Autor: Montánchez, Enrique. 
 Se manifestaron ante la Escuela de Estado Mayor, donde asistía a la clausura del curso. 
 Los trabajadores civiles de las FAS aguaron el segundo acto castrense de Felipe González     
 
 Diario 16.    02/03/1983.  Página: 10. Páginas: 1. Párrafos: 12. 

NACIONAL

2 marzo-83/Diario 16

Se manifestaron ante la Escuela de Estado Mayor, donde asistía a la clausura del

curso

Los trabajadores civiles de las FAS aguaron el segundo acto castrense de Felipe

González

El segundo acto castrense que presidia el jefe del Gobierno, ayer, en la Escuela

de Estado Mayor, con motivo de la imposición de fajines a los nuevos diplomados,

quedó deslucido, registrándose momentos

de tensión, por la manifestación que protagonizo en el exterior del recinto el

personal civil no funcionario al servicio de la Administración militar que acusa

al Gobierno de no llevar adelante las subidas salariales.

Enrique MONTANCHEZ

Madrid — La tensión que produjo la presencia de una manifestación de personal

civil no funcionario de la Administración militar, frente a la Escuela de Estado

Mayor, restó brillantez al segundo acto militar, la imposición de fajines a la

LXXIX promoción de Estado Mayor, que, a mediodía de ayer, presidía Felipe

González.

Cerca de un millar de manifestantes se congregaron en la calle de Santa Cruz de

Marcenado, frente a la manzana que ocupa la Escuela de Estado Mayor, donde, a

las once y media de la mañana, había comenzado el citado acto castrense. En la

mesa de la presidencia, en lugar de honor, el jete del Gobierno, Felipe

González, flanqueado por el ministro de Defensa, Narcis Serra, y el PREJUJEM,

teniente general Laca/fe Leloup, junto a los restantes miembros de la Junta de

Jefes de Estado Mayor (JUJEM).

El acto se celebraba en la gran nave de múltiple uso, habilitada como paraninfo,

con tribunas para los familiares de los nuevos diplomados de Estado Mayor y

altas jerarquías militares. Tras la intervención de bienvenida del director de

la Escuela Superior del Ejércitq, general Juan Cano Hevía, y la última lección

del curso pronunciada por el director de la escuela de EM, general Enrique

Ligarte García, se procedía a la lectura de los nombres de los nuevos jefes y

oficiales de Estado Mayor.

Tensión

En esos momentos comenzó a hacerse cada vez más audible un rumor procedente de

la calle, a penas una decena de metros, que fue creciendo en intensidad. Los

asistentes al acto pudieron oír con claridad consignas coreadas por cerca de mil

manifestantes pidiendo al Gobierno que cumpliese con las promesas que hizo a

este colectivo de trabajadores cuando el PSOE era el partido de oposición y

slogans en los siguientes términos: «Serra, escucha, estamos en lucha», «Felipe,

¡qué pasa!, que no somos Rumasa», «Narcís Serra, menos aviones FACA y más reí.

buciones», «Somos civiles, no militares», «Más salarios, menos fajines», entre

otros.

Las protestas de los manifestantes subieron de tono, al tiempo que, sin

abandonar la acera, se movían en círculo a los requerimientos de la Policía

Nacional. El jefe de Seguridad de la Presidencia del Gobierno, comisario Juan

Céspedes, y subordinados suyos —algunos de ellos militares— se entrevistaron con

una delegación de los manifestantes, encabezada por una representante de la

coordinadora de centros de Madrid, Isabel Navajas. El personal civil solicitaba

entrevistarse con el presidente del Gobierno.

Entrevista

Finalmente, se llegó a. una solución negociada: El presidente, Felipe González,

les hizo saber que recibiría a una delegación a media tarde (por la tarde de

ayer) y se les rogaba que abandonasen pacíficamente el lugar de la

concentración, a lo que los trabajadores accedieron.

Mientras tanto, proseguía el acto en el paraninfo de la escuela. El ministro

Serra intercambiaba algunos comentarios, al oído del jefe del Estado Mayor del

Ejército, teniente general Ramón Ascanio, y con el director de relaciones

informativas, Lluis Reverter.

Funcionarios responsables del servicio de seguridad indicaron que no había sido

un descuido el no haber montado un cinturón de protección exterior al recinto,

«porque en ningún momento ha habido intención de evitar la manifestación».

También señalaron a los informadores que cubrían el acto que «estamos en una

democracia y, si alguien quiere manifestarse, tiene derecho a hacerlo, si no

interrumpe el tráfico».

Lealtad

En las intervenciones de los mandos militares, el general Cano Hevia resaltó que

la virtud más característica del oficial de EM es la lealtad, que se manifiesta

en la despersonalización del trabajo. Exhortando a los oficiales de Estado Mayor

para que «no olviden que están al servicio tanto del mando como de ¡as distintas

Armas».

A continuación, el general Ligarte, jefe de la Escuela de Estado Mayor, dedicó

la última lección del curso a explicar el papel que define, de una parte, al

mando y, de otra, al oficial diplomado de Estado Mayor.

«La obediencia y la disciplina permiten el funcionamiento de una sociedad

jerarquizada y ordenada, y el Ejército lo es como ninguna otra. Por eso, sin el

binomio mando-obediencia, es impensable el buen funcionamiento y la existencia

de los Ejércitos, de las naciones y de la misma sociedad.»

Cerró el acto el presidente del Gobierno, quien manifestó que transmitiría al

Rey los sentimientos de lealtad expresados, durante la ceremonia.

 

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