Un Felipe González distendido compareció ante Televisión. 
 Hay que impedir que España llegue a una situación de quiebra     
 
 Diario 16.    22/01/1983.  Página: 4-5. Páginas: 2. Párrafos: 23. 

NACIONAL

22 enero-83/Diario 16

Un Felipe González distendido compareció ante Televisión

«HAY QUE IMPEDIR QUE ESPAÑA LLEGUE A UNA SITUACIÓN DE QUIEBRA»

El presidente del gobierno, Felipe González, en su primera entrevista concedida

a RTVE desde que llegara a la Moncloa, declaró anoche que «para hacer Justicia,

con mayúscula, a veces hay que hacer pequeñas injusticias». En una polémica y

valiente intervención del jefe Ejecutivo, reconoció que el régimen de

incompatibilidades, recientemente inaugurado en la Administración española, a

veces comporta situaciones injustas para algunos afectados de escasos ingresos.

El presidente pidió perdón por ello y, aunque reconoció que el sistema de

incompatibilidades no significa la salida de la crisis y la solución a los

problemas actuales, encomió el significado ejemplificador de la medida y expresó

que, por primera vez en la historia de España, los ministros no percibirán otros

sueldos que el correspondiente a su cargo. Felipe González ilustró esta

contradicción entre justicia e injusticias con pequeños problemas familiares, y

puso el ejemplo del padre con tres empleos que tapona las posibilidades de

trabajo para el hijo.

«Mil novecientos ochenta y tres será todavía un año malo. Se necesita un

consenso nacional para que no se dispare el déficit. No se pueden cobrar más

impuestos. Sólo hay que descubrir las declaraciones defraudatorias a Hacienda»

Madrid — Ramón Colom explicó que, después de cincuenta días que lleva el

presidente Felipe González en el palacio de la Moncloa, ha accedido a someterse

a una entrevista en directo, sin cuestionario previo y sin que ninguno de sus

colaboradores haya discutido su preparación.

Ramón Colom — Hace cincuenta días usted llegó a la presidencia del Gobierno. En

la calle existía gozo y esperanza por este acontecimiento, sin embargo, ahora,

cuando han transcurrido cincuenta días, este sentimiento parece estar algo

menguado. ¿Qué ocurrirá dentro de trescientos sesenta y cinco días?

Felipe González — Hay que tener en cuenta que ha habido en este país Gobiernos

de la derecha durante decenas de años. Hace siete semanas se celebró el primer

Consejo de Ministros. Estamos a tiempo de congratularnos no del triunfo

socialista, sino del clima de paz de los ciudadanos.

P. — ¿Van bien las cosas?

R. — Las cosas de la nación están como están y y estoy dispuesto a explicarlo al

país. Yo no digo que vayan bien. En España, nosotros estamos dispuestos a

superar la crisis. Estamos seguros de que España va a funcionar.

Déficit

En relación a los presupuestos, nosotros ya sabemos con un noventa y cinco por

ciento de aproximación los de mil novecientos ochenta y dos. Puedo decirle que

el ministro de Hacienda declaró que el déficit para mil novecientos ochenta y

dos sería de doscientos setenta y ocho mil millones de pesetas y el Banco de

España calculó que esta cifra se elevaría a ochocientos treinta y cuatro mil

millones de pesetas. Yo, sin embargo, sospechaba que sería algo más y, en

efecto, el déficit se eleva a un billón doscientos mil millones de pesetas. Por

tanto, el margen de error es de cuatrocientos mil millones de pesetas. Un error

del cincuenta por ciento para el final de mil novecientos ochenta y dos.

P. — Usted dice que hay deuda pública. Lo que no se sabe es si se la ha

encontrado bajo la alfombra de estos despachos.

R. — La deuda pública la hemos descubierto trabajando intensamente durante todo

el mes de diciembre y de enero. Otros Gobiernos la presentaban en el mes de

marzo. Hay casi trescientos mil millones de pesetas que nunca han pasado por los

Presupuestos del Estado y que se arrastran desde mil novecientos setenta y

siete. Pero no tengan miedo, que se han gastado y bien gastado. Esto hay que

contárselo a los españoles.

P. — ¿Con qué déficit público piensa cerrar el ejercicio próximo?

R. — Pensamos contenerlo. Hay otros países conservadores que están fracasando en

la política económica. Lo único serio y responsable es que España no llegue a

una situación de quiebra. España, durante los últimos años, ha ido doblando sus

déficit públicos. Hay que ver si somos capaces de salvar la economía de España.

Un año malo

P. — ¿Supongo que el Gobierno, ante el aumento de la deuda pública, de la

inflación y del paro, tendrá un calendario de prioridades?

