Autor: Vizcaíno Casas, Fernando. 
   El retablo     
 
 El Alcázar.    01/12/1982.  Páginas: 1. Párrafos: 10. 

El Retablo

La definitiva asunción de la Vicepresidencia del nuevo Gobierno por parte de

Alfonso Guerra, resuelve en términos de pura lógica una duda o vacilación que se

había planteado a última hora y cuyas razones no acababan de entenderse. Puesto

que el señor Guerra es el segundo de Felipe González, su inseparable amigo y

consejero e incluso, según dicen, el hombre duro del partido, resulta

absolutamente normal que ejerza como vicepresidente en el primer gabinete del

señor González. Lo contrario hubiese despertado, ya de arranque, recelos y

reticencias; pues parecería que se buscaba dejar en la sombra al personaje más

influyente (después de su secretario general) del PSOE.

Bosquejado así, ya en su totalidad, el nuevo Gobierno de la nación, han

comenzado las cabalas y las especulaciones previas acerca de sus componentes. No

seré yo quien las haga, pues encuentro prematuro y forzosamente injusto

anticipar juicios; cuando el funesto don Leopoldo tomó posesión, adopté esta

misma actitud Es decir, la paciente espera. Y hasta que cumplió sus primeros

ciencias en el cargo, no comencé a despacharme (eso sí, entonces sin tibieza ni

eufemismos) en el análisis de sus errores. El Gobierno de don Felipe se merece

ese mismo margen de confianza. Ojalá, dentro de tres meses, no haya que sacar la

caja de truenos y destaparla.

Otros compañeros, sin embargo, se han apresurado a emitir opiniones. Leo en Las

Provincias (28.XI) el repaso que María Consuelo Reyna da a los ya inmediatos

ministros socialistas, con exhaustivo análisis de sus biografías políticas. Me

entero así de que el señor Moran (Asuntos Exteriores) desarrolló una intensa

actividad diplomática bajo el franquismo, incluso como director general para

África. Que el señor Boyer (Economía) tuvo a su cargo la planificación

estratégica de la Empresa Explosivos de Río Tinto, en cuya presidencia dejó su

imborrable y funesta huella habitual don Leopoldo Calvo-Sotelo. Que Moscoso

(Presidencia) tuvo altos cargos en la UCD. A la subdirectora del querido diario

valenciano parece mosquearle semejante diversidad de orígenes. Por el contrario,

entiendo yo que nos permitirán mejor ángulo de visión en el futuro

enjuiciamiento de sus actuaciones.

La media de edad del gabinete es de cuarenta años. Los entusiasmos que suele

despertar el acceso a las más altas cimas del poder de los jóvenes deben

frenarse pensando que la historia de la Humanidad se inclina más bien a

demostrar que, en el terreno de la política y, especialmente, a nivel de Estado,

la madurez y la experiencia dieron por lo general mejores resultados. Por algo,

en las democracias clásicas, el Consejo de Ancianos ostentaba la máxima

autoridad. Acercándonos a nuestra época, los ejemplos de Adenauer, De Gasperi,

Churchill, De Gaulle y otros muchos que podrían sacarse a colación, confirma el

principio.

Pero sobre todo, lo que me aterra es pensar que cuando el hoy duque de Suárez se

instaló en la Moncloa, lo hizo rodeado también de un equipo ¡oven. Las

consecuencias de su inmadurez para gobernar, de su inexperiencia rotunda y de su

candorosa bobaliconería, van a ser dramáticamente recibidas por estos otros

jóvenes del PSOE. Si bien columbro que no son tan tontos como aquéllos, veremos

qué tal andan de buenas intenciones y limpieza en las actitudes.

Insisto: hay que aguardar cien días.

El defensor ese.

Voy a permitirme, sin embargo, una primera discrepancia. Leo que, entre las

primeras leyes que piensan publicarse en el BO del E, figurará la del

nombramiento de defensor del pueblo en la inevitable persona del pío señor Ruiz-

Giménez (Hoja del lunes. 29.XI).

Si la candidatura del infatigable don Joaquín fue tumbada con estrépito cuando

se presentó en la anterior legislatura, no resulta excesivamente ético (dentro

de la más rígida ortodoxia democrática) replantearla ahora, prevaliéndose de una

mayoría que deja la manos libres para todas las decisiones.

Tampoco parece normal que el interesado acepte eso de defender a un pueblo,

cuyos anteriores representantes parlamentarios le manifestaron su indiscutible

repulsa.

El tema de siempre

El señor Benegas ha caído ya en la ingenua creencia de que ETA está perdiendo

fuerza en la calle. Como siempre ocurre, sus declaraciones coincidieron con los

gravísimos enfrentamientos de Rentería, donde Herri Batasuna (que sigue siendo

un partido legal) y otras organizaciones separatistas, interrumpieron una

manifestación de protesta contra el atentado que costó la vida a un trabajador e

hirió gravemente a otros dos, y que estaba presidida por familiares de las

víctimas. Ese mismo día, el señor Orbegozo cumplía tristemente sus 70 años de

edad, en el secuestro.

Sería penoso volver a la ridicula política del avestruz, en la que tanto se

distinguieron anteriores ministros ucedistas del Interior, especialmente el

nefasto señor Ibáñez e incluso, en sus tiempos de jefe de la lucha

antiterronsta, el general Sáenz de Santamaría Ya está bien de mentiras piadosas

o de despistes intolerables. Basta de enmascarar una realidad cuya trágica

evidencia se confirma de continuo.

En esto sí que hace mucha falta un cambio. Sin manifestaciones, pero con

realidades tangibles.

VIZCAÍNO CASAS

 

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