Autor: Aguirre Bellver, Joaquín. 
 Don Felipe González en su discurso programático:. 
 Estamos viviendo una jornada histórica. Hoy comienza el cambio     
 
 El Alcázar.    01/12/1982.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

Don Felipe González en su discurso programático:

Estamos viviendo una jornada histórica.

HOY COMIENZA CAMBIO "HA SIDO DISCURSO IGUAL AL DEL SEÑOR SUAREZ"

El Parlamento Cambio de tercio.

AL principio pensé que aquello tenía resonancias de José Antonio. Pero no, poco

después parecía que estaba leyendo el trozo de una homilía del Santo Padre.

Hasta que comprobé que la semejanza mayor era "con otros discursos programáticos

que yo había oído en este mismo sitio, hace tiempo ya. ¿A quién?

Pues, sinceramente, señores, y aunque me cueste decirlo así, de golpe, e!

discurso de Felipe González es, calcadito, un discurso del almirante Carrero

Blanco.

El propio orador reconoce, en los últimos párrafos, al decir que estas mismas

cosas podían haber partido de cualquier otra fuerza política. ¡Cuánta razón

tiene! Los que no tienen ninguna son sus seguidores, los diputados de su

partido, que se oyerontamaña pieza retórica con unos signos de cabreo y de

aburrimiento que no se pueden tolerar. Eso está feo. Hay que guardar las formas,

señores míos.

Claro que hay que ponerse en su sitio. Conforme avanzaba el discurso de

investidura, las muestras de satisfacción de la derecha eran más ostensibles. Al

grupo parlamentario de Alianza Popular sólo le faltaba ponerse en pie y gritar,

todos a una: «¡Este es de los nuestros!» Por su parte, Fraga asentía

continuamente, cada vez más lleno de convicción. Mientras, los retales de la

UCD, todavía sentados protocolariamente en el banco azul, se miraban

sorprendidos, como preguntándose: «¿Y para esto nos han echado a la calle?»

Había, sobre todo, un ucedista distinguido, Adolfo Suárez, cuya adhesión al

discurso del nuevo jefe del Gobierno resulta difícil de aguantar, vista desde

los escaños del PSOE. «Pero ¿qué pasa, que ese señor es más socialista, más

felipista que todos nosotros juntos?»

Mal trago para los hombres de Felipe González la sesión de ayer. Ellos tuvieron

que reconocer mejor que yo, todavía, las resonancias de autores que no son

precisamente de su cuerda. Pero piensen que toda la explicación está en un

hecho: el consenso sigue. Y lo mismo que ese consenso hizo a la derecha de

entonces, la UCD, realizar una política socialista con votos de derechas, ahora

impone al PSOE unos modales de derechas, para hacer luego lo que les venga en

gana.

El discurso de Felipe González ha sido, sobretodo, una proclamación de la

estrategia de consenso, en su doble vertiente: con el capitalismo y con las

fuerzas políticas. A todos los ha citado a la mesa de la concertación.

Sin embargo, Felipe González se ha reservado una escapatoria de esos

compromisos. No se extrañen las fuerzas que acepten el pacto, porque se trata de

algo temporal. El socialismo se guarda una carta en la bocamanga y Felipe

González lo ha avisado con toda la lealtad que cabe al hacer algo así. A sus

seguidores les ha dicho que «el cambio no puede obtenerse con rapidez», pero que

no se preocupen, porque la «cronología está calculada».

Muy pocas palabras dedicadas al Rey. Ese era uno de los puntos más vigilados por

los observadores políticos; sobre todo, a partir de la tardía e informal

notificación de la lista de Gobierno, y del discurso de la Corona, la víspera de

la visita a la División Acorazada.

La pregunta, a la salida de la sesión, era ésta: «¿Cómo va a reaccionar una

oposición de derechas a un discurso de derechas?» Habrá que reconocerle a Felipe

González que ha dejado a sus contrincantes sumidos en el estupor. Consuélense

con la idea de que más estupefactos andan sus seguidores, que se preguntan, tos

hombres: «Pero ¿dónde, demontres, está el cambio?» Y es que el cambio sólo era

de tercio.

En la sesión de hoy, tal como ha dejado las cosas Felipe González, sólo se

podrán poner banderillas.

Joaquín AGUIRRE BELLVER

 

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