La investidura. Las Cortes debatieron el programa socialista. 
 Fraga: primer día de oposición implacable     
 
 La Vanguardia.    02/12/1982.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 29. 

LA INVESTIDURA

Las Cortes debatieron el programa socialista

Fraga: primer día de oposición implacable

Felipe a Fraga: «Nuestro sistema económico funcionará»

«Si el nuevo Gobierno no sabe qué hacer, vuélvase hacia nosotros, que nosotros

sí sabemos»

«El ´no´ socialista a la OTAN, un regalo a Ándropov»

«El pueblo español se merece, siempre y sobre todo en estos momentos, que le

digamos la verdad»

Á las cuatro y inedia de la tarde se reanudó ayer la sesión plenaria del

Congreso de los Diputados, en la que se debatió el programa presentado por el

candidato socialista, Felipe González, y se votó la investidura. En la sesión

estuvieron ausentes los diputados de Herri Batasúna, Iñaki Esnaola y Pedro

Solabarría, que tampoco estuvieron en la primera sesión. Igualmente estuvieron

ausentes bastantes ministros del gabinete saliente. Por razones de Importancia,

comenzamos la crónica del debate, por la intervención del señor Fraga Iribarne,

portavoz del grupo de la oposición, el Grupo Popular.

«El pueblo español se merece ciertamente, siempre y sobre todo en momentos como

los presentes, que le digamos la verdad; pero toda la verdad. Y se merece que se

la digamos a tiempo. Algunos tuvimos el valor da decírsela antes de la»

elecciones, y de adaptar nuestras promesas a esa verdad, que era ya entonces

perfectamente conocida. Ahora se le debe decir, por lo menos, que esa verdad va

a hacer prácticamente imposible el cumplimiento de unas promesas electorales que

nunca fueron realistas», afirmó el señor Fraga Iribarne en su intervención en el

debate de investidura.

«Como ahora empieza ya —añadió—, nos guste o no, la cuenta atrás para que el

tiempo y el pueblo nos juzguen a todos, yo tengo la grave obligación de decirle

a ese magnífico pueblo de España que si se intenta cumplir el programa electoral

socialista, serán tales las consecuencias para el déficit presupuestario, para

el desequilibrio de la balanza de pagos, para el aumento de los Impuestos (sobre

todo los indirectos, los más solcalmente regresivos), para el crecimiento de la

Inflación, para la desinversión y consiguientemente para el aumento del paro,

que antes de dos años la situación económico-social será sencillamente

irrespirable. Dejo, claro está. a otros la opinión de lo que ocurrirá si el

programa no se cumple, dándonos plenametne la razón a quienes lo hemos definido

como inviable.»

El señor Fraga calificó el debate de excepcional importancia y señaló que tenía

la honra de hablar en nombre del Grupo Popular del Congreso, resultante de la

coalición de Alianza Popular con el Partido Demócrata Popular, y con Unión del

Pueblo Navarro, con el Patido Aragonés Regionalista y con Unión Valenciana,

ejemplares fuerzas regionalistas, que además de coincidir en la promoción del

mismo modelo de sociedad, sirven eficazmente a la unidad de España mediante la

defensa eficaz de las respectivas Identidades regionales.

El señor Fraga siguió diciendo entre otras cosas: «Es un hecho público y notoria

que el PSOE mantiene más de un programa. Existe un programa máximo del partido,

reconducido congreso tras congreso, y por última vez en el congreso 29,

celebrado en octubre de 1981. Parece que existe un detallado programa de

gobierno que no ha sido publicado.

«Repito que ésta es una cuestión capital. Frente a la afirmación hecha en

recientes polémicas, de que no hay problemas con el modelo de sociedad, que es

el previsto en la Constitución de 1978, la resolución política del citado 29

congreso dice textualmente (pág. 5) que "el marco constitucional... no delimita

un único modelo de sociedad, sino que caben dentro de él distintas formas de

sociedad".

Tengo delante el programa máximo del partido, ciertamente maxirnalista. En él se

reitera, sin paliativos, la falsa doctrina de la lucha de clases, y de la

esclavitud del proletariado; y que la solución «no puede conseguirse sino de un

modo: transformando la propiedad individual y corporativa de los instrumentos

del trabajo en propiedad común de la sociedad entera».

Pienso, y así lo dije en su momento, que hubiera sido esencial que el señor

González Márquez en un debate público, hubiera explicado a sus votantes el

verdadero alcance de estos principios, repito, «esenciales e irreminciables»,

los cuales, por cierto, son ampliamente desarrollados en todas las páginas del

citado programa máximo, donde se habla, por ejemplo, de la «posesión del poder

político por la clase trabajadora», principio antidemocrático, donde los haya; e

incluso se habla de la «toma del podar político y económico, .y la socialización

de los medios de producción, distribución y cambio por la clase trabajadora»

puntualizándose que «nuestro idearlo nos lleva a rechazar cualquier camino de

acomodación al capitalismo, o su simple reforma». La «sociedad socialista» que

se preconiza «tendrá que ser autogestionaria. Su orientación vendrá de un

partido socialista, «partido de clase, de masas, marxista, democrático y

federal», y se puntualiza que es marxista porqué acepta «el método científico de

conocimiento y de transformación de la sociedad capitalista a través de la lucha

de clases como motor de la historia».

