Cardenal Tarancón. 
 No a la proliferación desmesurada de partidos políticos     
 
 Arriba.    11/12/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

CARDENAL TARANCON

NO A LA PROLIFERACIÓN DESMESURADA DE PARTIDOS POLÍTICOS

MADRID. (Cifra.) —«Es difícil, prácticamente imposible —dice el cardenal Enrique

y Tarancón en su carta cristiana de esta semana, titulada «Los partidos

políticos»—, la participación del pueblo en la gerencia del. bien común, al

menos de una manera normal, eficaz y permanente, sin cauces asociativos que

encaucen las distintas tendencias y opiniones, que ineludiblemente existirán en

cualquier sacie, dad medianamente desarrollada y madura. La simple participación

individual degeneraría fácilmente en la anarquía y sería un caldo de cultivo

adecuado para la demagogia y los totalitarismos.»

Por otra parte, añade: «Es evidente, por ejemplo, que una proliferación

desmesurada de partidos políticos —se dice que ahora, en España, se están

gestando más de doscientos— haría prácticamente imposible el gobierno de la

nación. Y que una radicalización de los mismos —o de alguno de ellos—, de tal

suerte que hiciese Imposible la comprensión y hasta la inteligencia mutua

provocarían la ruptura social y dificultarían enormemente la convivencia

pacífica.»

«Existe también otro problema —agrega— respecto a los partidos políticos desde

el punto de vista de Iglesia y hablando concretamente para los cristianos. ¿Es

conveniente que existan partidos políticos confesionales, que lleven el adjetivo

de cristianos? ¿Es convenente aquí y ahora, en la España de 1976, teniendo en

cuenta las características religioso-políticas de nuestro pueblo?

«Sin ánimo de pontificar —ni puedo ni quiero hacerlo en un tema que tan sólo

indirectamente me atañe—, creo que puede ser interesante que, como obispo y como

español, diga también mi palabra sobre estas cuestiones que están zarandeando a

la opinión pública en estos momentos, y que están creando angustias de

conciencia a no pocos cristianos.»

Más adelante agrega el cardenal Enrique y Tarancón:

«La prudencia política puede obligar a que se formulen ciertas reglas que, de

alguna manera, limiten la libertad onmimoda respecto a la constitución y

actuación de los partidos políticos-. Y yo, como español —auténtico ciudadano

con todos los derechos y deberes—, tengo el derecho y quizá el deber de formular

mi criterio.»

«La prudencia eclesial —y aun ciertos valores— evangélicos que, por

circunstancias especiales, puedan ponerse en peligro aconsejan a los obispos que

clarifiquen este tema ante sus propios fieles, que tienen derecho a recibir de

sus obispos un consejo o una clarifica, clon en momentos difíciles.»

«A nadie puede extrañar, por lo tanto, que sin ánimos de coaccionar a nadie,

sino de ayudar ti todos a formar su propio criterio y a tomar su decisión

personal, aborde también

este tema concreto en esta serie de cartas que quieren, ser luz y apoyo para que

los cristianos -r-y también, ¿por qué no?, los españoles de buena voluntad—

puedan orientarse en estos momentos especialmente difíciles y trascendentales.»

«Con el único deseo —termina el purpurado— de ayudar a mis hermanos y de

contribuir, de la manera que me es posible, al bien de mi patria haré unas

reflexiones en las cartas siguientes sobre tema actualísimo de los partidos

políticos.»

 

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