Autor: Montánchez, Enrique. 
 Arozarena y Allendesalazar afirman que han recibido bien la situación. 
 Los capitanes generales apoyan el cambio socialista     
 
 Diario 16.    22/01/1983.  Páginas: 1. Párrafos: 13. 

DOS de los máximos jefes militares, los capitanes generales de Madrid y

Valencia, Arozarena y Allendesalazar, respectivamente, pronunciaron ayer

discursos de fuerte contenido constitucionalista que reflejan el sentir general

de la cúpula de mando. El primero, en el acto de despedida como capitán general

de la I Región por pasar a la reserva activa, manifestó que el Ejército está al

servicio de España dentro del ordenamiento legalmente establecido. El segundo,

con motivo del primer aniversario al frente de la III Región, afirmó que el

cambio político ha sido bien recibido por el conjunto de las FAS.

Arozarena y Allendesalazar afirman que han recibido bien la situación.

Los capitanes generales apoyan el cambio socialista.

Enrique MONTACHEZ.

Madrid — En sendas alocuciones de neto contenido constitucionalista, dos de los

máximos jefes de las Fuerzas Armadas, los capitanes generales de Madrid y

Valencia, tenientes generales Arozarena Girón y Allendesalazar, respectivamente,

afirmaron ayer que el cambio político aprobado por el pueblo español ha sido

bien recibido por las FAS y que los Ejércitos están dentro del ordenamiento

constitucional al servicio de España.

El capitán general de la III Región Militar, teniente general Rafael

Allendesalazar Urbina, pronunció estas palabras al cumplirse su primer

aniversario al frente de la Capitanía General de Valencia.

La intervención del teniente general Ricardo Arozarena Girón, capitán general de

Madrid, tuvo como marco el Regimiento Saboya número 6, de la DAC, en e! acto de

despedida de las unidades de la I Región Militar al pasar a la reserva activa el

próximo 27 de enero.

El capitán general de Madrid convocó a todos los jefes de la I Región Militar en

el Regimiento Saboya, perteneciente a la XI Brigada de la División Acorazada,

acantonado en la localidad madrileña de Leganés: general jefe de la DAC, general

jefe de la División Operativa del Territorio (DOT), con cuartel general en el

Regimiento Inmemorial número 1; general de la Brigada Paracaidista (BRIPAC);

coronel jefe de las Fuerzas Aeromóviles del Ejército de Tierra (los helicópteros

de la FAMET), y los gobernadores militares de las provincias que integran la I

Región Militar: Madrid, Toledo, Cuenca, Guadalajara, Soria, Avila, Ciudad Real y

Cáceres.

Arozarena Girón eligió este regimiento de infanteria mecanizada para despedir su

carrera militar, porque, como dijo en su discurso, «en él comencé, con el empleo

de capitán, mi vida profesional hace cuarenta y dos años».

A las doce de la mañana formaban en el patio de armas del acuartelamiento los

dos batallones que componen el Saboya número 6, con su coronel. García Escámez,

al frente. Después de pasar revista a las tropas que rindieron los honores de

ordenanza, el capitán general de Madrid procedió a imponer la cruz de la Orden

del Mérito Militar, de cuarta clase, con distintivo blanco, al cabo Juan Carlos

Villalba González, conductor del general Víctor Lago Román, asesinado por ETA el

4 de noviembre de 1982. Los padres del soldado, que fue gravemente herido en la

cabeza en el atentado, permanecieron en un lugar de honor durante el acto

castrense.

Tras la imposición de la medalla, el capitán general besó la bandera del

regimiento, renovando así su juramento a la enseña nacional. Seguidamente, el

teniente general Arozarena Girón y el cabo Villalba González depositaron una

corona de laurel en el monumento a los caídos, mientras la banda entonaba el

himno de oración a los caídos. Posteriormente, fue cantado el himno de

Infantería y el regimiento, con su coronel al frente, desfiló ante el capitán

general.

