Autor: Campo Urbano, Salustiano del. 
 La inmensa mayoría. 
 El partido del Gobierno     
 
 Ya.    15/03/1983.  Páginas: 1. Párrafos: 3. 

LA INMENSA MAYORIA

El partido del Gobierno

LA Conferencia de Organización del PSOE, celebrada el pasado fin de semana, ha

encauzado muchas de las tensiones existentes en el partido y ha culminado en

unos acuerdos que proponen al Comité Federal la apertura paulatina a nuevos

afiliados; el reconocimiento de las corrientes de opinión, la armonización con

el Estado de las autonomías y que cada delegado emita su voto en los Congresos,

salvo para elegir a la. Ejecutiva. Algunos medios han destacado que está aún

limitado internamente el sufragio y, sobre todo, que se prohibe a los militantes

el ejercicio libre de la crítica. A mí me parece, sin embargo, que lo que

conviene destacar principalmente es la capacidad de esta fuerza política para

anticiparse a la erosión que le habría producido la persistencia en la negación

de los derechos de las minorías. Se ha zafado de este error, con igual acierto

que supo durante la transición asimilar todas las iniciativas socialistas y

socialdemócratas nacidas al margen suyo. Primero, pues, consiguió la unidad y

ahora busca la flexibilización, y ambos son objetivos imprescindibles para el

futuro de una organización política.

Lo sucedido debe interpretarse en el contexto tanto histórico como sociológico

de nuestro socialismo, y a su conocimiento contribuye un importante libro que

acaba de aparecer: Sociología del socialismo, de José Félix Tezanos. Es un

estudio fundamental, algunas de cuyas páginas merecen una calificación

superlativa, como las dedicadas al examen de los cambios en la estructura de

clases en España y la alternativa socialista, que constituyen lectura obligada

para cuantos se interesan científicamente por la política en nuestro país. Es

verdad que hay también en él omisiones, y entre ellas sobresale la mención de la

corriente crítica dentro del partido, pero ni siquiera ellas empañan la utilidad

de esta obra, a la cual deberían seguir otras sobre el resto de. los partidos.

Como muy bien advierte Tezanos, el desarrollo del socialismo en España se

explica tanto por el crecimiento de las clases trabajadoras, debido a la

industrialización, cuanto por la capacidad de adaptación de los cuadros

socialistas, que han mantenido abierto el partido a los nuevos sectores sociales

emergentes. El PSOE no es ya un partido obrerista, sino que es muy importante

dentro de él el contingente de afiliados con ocupaciones típicas de nueva clase

media y se ha mostrado capaz de atraer en las pasadas elecciones a millones de

votantes de los más diversos sectores ocupacionales. Este «tirón» se aplica

también a los católicos practicantes, pues más del 21 por 100 de los que se

pronunciaron a su favor el pasado 28 de octubre lo son habituales. Todo esto,

sin embargo, no debe llevarnos a suponer apresuradamente que la moderación

progresiva de este y otros partidos europeos de izquierda se debe sin más a la

afiliación creciente de individuos de clase

media: «La evidencia empírica lo que verdaderamente demuestra es que en los

partidos socialistas más cerradamente obreristas es donde precisamente se dan

las mayores cotas de desradicalización y acomodación realista.»

Para entender al actual partido del Gobierno, finalmente, es preciso recordar

que de cada 100 militantes, 13 ingresaron durante el período de la Segunda

República, cinco durante el franquismo y 81 tras la muerte de Franco; de ellos,

siete antes del XXVII Congreso, 25 entre éste y las elecciones de 1977 y 49 con

posterioridad a ellas. Es una lástima que esta excelente investigación no diga

nada tampoco sobre el crecimiento de la militancia desde la victoria electoral

hasta hoy y que los análisis de ésta sean tan someros, pero lo reseñado sirve

para ver que el partido de los cien años es muy nuevo en su composición y

bastante menos obrero de lo que sugieren sus siglas.

Salustiano DEL CAMPO

 

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