Autor: ;Angulo, Javier. 
 La investidura del nuevo presidente del Gobierno. El líder socialista se comprometió a congelar la integración militar de España en la Alianza atlántica. 
 Sólo los grupos de Fraga y Lavilla se oposuieron a la investidura de Felipe González     
 
 El País.    02/12/1982.  Página: 11-12. Páginas: 2. Párrafos: 18. 

EL PAÍS, jueves 2 de diciembre de 1982

ESPAÑA

La investidura del nuevo presidente del Gobierno.

El líder socialista se comprometió a congelar la integración militar de España

en la Alianza Atlántica.

Sólo los grupos de Fraga y La villa se opusieron a la investidura de Felipe

González

BONIFACIO DE LA CUADRA y JAVIER ÁNGULO, Madrid

Sólo los grupos parlamentarios popular y centrista, que lideran,

respectivamente, Manuel Fraga y Landelino Lavilla, votaron anoche en contra de

la investidura de Felipe González como presidente del Gobierno, mientras que las

minorías nacionalistas anunciaron su abstención y el Centro Democrático y Social

de Adolfo Suárez, Euskadiko Ezkerra y los comunistas —estos últimos con notables

reticencias— unieron sus votos a los socialistas en favor del primer presidente

de Gobierno de izquierda de la Monarquía parlamentaria. En el debate de ayer, en

el que Fraga hizo la oposición más dura, el candidato a presidente concretó

muchos de los objetivos de su Gobierno, y especialmente se comprometió a

congelar el ingreso de España en la estructura militar de la OTAN y a consultar

al pueblo español, cuando su Gabinete lo considere oportuno, sobre la

incorporación política materializada por el Gobierno Calvo Sotelo, que calificó

de "precipitada".

La primera respuesta relacionada con la OTAN fue ofrecida por Felipe González en

respuesta al diputado de Esquerra Republicana de Cataluña, Francesc ViÇens. El

líder socialista aseguró que su Gobierno congelaría los nuevos pasos iniciados

por el anterior gabinete para la incorporación de España a la OTAN. Insistió en

el compromiso expresado en el programa electoral de consultar al pueblo español

sobre la incorporación política. En cuanto a la integración militar, Felipe

González arrancó un aplauso de los escaños socialistas cuando dijo: "No estamos

dispuestos a que un almirante extranjero mande a un almirante español en

territorio sometido a la soberanía española".

Más tarde, en respuesta al diputado comunista Santiago Carrillo, que insistió

sobre la fecha del referéndum sobre la OTAN, Felipe González reiteró que la

consulta popular se celebrará. Recordó la precipitación con que actuó el

Gobierno anterior, y añadió que el Gobierno socialista estudiará detenidamente

el problema, ya que "no queremos precipitar la decisión y desde el poder

ejecutivo acordaremos cuándo se realiza la consulta, sin que nadie nos tenga que

fijar fecha".

Felipe González anunció también la posible renegociación del acuerdo bilateral

con Estados Unidos, que deberá atender los intereses defensivos de España. "En

caso de que la otra parte pretenda que tal convenio defienda intereses más

globales estudiaremos una renegociación", dijo. Asimismo, señaló su posición

favorable a firmar el tratado de no proliferación nuclear, pero obteniendo

previamente una información suficiente para que no pueda utilizarse en contra

del abastecimiento nuclear necesario para España. En todo caso, anunció que su

Gobierno se opondrá a la nuclearización de España. Sobre la integración en el

Mercado Común, manifestó que se había seguido una metodología errónea y que,

desde ahora, España negociará desde la claridad y desde la firmeza de

posiciones.

Primera decisión discutida de Peces-Barba

El presidente del Congreso, Gregorio Peces-Barba, inició la sesión advirtiendo

que los miembros del Grupo Mixto distribuirían su media hora entre los

portavoces de los cuatro partidos que lo inte-

gran: de Euskadiko Ezkerra, Juan María Bandrés; de Esquerra República de

Cataluña, Francesc ViÇent; del CDS, Adolfo Suárez, y del PCE, Santiago Carrillo,

de forma proporcional al número de diputados con que cuentan cada una de estas

fuerzas políticas.

Sin embargo, esta interpretación generosa de la presidencia no fue mantenida

cuando Santiago Carrillo quiso consumir los diez minutos de réplica al candidato

a presidente del Gobierno que el reglamento de la Cámara concede a quienes

fueran contestados "individualmente". Peces- Barba sólo concedió a Carrillo

cinco minutos, por interpretar que los diez minutos de réplica correspondían a

todo el grupo, y hubo de escuchar la calificación de "atropello de la

presidencia" en boca de Carrillo.

A excepción de este primer incidente el presidente del Congreso desde su

elección, Peces-Barba no tuvo problemas durante la sesión de ayer, en la que

administró con generosidad los tiempos de intervenciones correspondientes a cada

grupo, en especial de Landelino La villa —que inició su intervención con

elogiosas frases para el presidente socialista de la Cámara—, quien sobrepasó

con creces el tiempo asignado.

