Habla el Presidente del Gobierno. 
 No existe una alternativa clara y visible a este gobierno     
 
 Ya.    15/03/1983.  Página: 8-10. Páginas: 3. Párrafos: 36. 

«No existe una alternativa clara y visible a este Gobierno»

«El Ejecutivo es moderado, como la situación exige»

El presidente calificó de «regular» la actuación de la oposición durante estos

cien días y señaló que había

que tener paciencia con ella.

El presidente del Gobierno, Felipe González, respondió ayer a las preguntas de

más de un centenar de periodistas sobre sus cien primeros días al frente del

Gobierno. Compareció solo, con la bandera española a su derecha y un ramo de

rosas rojas a su izquierda. Habló sin triunfalismo del presente, reconociendo

que los dos grandes desafíos de su Gobierno, el paro y la violencia, «no han

variado sustancialmente», y se mostró optimista ante el futuro.

Como prólogo a la rueda de prensa, Felipe González hizo una exposición breve, en

la que afirmó que mantiene las expectativas intactas. «Tengo que reconocer —dijo

el presidente— que el Gobierno ha trabajado intensamente, y que naturalmente ha

habido errores, como por ejemplo en la transmisión de información, quizá debido

al nuevo estilo que queremos imprimir». No obstante, y pese a las especulaciones

de rozamientos entre los miembros del gabinete, aseguró que éste trabaja con

cohesión, equilibrio y respeto interno.

«No hay cambio en el programa económico del Gobierno ni en la -intención», dijo

en relación con las especulaciones en el terreno de las finanzas y que «cuando

menos son gratuitas», pero pueden llegar a ser malintencionadas. El horizonte,

por otra parte, considera que se presenta positivo, sobre todo en relación a la

inflación y disponibilidades líquidas, elementos claves de la política

económica, ajustándose a las previsiones que ya había hecho el Gobierno, ayudado

lógicamente por la coyuntura externa internacional.

Manifestó en su primera respuesta que el Gobierno es «moderado como la situación

exige». Las expectativas previas a la toma del poder se han ido resolviendo

favorablemente en un clima de tranquilidad y convivencia. La calma y seguridad

en la relación entre el Gobierno y las Fuerzas Armadas y distintos organismos

policiales han hecho aflorar los verdaderos problemas de las democracias

europeas: los problemas socioeconómicos.

Respecto de la intervención del sector público en la economía nacional, Felipe

González se mostró partidario de mantener la situación actual. «Los tantos por

ciento de intervención están bien.»

Poderes tácticos

«No he tenido hasta el momento ninguna dificultad de comunicación con los

distintos sectores de la sociedad, dentro de los qué se engloban también los

llamados "poderes fácticos". Se ha entendido bien el deseo del Gobierno de

mantener un diálogo vivo y permanente con la sociedad en los límites de nuestras

posibilidades, incluso de tiempo.» En este punto se refirió a que durante los

cien días de gobierno se han mantenido 188 reuniones con periodistas,

sindicalistas, embajadores y empresarios.

«Se ha entendido bien —añadió— la práctica político-económica desde todos los

sectores de la sociedad, lo que no quiere decir que estén de acuerdo, pero yo

mismo me he sorprendido de que lo que se ha hablado en torno a una mesa es lo

mismo que se transmite después.»

«Preveo, sin embargo —indicó el presidente del Gobierno—, que algunas

dificultades se van a plantear más que por razones sociales y económicas por

razones electorales hasta que páse el famoso ocho de mayo. Espero que después se

entre de nuevo en una etapa de diálogo constructivo.»

Seguidamente fue preguntado sobre el grado de acercamiento o lejanía del

Gobierno y del partido de las ideas de Marx y su opinión sobre su figura. El

presidente del Gobierno indicó que como presidente ni quería ni podía contestar.

«A la política del Gobierno —subrayó— no afecta exactamente el centenario de la

muerte de Carlos Marx. No voy a entrar en el terreno ideológico partidario. Mi

opinión particular es que es una buena ocasión para redescubrirlo con un

auténtico espíritu crítico. No se puede discutir a estas alturas la importancia

de la personalidad de Marx. Se pueden discutir las corrientes que de su

pensamiento se han derivado en los años subsiguientes.

Preguntado sobre su definición de los cien días de la oposición, el presidente

la calificó de regular.