Para llegar a conseguir estos fines, el PSOE «propugna un método dialéctico de

transición al socialismo, que combine la lucha parlamentaria con la movilización

popular, en todas sus formas». Todo ello, se aclara, es porque en la «etapa

transitoria, de construcción del socialismo», «serán necesarias intervenciones

enérgicas y decisivas sobre los derechos adquiridos y las estructuras económicas

de la sociedad burguesa» (IB). Tema que por cierto aparece aludido de modo

preocupante en el discurso de ayer, por lo menos en lo que se refiere a la

propiedad del suelo.

Es absolutamente necesario que el señor González Márquez nos aclare, aquí y

ahora, cuál es el alcance exacto de éstas y otras declaraciones, por cuanto la

declaración oficial es terminante: «El PSOE tiene un texto fundamental, su

programa máximo, que por seguir totalmente vigente constituye la base de todo

nuestro pensamiento y acción». SI esto es así, es claro que los españoles, y

nosotros los parlamentarlos en este momento, hemos de preguntarnos si es éste

realmente el puerto de destino hacia el cual nos lleva el barco socialista.

El propio señor González insistió ayer en este concepto del «rumbo» socialista.

Y, una de dos: o el programa máximo está hecho para contentar a unos so.

cialistas, mayoritarios en el Congreso, con ánimo de no cumplirlo, o bien, todo

lo demás, son etapas en un camino cuyo término final es irreversible e

irrenunciable.

El Gobierno no debe ir contra nadie.

Debe añadirse que don Felipe González, durante la campaña, y más recientemente

otro destacado miembro del partido, han tenido especial interés en aclarar que

su partido no es un partido socialdemócrata, sino netamente socialista, y se ha

especificado por qué. Según se pretende, en España un uno por ciento de los

ciudadanos posee el 25 por ciento de la riqueza y pera enfrentarse con este

problema no basta cualquier política de reformas, sino una política

específicamente dirigida en contra de ese grupo.

La función de la oposición, la leal y democrática oposición de S. M., es la de

ejercer, también en nombre de todo el pueblo, y no sólo en el de sus electores,

el control parlamentario, que es la base de los demás controles

constitucionales.

El señor Fraga añadió, entre otras cosas: «Lo que no puede admitirse es que, una

vez más, la culpa de los errores del capitalismo, la tenga el capitalismo; y

que, además, la culpa de las flaquezas del socialismo, la tenga también el

capitalismo, como acaba de decir el señor Marcháis en Francia.

»EI pueblo español se merece Ciertamente, siempre y sobre todo en momentos como

los presentes que le digamos la verdad.

»Yo tengo la grave obligación de decirle a ese magnífica pueblo de España, que

si se Intenta cumplir el programa electoral socialista, serán tales las

consecuencias para él déficit presupuestario, para el desequilibrio de la

balanza de pagos, para el aumento de los impuestos (sobre todo los indirectos,

los más socialmente regresivos), para el crecimiento de la inflación, para la

desinversión y consiguientemente para el aumento del paro, que antes de dos años

la situación económica social sera sencillamente irrespirable.

Programa económico lleno de vaguedades.

El discurso del candidato socialista a la presidencia del Gobierno en lo

relativo a política económica ha resultado ser un catálogo de buenas

intenciones, muchas de !as cuales compartimos.

Pero, la prioridad de objetivos y sin especificar los medios necesarios, resulta

un programa lleno de vaguedades y contradicciones.

Así, en la política fiscal dice que «aspira a frenar el crecimiento del déficit

público, a reducirlo y a reestructurar el gasto, sin concretar qué subvenciones

se van a reducir ni qué ingresos públicos van a aumentar, ejemplo egregio de

imprecisión.

Así, en cuestión de la competitividad del sistema económico español, menciona el

señor González que va a reducir los costes de la producción española al tíumpo

que se promete atacar el paro con la «modificación y reducción de jos horarios»,

lo que multiplicaría el coste unitario de nuestros productos.

Mi deseo, el ardiente deseo de nuestro grupo parlamentarlo es que la política

económica del Gobierno socialista tenga éxito; me temo que el Gobierno de don

Felipe González va a fracasar en el empeño.

Negamos el voto, pero colaboraremos.