En respuesta a Juan María Bandrés, Felipe González reiteró el ofrecimiento hecho

durante su campaña electoral en San Sebastián, en favor del diálogo para acabar

con la violencia en el País Vasco. Como hiciera en aquella ocasión, recordó que

los límites para ese diálogo son la propia Constitución y el estatuto de

autonomía. En esta misma línea se expresó en respuesta al diputado del PNV,

Marcos Vizcaya.

Contestando a ambos diputados vascos, el líder socialista prometió la regulación

de la asistencia letrada al detenido y la derogación de la Ley Antiterrorista en

el marco de la reforma del Código Penal y de las leyes procesales. Añadió que,

aunque le preocupaba la existencia de una Ley Antiterrorista "me gustaría que no

hubiera causas que hicieran justificable o explicable ese tipo de leyes".

También aseguró que los servidores del Estado son los primeros encargados de

respetar la ley y en esa línea actuará su Gobierno.

El proyecto de ley del Código Penal será presentado en el Parlamento antes de

que finalice 1983, y mientras tanto continuará vigente la Ley Antiterrorista,

para que no exista vacío jurídico.

Santiago Carrillo aseguró que la reducción de la tasa de inflación y el

incremento del 2,5% del Producto Interior Bruto programados por el nuevo

Gobierno, entre otras medidas económicas, encubren un plan de estabilización, a

lo que Felipe González contestó negativamente y aseguró que el crecimiento

previsto será normal en otros países de Europa el próximo año. En respuesta

también a esta misma inquietud, manifestada por el líder centrista, Landelino

Lavilla, Felipe González insistió en que no va a producirse un plan de

estabilización. Aseguró que no habrá una reducción brusca del déficit público,

sino atenuada, y en respuesta a Carrillo, que no podía ofrecer las cifras

exactas de puestos de trabajo que se crearán en 1983, aunque "espero que se

logre el 0,5% de empleo a final del próximo año".

Adelantó que 1984 puede ser la gran oportunidad para el incremento de puestos de

trabajo.

En cuanto a la devolución rápida del patrimonio sindical, reivindicada por

Carrillo, Felipe González anunció la creación del Consejo Económico y Social y

adelantó que se estudiará con justicia el tema, así como que se tratará de

gradualizar la devolución de dicho patrimonio para dotar a las organizaciones

sindicales de los servicios necesarios. Carrillo replicó que esa respuesta le

recordaba a las escuchadas a gobiernos anteriores en esta misma Cámara.

El voto de Suárez

Adolfo Suárez escuchó un sonoro "muy mal" procedente de un diputado del Grupo

Popular al final de su intervención adelantando el voto favorable a Felipe

González. El candidato socialista agradeció el gesto del ex presidente y recordó

que nunca había votado su investidura, pero que siempre estuvo abierto al

diálogo con él.

A continuación anunció una serie de leyes para la legislatura (que se detallan

en otro lugar de estas páginas). Para el próximo año destacan la Ley Orgánica

Electoral, y la de Medidas Urgentes sobre la Función Pública que incluye el tema

de las incompatibilidades. Para 1984 la Ley de Bases Estatutarias de la Función

Pública.

En cuanto a las autonomías, Felipe González reiteró la oferta de un pacto

autonómico con todas las fuerzas políticas parlamentarias y aseguró que la Ley

Orgánica de Armonización del Proceso Autonómico (LOAPA) seguirá la suerte que

marque el Tribunal constitucional. En respuesta a Marcos Vizcaya manifestó que

las diferencias de intepretación entre el PSOE y el PNV en materia de política

autonómica son legítimas, así como que su Gobierno está dispuesto a negociar en

profundidad todas las cuestiones autonómicas. Sobre la integración de Navarra a

Euskadi manifestó que es preciso ser respetuoso con la Constitución y con la

voaluntad popular expresada en Navarra.

Con respecto a las dudas expuestas por Miquel Roca se mostró Felipe González

abierto, una vez más, al diálogo en el tema autonómico; abierto a que se discuta

la política de transferencias y los métodos y formas de valoración de aquéllas,

con criterios de transparencia. "Si hubiera criterios erróneos sobre la

valoración de transferencias con respecto a algunas comunidades", y con ello

hacía mención a los temores de Roca de que van a disminuirse los recursos a la

Generalitat, "esos errores se corregirán sin ninguna duda".

Sobre las dudas manifestadas por Roca sobre las posibilidades reales de que el

PSOE supere los retrasos en la revalorización de las pensiones y en el pago de

las mismas, Felipe González indicó que el PSOE va a estudiar todo el paquete de

pensiones. Hay injusticias, en opinión del candidato, por abajo y por

multiplicación de percepciones. En este sentido prometió un ajuste de las mismas

mediante una ley de revalorización de pensiones.

Con respecto a la revisión de las pensiones indicó que se van a fijar sistemas

con subidas automáticas "que alejen a quienes están en el poder de la tentación

de subirlas ante la proximidad de una consulta electoral".

Como quiera que Miquel Roca había recordado a Felipe González una cita suya en

una sesión de debate de investidura de Suárez, en la que el entonces líder de la

oposición insistía en que la exposición de un programa de gobierno quedaba

inconcreta si no se anunciaba la lista del Gabinete que había de ponerla en

práctica, Felipe González accedió al deseo del portavoz de la Minoría Catalana y

leyó la lista de tos miembros que compondrán el primer Gobierno socialista.

 

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