«Debemos tener —indicó— paciencia con el comportamiento del segmento

mayoritario de la oposición, es decir, el grupo popular, no caer en una guerra

de descalificaciones. Debemos darle cierto tiempo a la derecha española, sea la

que sea —en este caso es una especie de reproducción de lo que era UCD con un

poco de desplazamiento hacia la derecha pero con todos los elementos integrantes

del puzzle—, hace muchos años que no hacen la tarea de la oposición y hay que

dar margen a que se sepa estar en la oposición. Creo que deben corregir pronto

su tiro, ya que van a ganar poco espacio.»

«No hay una alternativa clara y visible»

Se refirió más adelante a que desde el momento en que ganaron las elecciones les

preocupa un terna: la estabilidad de la democracia. «Y ésta —dijo— no se

consigue tan sólo con un gobierno estable y una mayoría sólida, sino que es

necesario que haya una alternativa clara y visible permanentemente a ese

gobierno, y mi preocupación es que no existe. Se ven algunos movimientos de

colocación, pero ha-

brá que esperar a ver en qué queda eso.»

«De verdad —añadió—, hay que oír muchas lecciones de ética, de moralidad,

apelaciones a la legalidad constitucional, incluso de los que no votaron la

Constitución o de los que recomendaron la abstención. Pero hay que oírlos con

paciencia, porque dentro de poco cambiarán el tiro y se darán cuenta de que una

oposición constructiva es mucho mejor que una que descalifica.»

En cuanto a la influencia que puedan tener en las elecciones municipales los

resultados últimos de Francia y Alemania, Felipe González dijo que nunca había

hecho una extrapolación de los resultados electorales de fuera para España, ya

que le parecía difícil hacerlo. «No obstante —dijo—, le voy a conceder el

beneficio de la duda de la extrapolación a los ,otros, siempre que acuerden

conmigo extrapolar el resultado de las elecciones portuguesas. Pero no lo van a

aceptar.»

«Es verdad —añadió— que en épocas de crisis se produce un desgaste relativo

mayor tras mucho años de gobierno. Creo que la extrapolación fácil es peligrosa

y que hay que tener en cuenta los resultados de las elecciones, ya que son

toques de atención muy serios para el comportamiento del Gobierno y de los

partidos.»

En cuanto a la peseta dijo que estaba alcanzando un nivel considerable de

estabilidad. «Todavía —dijo— el dólar tiene un proceso de crecimiento en los

intercambios que parece que empieza a situarse en una nueva posición en relación

a las monedas europeas. Creo que no habrá que tocar la realidad de la peseta y

que no va a sufrir deterioros debido a la marcha de los indicadores económicos.

Hay una tendencia considerable de la inflación a la baja y podemos demostrarlo

en contra de las especulaciones que se hacen. Va a ser interesante demostrarlo

ahora que ha perdido credibilidad para algunos sectores de la sociedad, incluso

del Banco de España, al que por cierto no se ha tocado para nada.»

«El esfuerzo más importante del Gobierno es el saneamiento económico»

Más adelante fue preguntado sobre una posible fecha para el ingreso de España en

las Comunidades Europeas, y en este sentido dijo: «Es difícil establecer fechas.

Tengo la esperanza de que en el curso del próximo año estén todos los problemas

de integración despejados. El esfuerzo negociador se ha intensificado

enormemente por parte española y creo que va a haber una reacción europea.»

Terrorismo

El presidente del Gobierno consideró sustancial la cooperación de Francia para

acabar con el terrorismo y señaló a este respecto que dicha cooperación está

creciendo y deberá seguir haciéndolo. Añadió que el terrorismo es un fenómeno

complejo, en el que también jugaba un papel fundamental conseguir un grado de

cooperación cívica mayor en el interior para poder aislar el fenómeno.

Matizó que, no obstante, el terrorismo no acaba con la democracia, ya que el

Estado democrático tiene mayor poder y legitimidad que cualquier brote de

violencia. Concluyó que cada vez es mayor la incorporación del segmento que

apoyaba esta lucha violenta a la mayoría de la sociedad, que la rechaza, y que,

por tanto, el terrorismo tenderá a erradicarse en España con la ayuda de una

mejora de las técnicas internas y la conquista de mayor cota de cooperación por

parte de Francia, sin que puedan darse publicidad a los términos concretos en

que se establece dicha cooperación.

Armas nucleares y política exterior

Felipe González respondió a una pregunta sobre, la instalación de misiles en

Europa y sobre la posibilidad de que el Gobierno no pueda mantener su política

exterior, matizando que España no está reclamando un neutralismo, el que, por

otra parte, no es más querido en España, dijo el presidente, que en otros

países. Ningún ciudadano del mundo, señaló, se sentiría complacido por la

instalación de una base extranjera o de participación extranjera en su

territorio, ya que esta postura está implícita en la propia conciencia

ciudadana.