El que le deneguemos nuestro voto no quiere decir que no le concedamos nuestra

colaboración crítica a lo largo de los meses. Si en algún momento, ante la

confusión que hayan creado sus medidas, no sabe el Gobierno qué hacer, vuélvase

hacia nosotros que nosotros sí sabemos.

No se puede seguir apelando irresponsablemente a los fondos públicos,

postergando y detrayendo-recursos a la inversión privada, imprescindible para

crear puestos de trabajo verdaderamente estables.

El programa electoral del candidato prometía la creación de 800.000 puestos

netos de trabajodurante los próximos 4 años, y también reducir a menos de un

millón —600.000 exactamente, creo recordar— el número de parados en 1986. Sería

bueno que nos concretara a qué ritmo anual va a conseguir estas metas (para

poder vigilar puntualmente su cumplimiento), y nos cuantificara los resultados

esperados de cada una de las medidas propuestas.

«Preferible sangre que agua como Pilatos»

Manuel Fraga Iribarne-finalizó su intervención diciendo:

Según el Art. 99 en esta votación el voto es por la confianza al candidato y a

su programa. Es obvio, que desgraciadamente, nuestro voto no puede ser

favorable, no puede; expresar una confianza que no tenemos. Ello no impide que,

en este momento histórico, nosotros formulemos nuestros mejores votos y deseos

de acierto al señor González Márquez y al Gobierno que va a formar. Porque,

estamos en desacuerdo con la mayoría de las ideas del señor González Marque, y

con la orientación de su programa, en una cosa sí queremos confiar: en su

patriotismo y en su sentido de la responsabilidad del gobernante. No dude, a su

vez, el señor González Márquez que en esos ánimos nos encontrará siempre con la

mejor buena voluntad.

A continuación el candidato tomó su turno de réplica, precisando conceptos de su

discurso. En Ja respuesta de Fraga al candidato, el jefe del grupo de. la

oposición afirmó una frase que será ampliamente comentada y discutida: «Girando

se inmola tanta gente inocente es preferible que, para evitarlo. el Gobierno

tenga sangre en las manos y no agua como Poncio Pilatos ».

Respuesta de Felipe González.

La réplica de Felipe González al líder del partido de la oposición se centró

básicamente en un acrítica pormenorizada del programa electoral con que había

concurrido a las elecciones Alianza Popular. El candidato a la presidencia del

Gobierno desmenuzó el programa economices de AP, asegurando que sus propuestas

son irreales y no tienen nada que ver can la situación de nuestra economía;

añadió que el índice de endeudamiento del sector publico europeo es del 16 por

ciento, y que el nuestro es sensiblemente menor, por Jo que éste gasto podría

subir sin grandes "defunciones. Para los socialistas, la política monetaria

ofrecida por los aliancistas no es realista, ya que la flotación limpia de ja

moneda no es aplicada por ningún Estado, Dijo que en las propuestas de la

oposición en materia fiscal no le cuadraban las cifras ante una reducción do los

Impuestos como la que propone Fraga para enjugar un déficit público de un billón

de pesetas. Respecto a política exterior, Felipe González resaltó el acuerdo con

el señor Fraga en cuanto a Gibraltar, y pasó a continuación a ocuparse del tema

OTAN. Aprovechó para devolverla el agravio al líder aliancista: «yo con el señor

Ándropov no tengo nada que ver. La defensa de los intereses nacionales es

independiente y no tengo tampoco que ver,con los países que quieren instalar

misiles de cabeza nuclear, en otros países».

Fraga inició su contrarréplica manifestando su creencia de que el candidato a la

Presidencia del Gobierno había actuado como si hubieran pasado ya cuatro años y

el PSOE estuviera en la oposición, pues de otro modo no podía comprender la

crítica de Felipe González al programa económico de AP. Y añadió: «Es lógico que

los socialistas no puedan comprender los planteamientos de una economía liberal

como la de la CEE.» Más adelante dijo: «nuestro programa económico llegará a

aplicarse y funcionará». Y luego aclaró que no pretendía buscar conexiones entre

el futuro Gobierno de Felipe González y la Unión Soviética, sino que lo que

había dicho era que el «no» socialista a la OTAN ha sido un regalo para

Ándropov.

Felipe González replicó nuevamente a Fraga. Respecto al contencioso televisión

pública-privada interpretó el dictamen del Tribunal Constitucional en el sentido

de que permite la existencia de televisiones privadas, pero que no obligaba al

Gobierno a que los haya. Terminó manteniendo la esperanza sobre el futuro y la

oferta de diálogo, Fraga intentó intervenir nuevamente y él presidente le

concedió dos minutos: «Hay tres maneras de arruinarse: mediante el juego, las

mujeres y los técnicos; las dos primeras más divertidas, la tercera, sin duda,

la más segura» —dijo el líder aliancista, en clara referencia al equipo

económico socialista.

 

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