Autor: Sarasqueta, Antxón. 
 Con ello se busca la estabilidad institucional y un liderazgo suprapartido para el actual jefe del Ejecutivo. 
 Felipe González prepara el Estatuto de ex presidente     
 
 Diario 16.    24/01/1983.  Páginas: 1. Párrafos: 13. 

Con ello se busca la estabilidad institucional y un liderazgo suprapartido para

el actual jefe del Ejecutivo

Felipe González prepara el Estatuto de ex presidente.

Adolfo Suárez y Leopoldo Calvo-Sotelo serán los primeros en beneficiarse del

Estatuto de ex presidente, que actualmente prepara el Ejecutivo. Llevar a cabo

tal proyecto por Felipe González, que no se beneficiará del mismo, por lo menos,

de aquí a cuatro años, implica no sólo un factor importante para la estabilidad

institucional, sino también supondrá un elemento decisivo para la imagen que

cultiva el actual presidente de líder suprapartido.

Antxon SARASOUETA, Lid-Diario 16

Madrid — Durante los últimos dias en la Moncloa se están acelerando los

preparativos que permiten disponer de un nuevo Estatuto de ex presidente, del

que se verán favorecidos de forma inmediata Adolfo Suárez y Leopoldo Calvo-

Sotelo.

La intención del presidente Felipe González de dotar al Estado de esta figura,

ni es nueva, y ya había sido planteada por anteriores Gobiernos, pero ha sido el

líder socialista quien ha asumido la decisión de llevarlo a la práctica en un

plazo breve de tiempo.

En estos momentos, y a raiz de los problemas que se crean de tipo económico,

político y protocolario, los responsables gubernamentales estudian la fórmula

más efectiva que dé forma al citado Estatuto.

Entre las ideas que se han puesto sobre la mesa presidencial, figuran la de uña

duración de dos años del estatus de ex presidente y la de hacerles senadores

durante la legislatura siguiente a su mandato de forma automática.

Estabilidad

Hay que considerar que estas acciones formulistas tienen un contenido de

estabilidad institucional nada desdeñable desde el punto de vista de la

normalidad política.

El estatus de ex presidente figura en buena parte de las democracias

occidentales más estables, que fue, por otra parte, una de las promesas hechas

por Felipe González durante su campaña electoral.

Dentro del tono pedagógico que caracteriza muchas de las intervenciones de

Felipe González, el presidente, después de Concluir su entrevista-televisada el

pasado viernes, se lamentaba de que no hubiera habido tiempo para explicar a los

españoles el cómo se genera una decisión del Gobierno y de su presidente.

Lo cierto es que al margen de la mecánica puntual de la generación del hecho

decisorio, existe un Estado y un comportamiento del máximo responsable del

Gobierno de la nación.

Líder

Si éste opera desde la estabilidad, no cabe duda de que se evitarán

precipitaciones y actitudes crispadas que pueden alterar el funcionamiento del

poder ejecutivo del Estado; que generalmente se producen en los momentos más

difíciles.

El presidente González muestra especial obsesión por dotar al funcionamiento del

Estado de una estructura y mecanismos estables, según se desprende de sus

conversaciones privadas y reuniones con sus colaboradores del Gobierno.

Detrás de esta actitud, subyace un deseo de alcance político: convertirse en un

líder nacional, o líder suprapartido, como él mismo lo ha definido.

Para ello, necesita no sólo la adhesión y el voto de la izquieda, sino el

reconocimiento de la derecha. Su contribución a fortalecer el Estado desde la

tranquilidad que le dan la «mayoría absoluta» de que dispone en las Cortes, y el

margen de maniobra con que cuenta —como nunca lo ha tenido hasta ahora ningún

otro Gobierno—, le permiten a Felipe González tratar de «cautivar» a la derecha.

 

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