España es un país occidental, dijo Felipe González, y con compromisos también

claramente occidentales, incluso desde el punto de vista de la defensa. Aludió

el presidente a la larga historia de aislacionismo que tiene nuestro país y a

que la mentalidad del pueblo no se cambia fácilmente, sobre todo cuando no ha

habido hasta el momento presente comprensión por parte de los interlocutores mas

inmediatos como para hacer ver a los ciudadanos españoles que hay una posición

de aceptación de lo que es la integración europea y la unión europea, incluida

España.

En cuanto a los misiles, el presidente recordó que España había decidido no

instalar armas nucleares en su territorio. Respecto a la política del Gobierno

en relación con la OTAN, Felipe González subrayó que no van a producir ninguna

alteración en la política en relación, con la OTAN mientras que dure este

período altado de tensión Este-Oeste. «De este Gobierno no se podrá decir —

afirmó— que fragilizó las posiciones occidentales en el curso de las

negociaciones Este-Oeste que se están produciendo en estos momentos.» Insistió

en que no querían perjudicar los intereses occidentales ni producir tensiones

añadidas al conflicto.

Autonomías

En cuanto a las tensiones del Gobienro central con los de las comunidades

autonómicas, dijo que éstas a veces se producían porque se aproxima un proceso

electoral.

Desde que el Gobierno empezó a trabajar, dijo Felipe González, hemos vuelto

atrás muchos problemas de reclamación de incompetencia hechos por la Generalidad

al Gobierno central y muchos de los conflictos de competencia planteados por el

Gobierno central ante las comunidades, porque no nos parecía razonable seguir en

esa escalada de transferencias de respuestas y de soluciones al Tribunal

Constitucional.

Sin embargo, el Gobierno ha creído que debía recurrir la ley de utilización del

euskera, por creer

que en ella estaban Incluidas materias no constitucionales, sin que esto suponga

que el Gobierno quiera hacer dejación de responsabilidades.

El Gobierno anterior, según Felipe González, reconocía que había habido errores

en la aplicación de criterios de valoración de traspasos a Cataluña. Respecto a

este problema, subrayó que el Gobierno actual tiene voluntad de diálogo y de

clarificación del tema. Aludió a la paralización de las reuniones de la comisión

mixta Gobierno-Generalidad y las achacó en parte a la

proximidad de un proceso electoral.

Añadió que este Gobierno tiene el «defecto» de contar con una mayoría para

gobernar, lo que hace que cualquier otro grupo tienda a situarse contra el

Gobierno, lo que origina una tensión mayor.

Total libertad en el programa FACA.

Preguntado sobre temas militares, el presidente del Gobierno señaló que las

Fuerzas Armadas desean que el Gobierno gobierne, y «España no reclama el

neutralismo, es un país occidental, con compromisos claramente occidentales,

incluso desde el punto de vista de la defensa»

«Las Fuerzas Armadas desean que el Gobierno gobierne, y en la medida que lo

hace, sus preocupaciones

disminuyen»

HABLA EL PRESIDENTE DEL GOBIERNO

«No es cierto que el Gobierno actúe fuera de la legalidad»

«Considero malo, negativo y pernicioso para la economía española una política de

nacionalizaciones»

«El Gobierno no tiene responsabilidades en los medios de comunicación del

Estado, sino que es de las personas que los dirigen»

Consideró que el Gobierno debería afrontar este tema y que debería hacerlo con

decisión.

Para Felipe González esta medida sería la que generaría más empleo, pero cree

que debería hacerse en base a la convicción de las propias fuerzas sociales.

El índice de inflación lo consideró muy positivo y señaló que el índice de enero

del. año pasado a enero de éste había bajado y que en febrero iba a bajar aún

más, y que las disponibilidades líquidas estaban en la banda que el Gobierno

había señalado. Otro dato que consideró positivo dentro de este relanzamiento

fue el que las demandas de inversiones extranjeras han aumentado en enero un 120

por 100 en relación con enero del año anterior.

En relación con el tema de Hispanoamérica, afirmó que había tenido poco tiempo

para incrementar las relaciones con estos países. Anunció una próxima visita a

ese Continente durante el próximo mes y medio, y aseguró que el Gobierno está

dispuesto a esforzarse para que se consiga la paz, aunque no ha recibido ofertas

para mediar. Añadió que si la recibiera estaría dispuesto a dar su apoyo y a

recabar el de Europa para conseguir la paz, pero sólo si se les pide.

