Es necesario una política cultural basada en la mayor participación posible de la sociedad  :   
 Pregón del ministro de Información en el día del libro, en Barcelona. 
 ABC.    21/04/1974.  Página: 15,17. Páginas: 2. Párrafos: 23. 

ABC

MADRID, DOMINGO 21 DE ABRIL DE 1974 - NUM. 21.235 DIEZ PESETAS

DIRECTOR: TORCUATO LUCA DE TENA DEPOSITO LEGAL: M - 13 - 1958 - 124 PAGS.

ES NECESARIA UNA POLÍTICA CULTURAL BASADA EN LA MAYOR PARTICIPACIÓN POSIBLE DE

LA SOCIEDAD

OBJETIVOS INMEDIATOS:

• Plan de creación de una red nacional de aulas de cultura popular

• Establecimiento de un Consejo Nacional de la Cultura que asesorará a la

Administración

• Resurrección de la Comisión de Cultura de RTV. E. para cuidar y fomentar

este aspecto en los programas la obligación del intelectual es hacer de la

cultura un valor que sirva de ayuda a sus semejantes

El anteproyecto de la ley del Libro será remitido al próximo Consejo de

Ministros para su estudio

Editorial

DESARROLLO POLÍTICO Y DESARROLLO ECONÓMICO

(Pág. 16) Barcelona

GRUPO ANÁRQUíSTA, DESARTICULADO

(Págs. 41 y 42) París

GISCARD PRESENTA SU PROGRAMA

(Crónica en pág. 21)

PREGÓN DEL MINISTRO DE INFORMACIÓN EN EL DÍA DEL LIBRO, EN BARCELONA

BARCELONA 20.

El ministro de Información y Turismo, don Pío Cabanillas Gallas, ha pronunciado

esta tarde en el salón del Consejo de Ciento del Ayuntamiento, el pregón de la

Fiesta del Libro.

Analizo el ministro el ministro actual de la sociedad española y manifestó que

está atravesando una etapa crítica en su crecimiento, que permitirá el paso a

nuevos niveles de vida en un futuro próximo. «Esta etapa —dijo— es consecuencia

natural del desarollo y de los cambios socio-culturales que le acompañan.

No es, por tanto, al anormal, ni imporevisible, ni incontrolable.»

Precisó que en nuestro caso particular nemos de acertar a encontrar el camino

posible que hunda sus raices, en nuestras propias realidades y no en las ajenas.

"Porque la estructura de un régimen libre —dijo— no es un artificio aplicable a

cualquier país, sino producto de una realidad cutural previa fuera de la cual no

tiene significado.»

Añadió que hay una imensa poblacion juvenil que en el próximo quinquenio llegará

al 5O por 100 de los habitantes de nuestra. nacion, que espera y demanda de

nosotros actitudes nuevas. Respecto a ella —señaló-—, más que exhibir un falso

monopolio de las ideas hay que utilizar el diálogo en un clima moral de

participación y comprensión mutua.

«REVOLUCIÓN DE LA CONVIVENCIA»

Se refirió seguidamente a las nuevas pautas de comportamiento de ta sociedad

española, que han venido de te mano de fenómenos sociales nuevos, como son,

entre otros, la Incorporación de la mujer a las tareas laborales, la

consiguiente salída fuera del hogar, te comunicación más intensa entre diversas

capas de la sociedad, la necesidad del intercambio de Meas y opiniones, el uso

generalizado de los modernos medíos de comunícacíon socíal, de independencia de

las capas Jovenes de la población, las migraciones interiores v exteriores y

otra serie de fenómenos que pueden calificarse de «revolucíón de la convívencia.

Por otro lado —continuó diciendo—, sin caer en el idealismo vago o en la falsa

contestaron utópica, hay que evitar la uniformídad que no sólo anquilosa Ia

verdadera unidad, sino que quizá sea medio para destruirla. Y para articular la

imprescindible dialéctica de la unidad y !a diversidad, hacia una permanente

síntesis, hay que estudiar con cuidado sumo las influencias mutuas del centro y

de la periferia. Ello equivale al trazado de un autentico camino de libertad

para la conferencia nacional en to cullural y en lo político.

CULTURA DE MASAS

Más adelante analizó el ministro el concepto de cultura de masas, que aparece

ante nuestros ojos —dijo— como una realidad no rechazable. La tarea que nos

espera es el uso inteligente de los medios de comunicacion de masas y sirva

enseñanza adecuada del empleo del tiempo libre, siempre que les bienes creadas

resulten dignos de ser consumidos porque se amparen en una ética que haya

orientado de manera razonable su producción y en una estética digna.

Ante esta realidad de la cultura de masas planteó el ministro el papel del

Estado en la política cultural, afirmando a respecto que «¡unto a la política

económica y social da los Estados contemporáneos se perfila, clara y

urgentemente, la necesidad de realizar una política cultural basada en la mayor

participación posible de la sociedad, con objeto de conseguir los mayores

beneficios para ella, en cuanto totalidad.»

