Autor: Reinlein García-Miranda, Fernando. 
 Análisis. 
 Modificar la realidad     
 
 Diario 16.    14/12/1982.  Página: 9. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Fernando Reinlein

Modificar la realidad

Felipe González, presidente del Gobierno por obra y gracia de diez millones de

votos, hizo ayer y anteayer unas extensas declaraciones a un diario madrileño.

En ellas dedicaba un capítulo importante a las Fuerzas Armadas. La habilidad del

entrevistador llevó al presidente por derroteros nada fáciles y en ese capítulo

apareció un título estremecedor, que contenía, entrecomillada, una frase de

Felipe González: «Es una verdad histórica y actual que el Ejército es la columna

vertebral del Estado.» Reescrita la proposición, no hay más remedio que

reafirmarse en el calificativo: estremecedor.

Al autor de estas líneas le vinieron a la mente no muy viejos recuerdos, de

tiempos de Academia Militar y formación castrense. Y otros más recientes, como

la presentación del libro de Carlos Fernández, «Los militares en la transición

política», hace apenas unas semanas. En ese acto, analistas políticos tan poco

sospechosos de radicalismo como Miguel Ángel Aguilar o Luis Carandell

manifestaron su sorpresa cuando la aseveración de Antonio Maura surgió en el

coloquio: Ejército, columna vertebral.

Efectivamente, ha sido una verdad histórica de los últimos doscientos años —con

paréntesis de excepción— que las Fuerzas Armadas han sido la columna vertebral

del Estado. Y; lamentablemente, el. aserto tiene vigencia. Lamentablemente para

los ciudadanos de paisano y para los ciudadanos de uniforme, quienes, a mi

juicio, pretenden ser servidores del Estado y no integrantes de una corporación

que, sobre todo de manera excluyente, ha querido ser presentada por obra de unos

pocos como columna vertebral de un Estado defensor de intereses minoritarios.

Por eso, tras la lectura del titular, se busca con avidez, en la letra pequeña

de la entrevista, el matiz esperanzador —ya que poca esperanza queda en

encontrar la afirmación tajante— de que si bien esa aseveración fue y es verdad,

en el ánimo de nuestro presidente está que deje, de serlo. Y ciertamente, el

matiz aparece. No sé si el lector lo encontrará, llevado más por el ánimo dé que

el deseo se haga realidad o porque esa realidad está plasmada en las

declaraciones de Felipe González.

Porque cualquier otra vertebración del Estado que no esté basada en la apuesta

por la libertad y la convivencia de treinta y siete millones de españoles, no es

más que una nueva trampa, un nuevo que «cambie algo para que no cambie nada»,

que podrá dar argumentos —bien sea dentro de tres años o de más— a quienes

pretenden volver a poner barrotes a nuestra convivencia.

Un jefe del. Ejército, comentando las declaraciones de Felipe González, aseguró:

«El presidente se ha pasado.» Un comandante, en presencia del autor de estas

líneas, le rebatió: «No. Tan sólo ha descrito una realidad que tiene ánimos de

modificar.» Era, sin duda, este último quien tenía razón. No queda más remedio

que creerlo.

 

< Volver