Autor: Hernández Domínguez, Abel. 
   Los jesuitas y la política     
 
 Informaciones.    01/12/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

LOS JESUÍTAS Y LA POLÍTICA

Por Abel HERNÁNDEZ

LOS jesuítas españoles están tomando posiciones de cara al cambio político y al

cambio social, la Compañía ha dejado de ser, afortunadamente, el macho cabrío

expiatorio 7 la poderosa organización que fue dorante los avalares políticos del

siglo pasado. De unos años a esta parte viene operándose en la Orden ignaciana

una evidente transformación, de suma importancia para la sociedad española. De

aliados con los poderosos, los jesuítas quieren pasar a ser aliados de los

pobres.

Ha caído en nuestras manos un documento interno de trabajo para los jesuítas

españoles, titulado «Misión del jesuíta y compromisos temporales». En él se dan

las instrucciones oportunas para «orientar el diálogo y las actividades de la

Compañía española en el ámbito socio-político». El documento no tiene

desperdicio. El superior de la Orden en España, padre Ferrer Pi, indica que se

pretende con estas instrucciones «la estimulación de los .inhibidos y la

moderación de los extremosos».

La orientación hace hincapié «en la mayor solidaridad con los pobres, como fruto

de una opción cristiana y no de una ideología clasista; un mayor compromiso,

tanto en la predicación como en la educación, en la promoción de los derechos y

deberes de la persona y una vinculación más explícita de la acción

evangelizadora con la ´liberación auténtica de toda la sociedad».

También se anima a los jesuítas españoles a que «personalmente participen,

incluso en acciones concretas a favor de quienes ven conculcados sus derechos

fundamentales y en la denuncia de situaciones de injusticia». A las Facultades

teológicas y centros docentes superiores se les recomienda el estudio de la fe

«en su confrontación con el capitalismo liberal y con el socialismo,

especialmente el de inspiración marxista». •

Sin embargo, los jesuítas españoles no podrán, por su cuenta y riesgo, ser

dirigentes políticos o sindicales, afiliarse a un partido político ni siquiera

adscribirse como militantes a movimientos como «Cristianos por el socialismo».

Para todo esto necesitan «permiso explícito del superior provincial, que

consultará con el obispo local y resolverá «en cada situación concreta».

(Recuérdese que, por ejemplo, el padre Llanos tiene el carnet de Comisiones

Obreras.)

A nadie con un mínimo de lucidez se le oculta la influencia excepcional —antes y

ahora— de la Compañía de Jesús,-en la sociedad española. La disciplinada Orden

ignaciana ha optado claramente por el cambio socio-político que ha comenzado en

España y por la «denuncia profética» - sin desbordamientos.

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