Autor: Fernández Santos, Ángel. 
 Elecciones generales. Políticos en RTVE. 
 Primeros síntomas surreales     
 
 Diario 16.    04/06/1977.  Página: 17. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

ELECCIONES GENERALES/17

POLÍTICOS EN RTVE

Primeros síntomas zuréales

Ángel Fernández-Santos

Van sólo ocho intervenciones electorales ante las cámaras de televisión, y el panorama comienza a

prestarse a las deducciones odiosas. El hecho es que España está rara, y que sus líderes políticos, vistos en

rebañó, componen un fresco un poco surreal. Ocurren pequeñas cosas inquietantes.

Por ejemplo, seguro que fue casual que un fraile franciscano se liara a tiros, como un sheriff, en un mitin

socialista en Ciudad Real; como que también se debe al azar que unos niños se diviertan en ´Córdoba

tirando monjas a una acequia. De la misma ma~ nera, seguro que, es cosa fortuita que, antes de la inter-

vención de los líderes de ÚCD, ayer a las 3,30, los programa-dóres de su televisión pasaran, en sesión

continua, casi medía docena de anuncios de insecticidas y desodorantes. Uno se frota los ojos. No puede

ser. Pero es.

Como cierto es que Pío Ca-banillas, hombre de títulos- y laureles donde los haya, presuma ante sus

electores de un soló galardón: el haber sido expulsado por Arias de su Gobierno. O que Ignacio Camuñas,

que tiene una espléndida sonrisa" de locutor de deportes, sea el destinado por su equipo a abordar los sa-

grados temas constitucionales. O que Fernández Ordóñez, antiguo Jefe del INI, sea quien se encargue de

exponer las excelencias de la economía so-cialdemócrata. O que el hasta hace poco ilegal Alvarez de

Miranda proclame la "feliz conjunción" (sis) de hombres de gobierno y hombres de partido. Y más surreal

aún, que estos cuatro hombres como castillos se presenten ante su pueblo en batería, sentados en mesas

in-creíblemente parecidas a pupitres, bajo la paternal vigilancia de un Suáréz, en foto, con pinta, de

"compadre", sobre ellos. Y que todo esto esté coronado por un inteligentísimo símbolo de partido que es,

ni más ni menos, un cero partido por la mitad. Seguro que es casual. Pero no lo parece. Bajo el slogan de

"Suárez, una realidad", estos cuatro eminentes españoles se arriesgaron tras la pantalla a no existir, y no

existieron. Quedaron aplastados por esa "realidad" de la que se han enganchado, y que les convirtió, ante

millones de miradas, en fantasmas de sí mismos.

Luego, a las 9,30 de la noche, llegó Tierno Galván, al frente de su PSP. Y este hombre, inteligente donde

los haya, uno de nuestros escasísimos hombres egregios, se dejó televisar como el mayor inexperto, por

una cámara enfática, en situación de ligero contrapicado, que no hizo otra cosa que engolar y degradar un

discurso concienzudamente pensado como humilde y de ideas: Pero claro, lo inquietante surge del seno

de esta propia humildad dialéctica del gran político, que, casi en to-no lastimero, insistió una y otra vez en

que lo que aquí hace falta es un Gobierno con autoridad, un Gobierno fuerte, un Gobierno enérgico.

¿Cómo se ha de entender, sino en función de aquellos gazapos surreales, tal desacuerdo entre fondo y

forma en un hombre que, como Tierno, nos ase-guró estar en posesión de soluciones "científicamente ela-

boradas" (sic) para los problemas de España? Sin duda esto es también casual. Pero tampoco lo parece. La

torpeza de la telecámara, el pódium de guardarropía tras el que colocaron a Tierno, y el propio tono

aconsejador de éste, hicieron subir a este hombre, laico donde los haya, a un pulpito.

 

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