Discurso

La segunda parte de la ceremonia castrense se desarrolló en el salón de actos de

la unidad, con la asistencia de todos los jefes de la I Región. Abrió el acto el

general Rovira, jefe del Estado Mayor de Capitanía, para leer un resumen de la

hoja de servicios del teniente general Arozarena. El gobernador militar de

Madrid, general Portillo Togores, que a partir del próximo 27 de enero se hará

cargo del mando accidental de la Capitanía, pronunció unas palabras en nombre de

los presentes, subrayando que el amor a la responsabilidad y la confianza

demostrada en los mandos «nos ha permitido superar los últimos momentos

difíciles que hemos vivido». El gobernador militar se refería así al atentado

que hace mes y medio le costó la vida al general Lago Román.

A continuación, los jefes de Cuerpo de la I Región Militar hicieron entregas de

las metopas de sus unidades como recuerdo. El teniente general Arozarena

pronunció un discurso que comenzó glosando sus cuarenta y dos años de dedicación

profesional al Ejército, para señalar más adelante: «Quiero exhortaros a

mantener la unidad entre vosotros —afirmó— por la práctica del compañerismo y la

amistad, la lealtad de unos a otros y de todos a nuestro jefe supremo, su

Majestad el Rey, pensando que el Ejército está dentro del ordenamiento

legalmente establecido al servicio de España y de aquellos valores y fines

nacionales que, por ser permanentes, deben ser comunes a todos los españoles.»

Más adelante, el teniente general pidió a sus compañeros que nunca olvidarán que

mandar «es o debe ser servir a toda la comunidad, y que tan importante como

hacerse obedecer y respetar es hacerse querer, pues sin ello la disciplina, sin

la cual los Ejércitos dejan de serlo, sólo tendrá un aspecto puramente formal».

Valencia

En Valencia, el teniente general Rafael Allendesalazar Urbina, en el balance de

su primer año al frente de la III Región Militar, afirmó a la prensa, según

recoge Mercedes Arancibia, corresponsal de Diario 16, que las Fuerzas Armadas,

obviamente, comprenden las dificultades del momento económico y político, pero

confían en la capacidad de los españoles para sobreponerse a los momentos

difíciles.

Allendesalazar se refirió también a que «las Fuerzas Armadas no están

preocupadas más que por aquellos aspectos del panorama político que pueden

influir en el cumplimiento de la misión que la Constitución les confía. Es

decir, todo lo que atenta contra la integridad de España, todo lo que pueda

constituir una amenaza para la unidad o contribuye a un debilitamiento de las

FAS».

Juan Carlos Villalba, conductor del general Lago, asesinado por ETA

>>Hice lo que pude por no abandonar a mi jefe>>

Madrid - El cabo del Ejército Juan Carlos Villalba González, conductor del

general Víctor Lago Román, jefe de la DAC asesinado por ETA, manifestó a Diario

16 momentos después que le fuera impuesta la medalla al Mérito Militar por el

capitán general de Madrid, que estaba muy impresionado y, al mismo tiempo, muy

contento «porque la medalla significa que mis jefes reconocen que en esos

momentos hice lo que pude».

Con estas sencillas palabras se expresaba el protagonista más cercano de uno de

los atentados más brutales cometidos contra un alto mando del Ejército. Juan

Carlos Villalba, que ostenta en las bocamangas de su guerrera los galones de

cabo primero, afirma que no quiso abandonar el coche con su jefe, el general

Lago Román, acribillado a balazos en el asiento «hasta que alguien con

responsabilidad se hiciera cargo del vehículo que yo no podía abandonar».

«Estaba algo aturdido porque me zumbaba mucho el oído derecho y echaba mucha

sangre por la cabeza, pero dije a un policía nacional que yo no me iba del coche

hasta que algún policía o él mismo se ocupara del coche con el cuerpo del

general dentro.»

Le llevaron al hospital Clínico, a 300 metros del lugar del atentado y ha sido

sometido a varias operaciones. Hoy, Juan Carlos Villalba espera a que dentro de

tres meses le pongan una plastia de metal en la cabeza para cubrirle el «hueco»

de tres centímetros por tres que le produjo el rebote de una bala.

«¿os médicos están esperando que me crezca el hueso para operarme nuevamente e

implantar la placa de metal. Voy a revisión una vez al mes.»

El reemplazo de Juan Carlos se licencia el próximo mes de febrero y espera irse

a casa. Desde que fue dado de alta en el Clínico está de permiso. Ayer era

abrazado por sus jefes de la DAC y con una mirada viva, no se cansaba de repetir

«no hice más que cumplir con mi deber»

 

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