El regionalismo no significa separatismo  :   
 El señor Escudero Rueda comenta las bases de otra posible asociación política. 
 ABC.    28/03/1975.  Página: 20. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

EL REGIONALISMO NO SIGNIFICA SEPARATISMO

El señor Escudero Rueda comenta las bases de otra posible asociación política

San Sebastián, 27. El procurador en Cortes de representación familiar de la provincia de Guipúzcoa, don

Manuel María Escudero Rueda, en unas declaraciones hechas al corresponsal en San Sebastián de Europa

Press, ha adelantado las bases que animarán la proyectada asociación política «Socialregionalismo», que,

en estos momentos, se encuentra en fase de prospección.

Los puntos fundamentales de estas declaraciones del señor Escudero son las siguientes:

El tratamiento que se ha dado al regionalismo, importante cuestión política, ha sido equivocado o

deliberadamente confundido. Los distintos regímenes que han gobernado en España en los siglos XIX y

XX no han tratado con honradez y eficacia política la cuestión, ni siquiera la segunda República. El

radical centralismo que nos trajo la llamada Constitución de Bayona de 1808 se ve incrementado sin cesar

en las que le siguieron, turbulenta historia en la que desaparecen nuestros fueros vascos al perderse las

guerras carlistas.

Ni España ni un concepto español de la unidad significó centralismo. Eso fue francés. Una vuelta al

pasado restituiría las cosas a su ser. La unión de los pueblos es la única capaz de proporcionar la

verdadera unidad. El centralismo ha separado y sigue separando.

El regionalismo es una consideración política total. No puede ser parcial ni por unos planteamientos sólo

económicos o del desarrollo, ni por polarizarse solamente en el país vasco o catalán.

VENTAJAS DEL REGIONALISMO

El regionalismo, además, es un concepto político vigente y de un evidente porvenir político. La vuelta al

pasado representa, paradójicamente, la aportación de unas divisiones territoriales aptas para la moderna

planificación: para devolver a los Municipios y regiones lo que el Estado no debe, ni puede realizar con

eficacia; para devolver personalidad a los pueblos, que es lo mismo que devolvérsela a los hombres; para

hacer posible la participación ciudadana en la administración y la política, es decir, desarrollar una acción

democrática, para combatir el creciente poderío político y las fuertes tentaciones nacionalistas y

monopolistas de los Estados modernos; y para concebir una auténtica política europea, precisamente por

eso, porque es unión de pueblos.

Deberíamos comentar la fórmula del Estatuto de la República, entrar en las imprescindibles cuestiones

técnicas que este concepto político regionalista comporta, en una más extensa explicación de que no hay

aquí ni el más leve asomo de separatismo. ¿Cómo puede haberlo en quienes sentimos una irreversible

vocación europea?

Para nosotros está claro que un pensamiento político regionalista lleva implícito el sentir democrático.

También está claro que este sentir democrático significa «per se» la irrenunciable aspiración humana a la

igualdad.

Sobre esta asociación política que propugnan los procuradores Escudero Goñi y Zubiaur, los próximos

días 5 y 6 tendrán lugar en Madrid una reunión de los líderes de diversas provincias.

 

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