Autor: Albertos, José Luis. 
   Control parlamentario de la información     
 
 Diario 16.    13/10/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

Jueves 13 - octubre 77/D1AR1O 16

Control parlamentario de la información

José Luis Alberto

El PSOE —según leo ea lo» periódicos— está a punto de presentar en las Cortes 20 proyectos tfe ley con

la finalidad global de "liquidar los residuos del franquismo". Esta reforma legal afectará, entre otros temas

públicos, » la actividad informativa por lo menos a través de dos textos distintos: uno encaminado a

modificar la ley de Prensa vigente, y otra que busca una nueva regulación Jurídica de los medios de

comunicación social del Estado.

Viniendo como viene la Iniciativa de manos socialistas, es de suponer que ambas reformas no sólo

tendrán un matiz declaradamente antifranquista, sino que aportarán algo positivo en el avance colectivo

hacia la democracia. Dios nos oiga, amén.

La cosa, realmente, no es nueva. Antes y después de las elecciones se han formulado propuestas varias

con el sano propósito de arreglar este asunto sobre la libertad de expresión. Desde la Federación de la

Democracia Cristiana» hasta el PCE, casi todos los grupos han dado a conocer su punto de vista sobre el

tema. Es cierto también que normalmente lo han hecho con anteojeras de caballo de pica, obsesionados

deslumbradoramente por la televisión, con obcecado olvido de la radio y de la prensa escrita.

Precisamente por esto es alentador ver ahora que, en el paquete de proyectos parlamentarios, todos los

medios de comunicación colectiva van a ser sometidos a. revisión funcional y puesta a punto democrática.

Yo no sé por dónde irán los tiros al final de los debates que se avecinan. Me gustaría, sin embargo, qué la

operación de limpieza y adecentamiento se .lleve a cabo con sentido común y sin preocupaciones

exhibicionistas ante los vecinos ideológicos que nos contemplan boquiabiertos desde el otro lado de las

fronteras. Empiezo a sospechar que entre los parlamentarios españoles, sea cual sea su divisa de origen, se

ha infiltrado un peligroso virus propio de ciertas situaciones biológicas caracterizadas por la inmadurez:

El afán de "épater le bourgeois" está dando como resultado la penosa Impresión de que los escaños

parlamentarios están ocupados por unos padres de la patria tan adolescentes, que andan a vueltas todavía

con las espinillas.

El sentido común puede significar aquí, simplemente, que el hecho de la libertad de Información en un

país no esta sólo vinculado a la elaboración de unos preciosos textos legales sobre prensa, radio, TV y

cine, para dejar luego estos textos a la ecuánime interpretación de los Jueces. Pero el sentido común nos

dice también´ que la gestión de los medios de comunicación de masas —tanto si pertenecen al Estado

como si, con mayor razón, responden a la iniciativa privada— no puede estar controlada día a día por un

comité político donde figuren representantes de los partidos que hayan alcanzado determinado número de

votos.

El sentido común puede significar en este caso el aprovechamiento de la experiencia ajena en países con

un pedigrée democrático presentable: Suecia, Gran Bretaña y U. S. A. entre otros. Legíslese en buena

hora lo que haya que legislar: es decir, suprímase toda o casi toda la ley de Prensa de 1966 y póngase en

marcha un estatuto democrático para la BTVE. Bien. Pero a continuación, las Cortes tienen que hacer dos

cosas aparentemente contradictorias entre sí: dejar que los profesionales de los medios decidan por «I

mismos sus mensajes sin interferencias políticas, y nombrar una Comisión Parlarasntaria para la prensa y

demás medios de masas con una finalidad de vigilancia y estímulo de la libertad de información.

Esta deseable Comisión Parlamentaria deberá actuar, por supuesto, desde fuera de los medios de

comunicación, pero sus informes pueden influir decisivamente en el control que anualmente las Cortes

tendrán que realizar sobre estos medios a la hora de votar los presupuestos generales del Estado.

El primer cometido de esta Comisión será señalar cuáles son los objetivos nacionales en relación con la

política de prensa y demás medios de información. Y su principio básico inspirador, si queremos aquí un

país tan civilizado al menos como Suffcia, tendrá que ser el siguiente: "La actividad informativa cumple,

o dsbe cumplir, un papel de vital importancia para el funcionamiento de una sociedad democrática, y, por

consiguiente, esta actividad debe ser protegida y estimulada con el dinero de todos los ciudadanos."

De aquí se deduce lógicamente, pienso yo, que alguna parte del dinero público de los «Españoles tiene

que ir a las cajas de todos los medios informativos que existen en el país, aunque no sean propiedad del

Estado. Pero de «este asunto tendremos que hablar otro día y más despacio.

 

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