Jomeini, en Madrid     
 
 Diario 16.    10/01/1983.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

Jomeini, en Madrid

¿Qué se diría si un miembro del Gobierno español recibiera al ministro chileno

de Asuntos Exteriores en una apacible mañana de domingo, dialogara

tranquilamente con él, debatiera 1á posibilidad de dar salida a un gran

cargamento de armas retenido en Barajas con destino a aquel país y llegara a

acuerdos para mejorar las relaciones entre los dos Estados? ¿No surgirían de

inmediato la protesta y el escándalo?

Pues bien: el ministro español de Asuntos Exteriores recibió ayer, mientras en

España se vivía una jornada de descanso en libertad, al representante de una de

las naciones en que con más saña y crueldad se persigue a los hombres y se

encadena a la libertad. Fernando Moran dialogó cordialmente y quedó en seguir

haciéndolo con el ministro de Asuntos Exteriores de Irán, el enviado de Jomeini.

Y deberíamos lamentarnos por tal entrevista" Los periódicos han publicado estos

días que cuarenta niños han sido obligados a presenciar en la prisión de Evin,

en Teherán, las torturas de sus madres, sometidas a descargas eléctricas,

palizas en los pies y suplicios sexuales, según Amnistía Internacional.

Irán es un país en que todos los días hay fusilamientos de prisioneros, en que

muchos detenidos permanecen hasta dos años con los ojos vendados, en que

cualquier aberración es posible. Con ese país, España mantiene intercambios

comerciales y relaciones imprescindibles en las transacciones diplomáticas, pero

de ahí al entendimiento político, a la cordialidad de las bienvenidas y a las

cortesías delicadas hay un gran trecho.

El enviado de Jomeini pasó por Madrid camino de Managua, donde se reúne desde

hoy el buró de coordinación del movimiento de Países No Alineados, y donde

también está representada España por una delegación oficial. Es esta otra

noticia que provoca la sorpresa, no porque nos constituyamos otra vez en

compañeros de fatigas de iraníes, cubanos y demás familia, sino por la

incoherencia que supone para nuestro enclave internacional esta nueva

«descolocación».

El Ministerio de Asuntos Exteriores puede decir que asistir a Managua es una

norma de cortesía con los anfitriones que gentilmente nos han invitado. Pero no

se puede negar a los actos políticos una concreta significación. Y si España va

a la reunión de los Países No Alineados, ¿qué quiere decir exactamente la

reciente declaración del Ministerio, que se mostraba dispuesto a colaborar con

la OTAN en la nueva ronda de negociaciones para el desarme?

O, dicho de otro modo, si España está en la OTAN de hecho, por mucho que las

intenciones se proclamen distintas, y si mantiene lazos con Estados Unidos que

el Gobierno pretende clarificar, pero, en todo caso, fortalecer, ¿qué pinta una

delegación oficial junto con los países no alineados?

Este viaje a Managua y la cordial acogida al representante de Jomeini en Madrid

recuerdan pasadas cabriolas de nuestra política exterior, que consiguieron

confundirnos tanto que hasta no sabíamos con quién estábamos y si estábamos con

alguien. Ahora, de seguir por este camino, prestando tanta atención a quien no

se la merece y diciendo al momento que sí a todas las llamadas, corremos,el

riesgo de acabar no sabiendo muy bien si estamos en algún sitio.

 

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