Autor: Venancio Marcos, P.. 
   La prensa culpable     
 
 Arriba.    29/12/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

LA PRENSA CULPABLE

Señor Director:

He visto coa sorpresa la reciente publicación en la sección- de «Cartas al

Director» de dos cartas mías. Cartas que yo no había escrito para la publicidad,

sino de manera privada. Hago esta distinción porque en buena moral católico

hasta las verdades hoy que decirlas dónde y cuándo deben decirse y ño en todo

lugar ni demás circunstancias.

De haber sabido que usted iba a dar mi carta a la publicidad, yo no habría

puesto en ella por lo menos estas dos cosas: que «el cardenal Tarancón es, a mí

humilde juicio, el cáncer de la Iglesia española» y la pregunta «¿Creerá él en

el Espíritu Santo?» ¡Cuántas cosas podemos decir, en una conversación privada

que no podemos airear ante el gran público! Y es que la circunstancia de «a

quién» se dice una cosa modifica esencialmente la modalidad de un dicho o de un

hecho. . No. sé con qué fin habrá hecho usted públicas mis dos cartas, pero si

fuera con el de echarme a los leones —en mi caso, los libreros y monseñor

Tarancón—..creo que la cortesía —en lenguaje cristiano, la caridad— le habría

aconsejado avisarme antes a mí, por si tenía algún inconveniente en ello.

Le digo esto porque bastante envenenado tenemos ya el ambiente social y bastante

encizañados estamos ya los españoles, sobre todo por culpa de la Prensa, para

que lo envenenemos y encizañemos más nosotros. Eso que en buen castellano se

llama «los trapos sucios». Debemos lavarlos en casa y no a la vista de los

vecinos. No me asusta el contraste de pareceres hecho con nobleza, sino la baba

con que los españoles solemos realizar dicho contraste. Esa baba —que es el

espumarajo del odio, de la envidia, del rencor y del deseo de venganza— lleva

luego a la acción que se traduce en violencia física personal y termina en

sangre. Esto lo enseña la historia de los españoles.

Atentamente. P. Venancio MARCOS (Madrid.) P. D.—Redactada ya la carta a mano,

con fecha del domingo, día 19, leo en el ARRIBA del miércoles, día 22, una carta

al Director en réplica a la mía. Me ha dado lástima de quienes la han redactado,

por el mal gusto y por la baba que arrojan. Así, no habrá reconciliación, ni

democracia, ni convivencia pacífica posible. Y me extraña que usted haya dado

luz verde a semejante regüeldo (con palabra de Sancho).

 

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