Autor: Marcos, Venancio. 
   Los intelectuales     
 
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«LOS INTELECTUALES»

Señor Director:

Leo en la sección «Dicho y Oído», del 21-XI-76, que «los Guerrilleros de Cristo

Rey arremetieron contra los intelectuales del café Gijón, vapuleando a dos

escritores noveles.

Pocos son ya los que comulgan con actos vandálicos protagonizados por

Indeseables».

Vamos por partes. Arremetieron ¿nada más que porque sí, sin razón alguna? ¿Lo

sabe usted? ¿Ha visto usted el expediente? ¿Es usted el Juez de la causa?

Contra «los Intelectuales». ¿Cree usted que a mí me asusta con eso de «Jos

Intelectuales»? Dele esa expresión para los ignorantes o- los sectarios. De

sobra sabemos algunos lo que significa de nuevo en el actual lenguaje español

eso de los Intelectuales. ¿Sabe usted si entre esos guerrilleros no habría

también intelectuales en otro sentido de la palabra? Por si usted lo Ignora, le

diré que, en buen castellano, también pueden ser llamados Intelectuales los

católicos y buenos patriotas, y que no es necesario ser rojo para ser

intelectual. ¿Es que, por ejemplo, yo, por ser sacerdote y no ser rojo, no puedo

ser llamado intelectual, a pesar de haber escrito montones de libros y ser-

doctor en Filosofía y en Teología? Vamos a ser un poco serios.

«Vapuleando a dos escritores noveles.» Si se lo merecían como personas, ¿vamos a

no vapulearles por ser escritores, y, sobre todo, noveles? ¿Es que los

escritores tienen alguna Inmunidad o privilegio por el qué no se les pueda tocar

el pelo de fa ropa si es que se lo merecen?

«Actos vandálicos cometidos por Indeseables.» He vuelto a la Historia para

recordar quiénes fueron los vándalos, y me parece que sus actos eran un poco más

temibles que ése de los guerrilleros en el café Gijón. Me parece que otros están

cometiendo actos más vandálicos que los de los guerrilleros y no se les execra

tanto como a éstos. ¿Por qué será? ¿«Indeseables» esos guerrilleros? ¿No serán

más Indeseables muchos de los periodistas de «El País», «Diario 16», «Cambio

16», «Opinión», «Posible», «Cuadernos para el Diálogo» y otros muchos y pasan

por personas deseables?

Todo esto no quiere decir que yo crea que todo lo que hacen los guerrilleros

esté bien hecho. Lo que digo es que no es lícito usar dos pesos y dos medidas.

Además, recuerdo que antes de 1936 también llamaban, muchos, «Indeseables» a los

valientes seguidores de José Antonio, quienes hacían cosas mucho más graves que

la de vapulear a «Intelectuales» del tipo del café Gijón ¿No se estarán

repitiendo aquellos tiempos?

P. Venancio MARCOS

(Madrid.)

 

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