R. — Mil novecientos ochenta y tres será todavía un año malo, un año de ajustes.

Se necesita un consenso nacional, del Gobierno, de los funcionarios, de los

ciudadanos, para contener la crisis, para que no se dispare el déficit. No se

pueden cobrar más impuestos. Sólo hay que descubrir las declaraciones

defraudatorias a Hacienda.

P. — ¿El fraude puede corregirse en dos o tres años?

R. — Se puede mejorar a través de la inspección fiscal. Los impuestos no han

aumentado, ni van a variar en mil novecientos ochenta y tres sustancialmente,

salvo en la bolsa de defraudación. Nosotros vamos a encargarnos de que la ley se

cumpla. Hemos hecho que las pensiones aumenten más que el índice del coste de la

vida y que se acerquen al salario mínimo.

P. - Pero el Gobierno actual ha subido las cotizaciones a la Seguridad Social.

R. — Eso no es verdad. Han bajado, y eso lo saben muy bien los empresarios. Lo

que sube es la prestación del Estado a la Seguridad Social, en ciento sesenta y

tres mil millones de pesetas. Ha bajado, pues, la cotización de las empresas y

suben, en cambio, el Fondo de Desempleo y el Fondo de Garantía. Y es normal,

porque hay más desempleados. Pero la presión de todos esos conceptos sobre los

empresarios no ha subido ni una décima. MA propósito de las incompatibilidades y

el pluriempleo, el presidente del Gobierno fue tajante: «Para hacer Justicia,

con mayúscula, uno se ve en la obligación de hacer pequeñas injusticias. Hay

situaciones muy dolorosas. Las incompatibilidades a veces comportan injusticias

en personas que ganan poco. Yo estoy dispuesto a pedir perdón por esas

injusticias. Y sé que las incompatibilidades no resuelven el problema del paro.

Pero es la primera vez que ocurre en la historia de España que el Gobierno no

cobra por otras cosas. Eso no nos va a sacar de la crisis, pero hay que dar

ejemplo.»

Los jóvenes

P. — ¿Qué expectativas de futuro tienen los jóvenes sin trabajo recién salidos

de la Universidad?

R. — Creo que en un plazo razonable esas dudas se van a ir despejando. No es una

cosa que se resuelva de la noche a la mañana. Y, a renglón seguido, se refirió

el presidente a situaciones contradictorias que se dan, corrió es el caso del

acortamiento de la mili, que es una medida bien acogida y que, sin embargo,

implica como contrapartica un mayor desempleo. «Tengo ilusión por intentar

fórmulas cooperativas con países de América del Sur capaces de absorber el

conocimiento tecnológico de nuestros jóvenes. Hay que intentar fórmulas

imaginativas. Aunque se dan problemas familiares, como el del padre que tapona

las posibilidades de empleo del hijo.»

P. — ¿Merece la pena entrar en la CEE? ¿Merece la pena pagar los costos de

entrada o hay que cambiar el objetivo hacia América? R. — No son incompatibles

ambas cosas. España no puede dejar a Europa.

Pero el ingreso de nuestro país no debe hacerse a costa de la pérdida de

dignidad. Europa no puede prescindir de España. Y por primera vez un presidente

de Francia acaba de decir públicamente en Europa que hay que adoptar las medidas

necesarias para que España ingrese en la Comunidad Económica.

P. — ¿Cree usted en aquello de preparar la guerra para mantener la paz?

Desnuclearización.

R. — Yo soy más partidario de aquello otro de «si quieres la paz, prepárate para

la paz». Algún esfuerzo positivo hay que hacer por la paz. La lucha por la paz

es una batalla de la opinión pública. Hoy hay demasiados focos de tensión en el

mundo. No sólo me parece bien la opción cero, sino que creo necesario, como

defendió la Internacional Socialista, luchar por la desnuclearización total de

Europa, aunque sea en un horizonte a medio plazo.

En la Moncha, tras las cámaras Felipe, preocupado por hablar con sencillez, como

antes.

P. — ¿Participaría en una manifestación pacifista? R. —Yo sí participarla. Se

nos pide que hagamos un esfuerzo y recortemos el presupuestos de gastos de

Defensa. España está en un porcentaje de gastos de Defensa menor que el resto de

los países de su entorno. Y yo, que no soy partidario del armamento nuclear, no

quiero dejar a España indefensa.

P. — ¿Hay que negociar o no con ETA?

R. — No estoy dispuesto a negociar nada que se salga del marco de la

Constitución y de los Estatutos. Y para decirlo con toda claridad, no estoy

dispuesto a que se ponga en cuestión la unidad de España. La discusión, el

debate será siempre dentro de los límites de la Constitución. Algunos esperaban

que hiciera una gran crítica hacia el Gobierno precedente. Bueno, pues yo quiero

decir aquí que en materia de orden público se hizo un gran esfuerzo por el

ministro de Interior anterior.

No al terrorismo.

