Autor: Tusell, Javier. 
   El centro no es franquismo     
 
 Diario 16.    31/05/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

El Centro no es franquismo

Javier Tusell

Lamentablemente en este país durante el proceso de la´transí-´ ción a la democracia se fea convertido en

casi una costumbre tener que decir cosas que tienen todo el aspecto de perogrulladas. A mí.me lo parece,

sin el menor señero de dudas, la que titula el presente artículo.

Desde hace unas semanas sobre el Centro Democratizo llueven las críticas más acerbas para las que se

sienten legitimados todos los grupos políticos. Algunas de esas críticas son ciertas y están justificadas

tanto por de donde proceden como por su contenido en sí: es lógico que Alianza Popular trate de

"penenes" en el arte de gobierno a quienes lo ejercen en la actualidad, asi como que miembros de la

oposición democrática moderada se quejen del componente azul de buena parte de las candidaturas del

Centro, Lo que, en mi opinión, carece de sentido es que se diga, en medios socialistas o cercanos al PSOE

que el Centro "no es una opción democrática" sino "heredera de la dictadura", y que "su triunfo no

afectará para nada al sistema" que nos ha venido desgobernando durante cuatro décadas. Afirmaciones

como éstas las he podido ver recientemente en la prensa y al leerlas me he quedado sumido en la más

absoluta de las perplejidades. ¿Será que algunos de nuestros socialistas no han perdido todavía el

complejo edípico ante el poder consistente en afirmar que siempre el que está en él lo ha de hacer mal?

Confío, por lo menos, en que tal tipo de juicios no estén motivados por un mecanismo mental del que

habla Julián-Marías en su "Devolución de España": los que muestran más impaciencia por la llegada a la

democracia, sin tener en cuenta las obvias dificultades de la transición, son los que la consideran como un

paso, en el fondo engorroso, hacia soluciones mucho menos aceptables.

Logros imposibles

Se puede aceptar que .los socialistas hagan esas afirmaciones como procedimiento para arrebatar algunos

votos de la masa centrista del país. Sucede, sin embargo, que el considerar al Centro y a Suá-rez como

Franco redivivo es algo que se contradice de tal manera • con la realidad que puede llegar a ser incluso

contraproducente. Yo que los socialistas insistiría como argumento electoral, más en su deseo de

"cambiar la vida", como ellos dicen, porque de seguir asegurando que el Centro es la perpetuación de la

dictadura les puede salir el tiro por la culata. El actual presidente será tan sólo, si se quiere, un político

maniobrero y pragmático, pero ha conseguido en un plazo de pocos meses algo que carecía imposible (o,

por lo menos, así me lo pensaba yo). La prueba más abvia de que esos socialistas no tienen razón

consiste, precisamente, en que pueden decir lo que dicen. Pero, además,. habiendo propugnado, como lo

han hecho, hasta hace tan sólo mas semanas, un procedimiento como la ruptura, que nadie ha llegado a

saber exactamente qué era,y que resulta francamente dudoso que no . hubiera producido, caso de tener

lugar, una involución, ¿cómo se consideran autorizados para criticar a sus adversarios en este terreno? La

democracia que va a venir le deberá bastante más, mal que nos pueda pesar, a Adolfo Suárez que a Felipe

González.

.Surge, de otro lado, la fundamentada duda de que quienes han escrito esos artículos a los que hacía

mención al comienzo del mío no saben con precisión ni qué era el franquismo ni qué es la democracia.

Esta última no consiste en que manden otros, diferentes de los que gobernaban durante el primero, sino;

en que para que lleguen a hacerlo se sigan unos determinados procedimientos. Yo me he pasado toda mi

vida deseando poder votar o no al general Franco; lo que su-cede es que él no se dejaba y hacía muy bien,

porque para eso su régimen era una dictadura. El franquismo desaparece con el solo hecho de que haya

elecciones libres y honestas, no con la fumigación de los franquistas, a no ser que se tenga el improbable

deseo de hacer una guerra civil. Además, si es cierto que resulta excesivo el´componente azulado de las

candidaturas del Centro, no lo es, desde luego, hasta esos extremos que se pintan. En definitiva, las

encuestas d« opinión permiten deducir que hay un componente sociológico de base ea esta formación

política: la de una gran parte del pueblo español que no fue explícitamente antifranquista ni franquista y

que así van a ser ganados para la democracia.

Irresponsabilidad socialista

Lo más grave de todo no es que los socialistas esgriman argumentos insostenibles, que eso ya era ima-

ginable al iniciarse una campaña electoral, sino que bordean, una vez, de manera grave, la irresponsabi-

lidad. Si tan negro es el panorama del Centro, ¿por qué no votar a Alianza Popular? Por este proce-

dimiento, desde luego, ellos serían ios primeros en percibir las diferencias. O, ¿por qué mantener en el

poder a quien ya está peligrosamente deteriorado ante la derecha si tampoco la izcmierda le concede un

mínimo de credibilidad? Ciertos sectores que por profesión tienen la fuerza en -sus manos pueden hacer

facilísímamente este tipo de planteamiento, Y, en el mejor de ios casos, si efectivamente el PSOE y la

UCD son las dos grandes agrupaciones parlamentarias del futu ro, ¿a qué vienen esos ataques des-

mesurados cuando, al final, se va a tener que llegar a un cierto entendimiento si de verdad se quiere que la

democracia funcione en este país? Las peores contiendas políticas son siempre aquellas en las que los

enfrentados se privan, el uno al otro, incluso de legitimidad como interlocutores.

Por. este camino el partido socialista puede reclamar la libertad pata su bandera- Lo que es más dudoso es

que, además, consiga que el electorado crea en su responsabilidad, o en su capacidad de asegurar la

estabilidad en el proceso hacia la democracia.

 

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