«No hay razón para la desesperanza. No hay ningún ciudadano que pueda pensar que

en tan breve período de tiempo se vaya a dar solución a los graves problemas

originados desde hace mucho tiempo.» Hizo referencia también a la reciente

crisis financiera, achacando la misma a la desastrosa gestión gubernamental

anterior, que, por otra parte, en los bancos serios y con tradición no se ha

producido.

Recalcó posteriormente sus primeras palabras respecto a la ilusión del Gobierno

con el «no hay lugar a la desilusión y desesperanza».

Ceuta y Melilla

Dentro de la política socialista en las relaciones internacionales, y

concretamente respecto al norte de África, sentenció: «Ceuta y Melilla no se van

a plantear.» En cuanto a la política sobre el Mogreb, la esquematizó en tres

presupuestos: política de conjunto, no de equilibrio; cooperación frente a

confrontación, y de no injerencia, lo que no quiere decir —manifestó el

presidente— negatividad cuando se presente cualquier problema en el que podamos

estar. Resaltó el fundamental papel que desempeña España en las relaciones

Europa-África, que obligan a abandonar la idea de una posición de ocultismo y a

mantener un gran esfuerzo en vías a la cooperación.

Asimismo hizo referencia a los problemas suscitados estos, días respecto a la

política del PSOE antes de ser Gobierno sobre e1 conflicto del Sahara, que,

según parece, no ha sido comprendida por algunos y ni siquiera por el Polisario.

«Nuestra política respecto al Sahara ha sido clara y de defensa dé unos

principios que las Naciones Unidas habían recogido.» El plazo dado por el

presidente para una solución de paz, que tendrá el respaldo de la OUA y de las

Naciones Unidas, es de un mes.

En cuanto a la acusación de que el Gobierno abusa del decreto-ley, aseguró que

el porcentaje de estas disposicones no es en su Gobierno superior al de

Gobiernos anteriores, aunque en el inicio de un mandato sea más necesario

utilizar esta vía para agilizar cuestiones pendientes. En todo caso, insistió en

que el abuso del decreto-ley es más propio de Gobiernos que no tienen suficiente

mayoría parlamentaria, puesto que los que disponen de ella pueden sostener sin

problemas sus proyectos de ley y sólo acuden al decreto cuando hay auténticos

motivos de urgencia, como ha sido el caso de su Gobierno. También dijo que no

creía necesario hacer muchas leyes nuevas, sino pocas, «pero que se cumplan»,

recordando que los ministros actuales estaban, en muchos asos, haciendo que se

cumpliesen leyes ya existentes.

Por lo que se refiere a las consultas con la oposición, inexistentes, según

alguna críticas, afirmó que se han producido y seguirán produciéndose, si bien

matizó que, dada la actual composición del Parlamento, pueden ser menos

necesarias que en el pasado, cuando la oposición tuvo que entrar en muchos

compromisos. No obstante, lo que más le preocupa de las críticas de la oposición

son sus acusaciones de que el Gobierno actúa fuera de la legalidad, «porque no

es verdad, como esperó que demuestre el Tribunal Constitucional y ya ha

manifestado el Consejo de Estado». Pero le preocupa, sobre todo, que tales

acusaciones sean «fruto de una estrategia no totalmente emergida», que

consistiría en incitar a la desobediencia del Gobierno porque no respeta la

legalidad». Si es eso lo que se quiere transmitir —afirmó—, que se diga

claramente. Y si no es así, que se diga también, porque la cuestión es muy

grave.»

No hay empresarios en la izquierda

Respecto a las críticas de otros sectores políticos por ciertos nombramientos

manifestó que a veces están basadas en el desconocimiento de la realidad, porque

algunas instituciones, como el Banco de España y el Instituto Nacional de

Hidrocarburos, tienen unos estatutos por ley, y el Gobierno ni puede ni quiere

violentar la ley para hacer tal o cual nombramiento. «Voy a intentar —añadió

Felipe González— buscar buenos empresarios para la gerencia de las empresas

públicas, empresarios que generalmente no existen en la izquierda no sólo en

España, sino tampoco en otros países. Con que respeten nuestro proyecto político

en su actuación al frente de esas empresas y actúen con eficacia tengo

bastante.»

En cuanto a la presentación de los presupuestos dijo que esperaba que pudiesen

estar a punto antes de finalizar el mes o a comienzos del mes próximo, y aludió

a la afloración de «déficit ocultos, que en su cuantía total no conocían tampoco

los Gobiernos anteriores», como explicación de la tardanza en su elaboración.