Y" a continuación, Felipe González enfatizó: «Quiero decir no al terrorismo, no

al chantaje. No podemos volver al Chicago de los años treinta. Yo no he dicho a

los ciudadanos que en la pasada Nochebuena cientos de hombres de la Guardia

Civil se recorrieron toda la vía del ferrocarril para evitar un acto de

terrorismo. Hace falta concienciación en los ciudadanos y en los empresarios;

que sepan decir no. Si adoptamos una posición común frente al chantaje; el

Gobierno va a ser firme.

Respecto a las noticias recientes con protagonistas en los medios de

información, el presidente del Gobierno insistió: El Gobierno no debe interferir

para nada en los medios de comunicación. Nadie por débajo del Juan IBAÑEZ.

Madrid — Lo primero que comentó el presidente del Gobierno tras terminar en su

despacho en la Moncloa la entrevista transmitida por TVE fue que «nunca tengo un

juicio de valor sobre las entrevistas que hago. Lo que me crearía cierta

frustración es que ustedes me dijeran que antes me comportaba ante las cámaras

de televisión de distinto modo a como lo hago ahora».

El presidente del Gobierno, sobre las nueve menos cuarto de la noche, bajó al

patio de columnas del palacio de la Moncloa para saludar al grupo de periodistas

y fotógrafos que habían acudido para presenciar en directo la realización "de la

entrevista.

Felipe González, sereno, afable y conservador, ya adelantó que sus principales

preocupaciones eran en ese momento transmitir con la misma sencillez y facilidad

con que lo hacía antes sus ideas a los españoles, disipar la confusión existente

sobre algunas actuaciones del Gobierno y despejar las dudas que algunas medidas

económicas han podido crear, tanto entre los empresarios como en los

contribuyentes.

El presidente del Gobierno afirmó, en esta conversación informal, que de su boca

no ha salido ninguna afirmación que pudiera desanimar la necesaria actitud

constructiva de los empresarios en la recuperación de la. situación económica.

Tras aludir a las medidas de los Consejos de Ministros para corroborar, con

rigor, su opinión, Felipe González aseguró que el principal criterio que piensa

hacer valer en la política económica del Gobierno es la de «sacar la economía

nacional —y subrayó esto— adelante».

Escasos minutos antes de que entrara en su despacho para realizar los

preparativos de la retransmisión, Felipe González comentó que. a su juicio, es

«ideal que haya una cuota alta de libertad y responsabilidad informtiva y que

los ciudadanos españoles sepan realmente lo que pasa». ´ Minutos antes de que

comenzara la entrevista, Felipe González, silencioso y con la mirada concentrada

en sus propias ,anosm reposadas sobre las rodillas, comentó a su entrevistador

que el Rey Juan Carlos había mejorado mucho en los últimos días de su accidente

de esquí.

El presidente del Gobierno escuchó con atención el «Telediario de las nueve» de

la noche mientras las cuatro cámaras de televisión y los seis focos se

encontraban definitivamente preparados para iniciar la entrevista. Felipe

González, terminada la entrevista, fue a abrazar a su hijo mayor, Pablo, que le

esperaba con indumentaria colegial en un salón adyacente.

También le llamó al presidente su padre, una vez concluida la intervención

televisiva. «He debido de estar bien, porque me ha felicitado mi padre, y es uno

de mis más agudos críticos», dijo el presidente.

presidente está, por tanto, legitimado para hacer presión a los medios

informativos y pidió a éstos que ejerzan la libertad y la responsabilidad´.

Colza

P. — Desde que se anunció la entrevista, hemos recibido en TVE numerosas

preguntas y cuestiones para que se las formulásemos al presidente del Gobierno.

Yo prometí que las meteríamos, pero no es posible hacerlo con todas. Sin

embargo, está el tema de los encerrados en una iglesia, de los afectados por la

colza. ¿Qué va a ocurrir con ellos?

R. — Ya han tenido contacto a través de la Presidencia de Gobierno. De todas

formas, hay que tener en cuenta que sólo llevamos siete semanas en el Gobierno.

En estos momentos hemos reordenado una comisión interministerial para aplicar lo

decidido previamente en el Congreso de los Diputados. Además, hemos decidido

seguir investigando, ya que no se tiene todavía la seguridad de cuál es el

agente causante, y eso hay que decírselo a los enfermos. Vamos a recurrir a

nuestros propios técnicos y también lo haremos a nivel internacional. A los

afectados por, la colza no puedo decirles más que vamos a decir la verdad.

Ramón Colom — Nada más presidente, esperamos que esta línea directa en la

información se mantenga.

Felipe González — Quiero hacer una apostilla. He visto críticas en los medios de

comunicación respecto á esta comunicación, pero es que he recibido más de cien

entrevistas de otros tantos medios de comunicación. A pesar de todo, yo estoy

dispuesto a informar a los ciudadanos. Eso dicen que quema, pero yo estoy

dispuesto a quemarme.

 

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