Autor: Rubio, Rafael. 
   Felipe se ganó a los empresarios     
 
 Diario 16.    29/01/1983.  Página: 13-14. Páginas: 2. Párrafos: 19. 

ECONOMIA/TRABAJO FELIPE SE GANO A LOS EMPRESARIOS

Ante un millar de empresarios que se convirtió en un fácil auditorio, el

presidente Felipe González acusó ayer de electoralista a quienes realizan

críticas al Gobierno a los dos meses de haber accedido al poder. Se confesó más

socialista desde que está en la Moncloa y dispuesto a seguir invirtiendo en

Bolsa si tuviera dinero, «sobre todo en aquellos valores que se piensa que se va

a quedar el Gobierno, y que no se va a quedar».

El presidente dijo ayer en APD que «atacar al Gobierno es hundir la economía»-

Rafael RUBIO

Madrid — El presidente Felipe González, utilizando el recurso de su personalidad

y su capacidad dialéctica, se ganó ayer a más de un millar de empresarios, que

se reunieron en el salón de un conocido hotel madrileño.

Era el almuerzo número 24 que la Asociación para el Progreso de la Dirección

organizaba con un presidente de Gobierno dentro de las jornadas «Cómo ven

nuestros hombres de empresa la economía española», pero nunca hubo tanta

expectación como en la de ayer. Fueron tantos los que quisieron apuntarse al

menú de «cóctel de langostinos, medallones de ternera a la crema y peras al

vino», que hubo que habilitar otra sala para que los comensales pudieran seguir

la intervención del presidente a través del vídeo. Ya de entrada, Felipe

González pudo observar un ambiente favorable cuando muchos empresarios se

acercaron a él en busca de un autógrafo sobre la carta del almuerzo —a 2.800

pesetas— o sobre su último libro biográfico. Por si hubiera alguna duda, las

palmas que recibió a su entrada dejaron bien claro que el auditorio que se iba a

encontrar el presidente de Gobierno no estaba formado, precisamente, por

aquellos empresarios que un día antes desenterraban el hacha de guerra y

lanzaban sus primeras críticas a las últimas medidas económicas gubernamentales.

Electoralismo

Dejando a un lado los 20 folios que llevaba de anotaciones y con ese latiguillo

con el que empieza sus frases de «miren ustedes», el presidente de Gobierno

encandiló pronto a los empresarios a los que arrancó más de un aplauso.

La prudencia en sus afirmaciones, la actitud siempre abierta y dialogante, no

impidió, sin embargo, que el presidente, a modo de pildoras, fuera dejando caer

algunas afirmaciones a modo de principio, como la de «estamos con una firme

voluntad de agotar el plazo de la legislatura».

Sin eludir ningún tema, Felipe González entró inmediatamente a comentar´ las

críticas que el día anterior había dedicado el presidente de la patronal

madrileña (CEIM), José Antonio Segurado, al Gobierno por las medidas económicas

adoptadas. «Miren ustedes, el Gobierno lleva gobernando sólo dos meses —dijo— y

en ese plazo sólo hay tiempo para enterarse de lo que hay, que no lo sabía ni

siquiera el anterior Gobierno. Yo atisbo en los críticos a nuestras medidas un

cierto electoralismo pensando en los próximos comicios municipales.»

Según el líder socialista, para sacar a España de su actual estado de crisis

económica tiene que darse, tanto este año como.en los venideros «un acuerdo

serio entre las partes sociales, acompañado del diálogo con el Gobierno». Tras

lanzar un llamamiento público a sindicatos y empresarios para negociar desde

este punto de vista, González afirmó que «el hecho de que el Gobierno fracase

supondría un nuevo fracaso en nuestra economía y eso es algo que España no puede

ya permitirse».

Acuerdo social

Felipe González declaró que, tras conocer la situación de nuestra economía,

tenía que afirmar que el margen de operatividad del Gobierno actual es sumamente

estrecho.

