Cuando conviene recordar que el sol sale para todos     
 
 ABC.    17/03/1964.  Página: 48. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

ABC. MARTES 17 DE MARZO DE 1964.

ABC

EDITORIAL PRENSA ESPAÑOLA

Depósito legal: M • 13 - 1958

REDACCIÓN Y ADMINISTRACIÓN:

SERRANO. 61 MADRID • APARTADO

NUMERO 43. TELEFONO 225 17 10

CUANDO CONVIENE RECORDAR QUE EL SOL SALE PARA TODOS

La publicación por el Ministerio de Información de las cifras definitivas del

turismo en nuestro país durante el año 1963 confirma estadísticamente el

incremento sensible que la "industria de la vacación" ha gozado en España para

convertirse en el factor capital de nuestro equilibrio económico con el ingreso

de 704,6 millones de dólares, lo que ha permitido compensar el 68 por 100 del

déficit comercial del año, así como la posibilidad de financiar el 41 por 100 de

nuestras importaciones. Basta conocer estas cifras, que se han popularizado

abundantemente entre nuestros compatriotas, para comprender que el turismo

representa el elemento esencial de nuestra economía, al menos durante el futuro

inmediato, y que sobre el turismo—y sólo sobre él—debe apoyarse la deseable

evolución de la estructura de nuestro comercio exterior. Pero mientras tal cosa

sucede, España tendrá en el turismo, como ha dicho el ministro del ramo, su

"primera fuente económica".

Por fortuna, el turismo crece de manera sensible: 1o.931.626 visitantes en 1963

sobre los 8.668.722 del año 1962. Un aumento impresionante del 26 por 100, que

se sitúa entre los más altos porcentajes europeos, colocando a España en el

segundo lugar entre los países turísticos del continente, tan sólo superada por

Italia, lo que representa un impresionante "record" de rapidez en la mejora de

las posiciones nacionales. El turismo español aumenta progresivamente cada año,

pero es natural que ese aumento resulta más meritorio cuando se parte de cifras

absolutas ya de por sí muy considerables. Los aumentos proporcionales de

Yugoslavia o de Grecia, con entradas turísticas relativamente bajas, son más

fáciles de conseguir que los incrementos españoles, realizados sobre masas

impresionantes de viajeros. Exactamente igual que los halagadores porcentajes de

nuestros primeros años de expansión turística tenían menos valor que el actual

26 por 100 conseguido sobre las importantes entradas de viajeros en 1962.

_ España no constituye un fenómeno aislado—al menos cualitativamente—en esta

expansión del turismo mundial, que según el informe de la O. C. D. E. de 1963

presenta una clara tendencia expansiva. "Todas las encuestas efectuadas

recientemente muestran que se puede esperar un nuevo incremento del turismo

tanto nacional como internacional en los próximos años. La subida continua del

nivel de vida, el alargamiento de las vacaciones, la supresión de diversos

obstáculos, en especial de orden administrativo, contribuirán largamente a la

extensión de los intercambios turísticos." La O. C. D. E. dice con su voz

autorizada exactamente igual que los sesenta o setenta millones de turistas que

anualmente se desplazan en Europa, buscando la mayoría de ellos ese sol radiante

del Mediterráneo. España participa en un movimiento de alcance universal, con la

diferencia de que su porcentaje relativo de aumento es superior al porcentaje de

aumento en el resto del mundo: 10 por ico de aumento del turismo, según la O. C.

D. E., a escala internacional: 26 por 100 de aumento en España. Beneficiarios

afortunados de ese fenómeno de la sociedad industrial que representa el turismo

de masas los españoles desde 1960 con su sensacional crecimiento de entradas en

ese mundo cuya reciente aparición no ha permitido todavía a los estudiosos

analizarlo científicamente. Las "motivaciones" del moderno turismo social siguen

constituyendo un hecho al que aún no han encontrado los técnicos sus

particulares resortes psicológicos.

Pero resultaría suicida considerar que el "boom" turístico español pertenece a

los acontecimientos marcados por la fatalidad de la historia, y que basta

ofrecer el sol garantizado de nuestras playas mediterráneas, estratégicamente

colocadas por una celestial cortesía bajo la isoterma de los diez grados, para

que cada año se repita la creciente avalancha viajera que nos invade en su

alegre normalización estival. Cuando se repasan las cifras fundadamente

optimistas de nuestro balance turístico, convendría, como ejercicio de

meditación, prolongarlas con la lectura del Informe sobre España del Banco

Mundial:

"Una continua expansión de la economía turística española no tendrá lugar de

manera automática. Otros países mediterráneos están haciendo esfuerzos muy

competitivos y creando continuamente nuevas atracciones. Las modas, en cuanto a

los viajes, son sumamente cambiantes y no puede suponerse que las preferencias

del consumidor por España continúen indefinidamente." A disposición de lector

curioso en la página 530 del Informe.

España tiene abundantes recursos naturales para conservar una posición

privilegiada en el escalafón turístico internacional. Nuestra posición

geográfica es un hecho que no podrán modificar las propagandas de los

competidores, pero conviene recordar les frases del Informe del Banco Mundial.

La expansión turística no será "automática" y simplemente concedida por las

delicias metereológicas de nuestras instalaciones hoteleras mediterráneas desde

la Costa Brava hasta Baleares y la Costa del Sol. España no tiene el monopolio

del sol, ni nuestro sol posee calidades térmicas diferentes al de Grecia o

Italia.

Será nuestro trabajo, nuestra ingeniosidad, nuestra calidad hotelera, nuestra

oferta de diversiones y de curiosidades, nuestros circuitos monumentales,

nuestra cocina, los que sostendrán o arruinarán esta "primera fuente económica"

del país, y convendría que a la hora de vitalizar nuestros recursos turísticos

recordásemos que "el sol sale para todos". Y que de manera "automática" ninguna,

absolutamente ninguna, de las cosas de este mundo se le regalan al hombre. La

"industria de la vacación" tiene una gran plaza para la fantasía, la gracia, los

altos valores de la imaginación, pero no deja por eso de ser una industria

sometida a las leyes económicas, a la rentabilidad de los capitales, a la

planificación de los gastos y al estudio de la demanda. El sol mediterráneo pone

mucho. Pero no todo. El resto lo tendrá que poner el hombre español, el experto

economista, el perito en hostelería, el gobernante alerta... Hemos recibido en

1963 10.931.626 visitantes. Esperamos, según cálculos del "Plan de Desarrollo",

los 17 millones de entradas en 1967. Es un ambicioso cálculo que sólo será

posible con mucho trabajo, mucho ingenio y mucha seriedad en nuestra política

turística.

 

< Volver