Autor: González Ledesma, Francisco. 
 La Investidura. Más allá de los leones. 
 Del habeas corpus y otras complejidades     
 
 La Vanguardia.    02/12/1982.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 3. 

Más allá de los leones.

Del «habeas corpas» y otras complejidades.

TODOS los que presenciaron ayer el debate de investidura por televisión se

enfrentaron a una expresión que fue divulgada como de uso público, cuando en

realidad es un: tecnicismo jurídico, que en términos generales sólo han

divulgado las películas: se trata del «habeas Corpus», institución típica del

derecho anglosajón que viene a significar «mostradme a este hombre», o más

exactamente «mostradme a este preso». Para evitar las detenciones arbitrarias y

prolongadas, y hasta las «desapariciones» (palabra de tan trágica actualidad en

el cono sur), se promulgó en Inglaterra este derecho, en virtud del cual toda

persona detenida está facultada para pedir su inmediata puesta en libertad si no

se le hacen cargos concretos; en este último caso debe ser puesta a disposición

del juez. Por lo tanto no a los presos Ignorados, a los policías negligentes ni

a las prisiones más o menos secretas. No a lo que significa olvido de la

dignidad y de Ja democracia. Nada que objetar.

Ciertamente no es que el Derecha español olvide esta faceta de la legalidad,

pues todo de-

tenido debe ser puesto a disposición del juez en el plazo de setenta y dos horas

o da diez días si se le ha aplicado la ley antiterrorista. Pero el «habeas

corpus», como tal Institución típica, no existe, y de aquí que se la haya

mencionado tan repetidamente en el debate. Existe sí, en cambio, Ja asistencia

letrada al detenido (otra institución repetidamente mencionada), pero con tales

defectos de organización y financiación que la hacen de momento más teórica que

práctica. En muchos casos es una pura abstracción, casi un ente angélico.

Perfecto, pues, que se hayan ventilado estos derechos a favor del detenido. Pero

el hombre de la calle habrá echado en falta una cosa esencial: nadie ha hablado

de las víctimas. Una vez atacadas, robadas, violadas o muertas, parece como si

su único derecho consistiese en ser olvidadas rápida y discretamente. En Gran

Bretaña, por ejemplo, se indemniza por parte del Estado a las víctimas. ¿Y aquí?

El silencio parlamentario ha sido el peor de los silencios.

GONZÁLEZ LEDESMA

 

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