Volviendo al asunto Rumasa, indicó que, a su juicio, con él se había tocado

fondo en lo referente al problema de las instituciones financieras, y aludió a

la actitud de algunos sectores «sorprendentemente interesados en decir lo

contrario», que calificó de rayana en la inconsciencia puesto que «no hay razón

de peso para desconfiar del sistema financiero español». Tras reiterar que la

devolución de las empresas de Rumasa al sector privado se llevará a cabo, pero

que el Gobierno no ya a «regalar» ninguna de ellas, invitó a dicho sector a

hacerse rápidamente cargo de ellas, y aseguró´ que seguía considerando «malo,

negativo y pernicioso para la economía española una política de

nacionalizaciones». Dijo también que no se había sentido asustado por las

dimensiones que ha ido cobrando el asunto Rumasa porque la mayor parte se

conocía desde el momento en que se decidió-expropiar, añadiendo que lo que de

verdad le

preocupa ahora es «la respuesta nueva y urgente que hay que dar desde el punto

de vista gerencial».

Respecto a la marcha de Ruiz-Mateos a Londres, aseguró que el Gobierno no

conocía sus intenciones de marchar fuera de España, «aunque probablemente

debería conocerlas y tal vez se han producido fallos de información». Acto

seguido matizó que, «mientras no se demuestre lo contrario», se presume su

inocencia y es, por consiguiente, libre de moverse como quiera, igual que

cualquier ciudadano, y aprovechó para proclamar la independencia del Poder

Judicial para decidir en su terreno sin interferencias del Ejecutivo, «porque en

caso contrario sí se podría decir que no se respeta el Estado de derecho».

Referéndum sobre la OTAN cuando sea oportuno.

Más adelante, Felipe González indicó que, si bien los países de la OTAN

posiblemente no estén plenamente satisfechos por la no integración de España en

la estructura militar de la Alianza, hay comunicación suficiente con ellos para

que no se produzcan presiones sobre el Gobierno español, «sobre todo por la

existencia de una situación internacional muy delicada que algunos no quieren

ver». Justamente, esta situación es la que desaconseja, según él, la

convocatoria del referéndum sobre la OTAN, cuya promesa de celebración, aunque

en fecha indeterminada, se mantiene.

Retribución de los militares

Sobre la retribución de los militares, el presidente señaló que, de momento,

sería «semejante» a la de los funcionarios de la Administración Civil,

pretendiendo el Gobierno que se consiga una homologación total al final de sus

cuatro años de mandato. Felipe González resaltó que gran parte de la subida

correspondía a retribuciones básicas y que se va a aprobar una ley de

retribuciones antes de que termine el año.

Respecto al Tribunal Constitucional, señaló que tiene un mecanismo de elección

que no ha decidido el Gobierno actual, pero que está perfectamente regulado por

una ley orgánica que se considera buena por el propio Tribunal Constitucional.

Destacó que el grupo parlamentario socialista no tiene en el Congreso de los

Diputados mayoría suficiente para cambiar a miembros del Tribunal, la que sí

tiene en el Senado, aunque, según señaló el presidente, pretenden ponerse de

acuerdo también en la Cámara Alta con otros grupos.

En cuanto a la auditoría de Rumasa, señaló que se está haciendo a marchas

forzadas y que no se ha dado un plazo único de cuatro meses, sino sucesivos

plazos a lo largo de mucho tiempo, siendo éste el final de un proceso de

requerimientos permanentes.

Preguntado por la política de información del Gobierno, Felipe González dijo que

el ejecutivo no tiene responsabilidad en los Medios de Comunicación del Estado,

sino que ésta es de las personas que los dirigen. Señaló que a estas personas

las había llamado el mismo número de veces que a los directores de los diarios

privados, es decir, ninguna, aunque le habían molestado algunas cosas.

Señaló que hay un margen de confianza y que jamás había hablado con el señor

Balbín. Afirmó asimismo que lo único que hace el Gobierno es respetar durante un

tiempo su labor, pero que no es su responsabilidad si .lo hace bien o mal.

Afirmó que el portavoz del Gobierno, Eduardo Sotillos, lo estaba haciendo bien.

Reconoció que es probable que haya que acercarse más a los medios de

comunicación y que en el momento en que estuviera convencido de ello dejaría de

rechazar-tantas solicitudes de entrevistas como ahora.

Dijo el presidente que no tenía el «síndrome de la Moncloa», pero que,

efectivamente, ésta se había abierto más al exterior que el presidente había

salido, y aceptó la crítica por ello, señalando que, pasada esta primera fase de

ajuste, no tendrá dificultad en salir por ahí.

Pasadas las siete de la tarde se suspendió la rueda de prensa con algunas

preguntas en el aire. EL presidente del Gobierno tenía concertada una audiencia

para esa hora.

 

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