abierta»

En último término intervino Javier Sáenz de Cosculluela, portavoz del PSOE que —

lógicamente— fue el único no replicado por el candidato. Después de destacar «el

alcance histórico de la sesión» como respuesta a «un deseo de cambio» que

representa «una gran responsabilidad del PSOE», dentro de su .pasión «por la

libertad, la igualdad y la justicia».

Un «mandato moral» que se recibe «en nombre de nuestro partido, con su historia,

con nuestras contradicciones y nuestras grandezas». Señaló la coincidencia entre

el programa electoral del partido y el programa de Gobierno presentado, con el

ofrecimiento de diálogo, actitud generosa y receptiva, aunque firme.

«El grupo parlamentario tendrá también siempre esa actitud abierta, y ejercerá

siempre no la razón del voto, sino las razones qué justifiquen el voto». Pidió

que la oposición sea igualmente constructiva, leal y dialogante.

Anunció —sin sorpresas— el voto de apoyo de su grupo.

En el Palacio de la Zarzuela

Felipe González jurará o prometerá hoy su cargo ante el Rey.

MADRID. Felipe González jurará o prometerá su cargo de presidente del Gobierno

hoy, jueves, a primera hora, en el Palacio de la Zarzuela, según fuentes

competentes. Es probable que el acto se celebre a las diez de la mañana.

A esta ceremonia asistirán el Rey Don Juan Carlos, altos cargos de la Casa del

Rey; el presidente del Gobierno saliente, Leopoldo Calvo-Sotelo, y el ministro

de Justicia en funciones. Pío Cabanillas, como notario mayor del Reino. Después

del acto; Felipe González comunicará oficialmente al Rey Don Juan Carlos la

composición de su Gobierno.

 

< Volver