Horas antes de que se reunieran las partes negociadoras del acuerdo

interconfederal, dedicó también algunos comentarios al tema salarial. «Queremos

que se mantenga el poder adquisitivo de las rentas salariales —dijo—, pero

queremos que se mantenga este año y durante toda la legislatura. Lo cual

supondrá despejar una incógnita para los empresarios, que a lo mejor este año

tienen que llegar a un acuerdo malo, pero que, para mil novecientos ochenta y

cuatro, puede ser menos malo y para el siguiente, mejor.»

LA COTUNTURA ECONOMICA

Felipe salió airoso de la prueba de fuego de los empresarios. Su sintonía con el

presidente de Banesto, Aguirre Gózalo, vale más que mil palabras.

ECONOMÍA

29 enero-83/Diario 16

«Los problemas que tiene España son de tal calibre y de tal magnitud que

trascienden la frontera de un partido político y de los resultados electorales»

Más socialistas

Reconoció que la firma del acuerdo es fundamental para que se pueda mantener un

clima de paz social, por lo que el Gobierno desea que llegue a buen término. «El

pacto social es bueno para el Gobierno —dijo—, pero lo es más para toda la

sociedad.» Eran los últimos cartuchos para intentar poner de acuerdo a las

partes negociadoras. Jiménez Aguilar y Diego de Pedroso, asistentes al almuerzos

y representantes de la patronal en la negociación del acuerdo, sonrieron y, por

un momento, se sintieron protagonistas de tan responsable tarea.

Felipe González, sentado junto a Claudio Boada —presidente de APD— y Aguirre

Gonzalo —presidente del Banesto—, hizo que este último, a la mitad de su

intervención, cambiara de color cuando confesó a los asistentes uno de los

muchos secretitos que durante el aperitivo le había dicho el banquero: «Debería

usted aumentar la inversión pública 350.000 millones más de lo previsto.» La

verdad es que cierta parte del auditorio enmudeció también por un momento. A la

salida, algún empresario se echaba las manos a la cabeza ante tamaña ocurrencia

por parte de una de las personas que mejor representa el poder económico en

España. Las patronales no desaprovechan un solo momento para atacar el déficit

público del Estado y la petición de Aguirre Gonzalo viene a confirmar aquello

que muchas veces ha dicho Felipe González de que los empresarios, a escondidas,

no se cansan de pedirle que el Gobierno debe tener una participación mas activa

en sus empresas, en determinados sectores y en la economía en general.

Con la llamada habitual a la solidaridad, señalando que «el sálvese quien pueda

no tiene sentido en la situación en la que nos encontramos», Felipe González

terminó su intervención y dio el paso al turno de preguntas, donde hizo las

afirmaciones más sabrosas.

Realmente, los empresarios no pusieron al presidente en ningún aprieto y sus

preguntas fueron de una gran ingenuidad. López de Letona, asiduo a estas comidas

anuales y a realizar siempre la primera pregunta, no faltó a la tradición. En

una larga intervención, mitad discurso programático, mitad pregunta, que provocó

un conato de abucheo entre los asistentes por su extensión, dio ocasión al

presidente para afirmar que: «Desde que llevo viviendo en la Moncloa, me siento

más socialista, porque conozco más de cerca y tengo más datos de las

desigualdades sociales existentes.»

Ayuda

Un poco más tarde otro empresario, José Marta Castaña, preguntaba a Felipe

González que si no se cumplían los 800.000 puestos de trabajo sentiria que habla

fracasado su política. «Si, pero estoy seguro —contestó— que los empresarios me

van a ayudar.»

Respuesta que levantó aplausos entre los asistentes al almuerzo.

Otro empresario le preguntó por la Bolsa, y el presidente contestó: «Yo seguiría

inviniendo en Bolsa como ya dije en la campaña electoral. E Invertiría sobre

todo en algunos valores con los que se piensa que se va a quedar el Gobierno. Y

como no se los va a quedar, jugará con ventaja.»

El coloquio no dio para más. Y a esas alturas, con un auditorio entregado,

parecía tener poco sentido el mensaje dirigido por el presidente pocos minutos

antes: «Romper la tregua y hacer la guerra al Gobierno, querer que fracase el

Gobierno significa querer el fracaso de cuatro años de nuestra economía, y eso

no se lo puede permitir España.»

Indudablemente, no habia allí empresarios que quisiesen romper la tregua ni que

desearan que fracasara la economía.

 

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