Después de afirmar que la cultura no es un «quehacer estátal", preciso el

ministro que el verdadero papel del Estado es reconocer el derecho a la

comunicacion cultural y aceptar integramente su deber de facilitar tal

comunicación y, en la medida de sus posibilidades, crear las condiciones idóneas

para el ejercicio eficaz de aquel derecho.

Añadía que la mision de los poderes públicos en materia cultural debe responder

al Principio de colaboración y respeto de las peculiaridades. Las ideas de

tutela jerarquica o de dirigísimo estatal están ya superadas.

No se trata, pues —continuó diciendo—, de que el Estado determine los contenidos

dé la cultura ni de que haga aprioristicos juicios de vaíor sobre las dwersas

manifestaciones artísticas, ni mucho menos que como un mecenas de otros tiempos,

irrumpa coactivamente en su área de la creacion intelectual o artística. El

Estado puede y debe asumir el compromiso formal e informal de respetar los

resultados a que de lugar una verdadera acción cutural, ya que esos resultados

van unidos a la dialecta propia de nuestra actividad social y específicamente

politica. Los intelectuales tienen a siu vez la obligación de observar de

realidad a imaginar comprómetidamente él pervertir de España. Un futuro que no

deba ser necesariamente ni clandestino ni sombrío.

«Este es ei compromiso qua propongo», añadio el minsistro de Información: «Que

cada cual, desde su puesto en la colectividad, en el legítimo uso de su

libertad, configure la cultura de España, y a España en cuanto realidad

cultura). Desde la política y desde la cultura podemos contemplar juntos el

futuro y configurarlo. No hay incompatibilidad. Salvo que, de un modo

consciente. con torpes propósitos, se busque.»

Se refirió a continuación e) señor Cabanillas Gallas a los propósitos de su

Departamento para afrontar los problemas que plantea la cultura suburbana y

anunció al respecto que está en fase de avanzado estudio un plan para la

creación de una red nacional de Aulas de Cultura Popular en colaboración con

otros Ministerios y con Diputaciones y Ayuntamientos, integradas por

bibliotecas, salas de exposiciones y conferencias y medios de proyección que

esperamos —dijo— lleguen a establecerse a lo largo del IV Plan de Desarrollo,

pero que ya en este mismo año ha de contar con una serie de Instalaciones

experimentales en varías ciudades españolas, algunas de ellas en la región

catalana.

TRASCENDENCIA DEL LIBRO

El ministro de Información y Turismo se refirió seguidamente a la trascendencia

del libro como medio Insustituible de expresión humana y como instrumento

cultural y ai deseo del Estado de crear para el libro un marco jurídico idóneo,

consciente de su fundamental e insustituible papei, asi como de la complejidad

misma del hecho editorial en todas sus fases y aspectos.

Aludió concretamente al carácter innovador que tendrá la futura Ley del Libro,

que será remitida próximamente para estudio al Consejo de Ministros, y en la que

se abordará de forma conjunta la problemática de todos los sectores que

intervienen en el proceso de producción y comercialización del libro y se

contemplarán figuras hasta hoy no reguladas.

Pero sobre todo ello —precisó el señor Cabanillas Gallas— la futura Ley del

Libro tiene por finalidad la promoción del libro español en sus diferentes

modalidades, en sus diversas expresiones lingüísticas, tanto en España como en

el extranjero.

PARTICIPACIÓN DE LA SOCIEDAD

«El objetivo del Ministerio en materia no ya del libro, sino del amplísimo

espectro de la cultura —continuó diciendo el Ministro—, es ante todo estar ai

tanto y conocer la realidad social y cultural en que se mueve el país. La

cultura del mundo moderno está en plena evolución y España no es una excepción;

pasa actualmente por transformaciones profundas que hay que tener en cuenta a la

hora de abordar problemas de política cultural, sea cuai sea ésta. Esta política

debe inscribirse en una perspectiva dinámica, por lo que hacer participar a la

población en la cultura no es invitarla a asistir pasivamente a las

manifestaciones culturales, sino asociarla cada vez más a la acción cultural y

tratar de estimular sus facultades creadoras.»

Bl ministro anunció a este respecto que está en estudio la posible creación de

un Consejo Nacional de la Cultura que, con participación de las personalidades

más representativas de los diferentes sectores culturales, asesorará a la

Administración en la elaboración de la política cultural y afirmó que se va a

resucitar la Comisión de Cultura de Radio-Televisión Española, que cuidará y

fomentará todo lo referente a los aspectos culturales de los programas.

Señaló también el señor Cabanillas que se va a proceder a la descentralización

de la «Estafeta Literaria», que contará inmediatamente con una presencia activa

en Barcelona por medio de una Redacción que se ocupará con preferencia de todo

lo catalán.

 

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