Autor: Cortés-Cavanillas, Julián (ARGOS). 
   Monseñor Fernández Conde ha sido consagrado nuevo obispo de Córdoba en la basílica de San Pedro  :   
 El cardenal Siri lee ante Juan XXIII una apología de Pío XII. 
 ABC.    10/03/1959.  Página: 39-40. Páginas: 2. Párrafos: 8. 

ABC. MARTES 10 DE MARZO DE 1959. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG, 39

MONSEÑOR FERNANDEZ CONDE HA SIDO CONSAGRADO NUEVO OBISPO DE COR-

JOBA EN LA BASÍLICA DE SAN PEDRO

EL CARDENAL SIRI LEE ANTE JUAN XXIII UNA APOLOGÍA DE PIÓ XII

Roma 9: (Crónica telefónica da nuestro corresponsal!) Jornada de honor para

España la de ayer en la Basílica de San Pedro, porque nadie recuerda que se haya

consagrado a un obispo, español en el "ara trimigenia". del Altar de la Cátedra.

Honor comienso ha correspondido a monseñor Fernández Conde en la bellísima cere-

monia litúrgica cu que ha sido ayer alzado i la dignidad "Episcopatus´´, porque

en el mismo punía y casi con la misma sustancia ritual hemos visto hace poco más

de cuatro meses la coronación de Su Santidad el Papa Juan XXIII, que se ha

dignado, por cierto, regalar al nuevo prelado español la cruz* pectoral, en cuyo

anverso lleva las armas pontificales como si(¡no de su jerarquía y como

compromiso de Honor para el .¡ñas fecundo ejercicio pastoral y apostólico. Sin

duda, porque, por tradición más que por regla, los obispos electos son con-

mnrados´ en las sedes catedralicias, ningún obispo.español fue nunca ungido en

la Basílica de San Pedro. -El inolvidable Merry del Val, consagrado en Roma,

recibió los atributos episcopales en la iglesia españóla que de Santiago y de

Nuestra _Señora de Montserrat toma sus títulos. Por tan jastuoso y simbólico

privilegio .vaya la enhorabuena, de este corresponsal al joven obispo Se

Córdoba, viejo amigo de estos últimos tiempos

Veinte años de fecundas actividades e;i Roma y casi más de la mitad en la

Secretaria de Estado dé la Santa Sede, explican "en abunduntiá coráis´´´ el

humano calor de a´fctos que rodíó la litúrgica ceremonia consagraiaria, del

obispo don Manuel Fernandez Conde. Era, su consagrante «arfa menos que el

cardenal Dominico Tardini, secretario de Estado de S. S. el Papa, v co-

consagratites monseñor Antonio Samaré, arzobispo titular ds Tirnovo y secretario

de lis. Sagrada Congregación de Asuntos Eclesiásticos Extraordinarios, v

Monseñor Enrique. Delgado Gomes, arzobispo de Pamplona. En Puestos

preeminenetes, se encontraban los cardenales Siri y Valeri. En afros destacados,

frente al aliar da la Cátedra, el embajador de España ante la Santa Sede, don

Francisco Gomez de Llano, con su esposa, v. el embajador de España en el

Quirinal, conde de Navasqués, y los miembros o.e ambas Embajadas. En tribunas

especiales, el alcalde de Córdoba, don Antonio Cruz Conde: el gobernador civil,

don Juan Victoriano Barquero y Barquero;, el presidente de la Diputación, don

Rafael Cabello de Alba Gracia, jtna representación del Cabildo Catedral

cordobés, otras de asociado* lies religiosas y de Acción ´Católica,´ v un

nutridlo grupo de Peregrinas cordobeses.

Asistieron también casi todo el Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa

Sede, muchos obispos, la flor y nata de todas-¡as órdenes religiosas, del clero

secular romano v numerosos alumnos de ¡os colegios pontificios .v de I,as dos

(grandes .Universidades eclesiásticas de Roma. Presenciaron asimismo, la

ceremonia muclios españoles, italianos y extranjeros.

´Larga, pero bellísima, la liturgia de la consagración episcopal, yí la derecha

• del gran altar de la cátedra se habia preparado un altar especial para el

electo. ´El cardenal Tardini, como consagrante la celebró en el altar mayor, y

después de revestirse con los paramentos sacros ocupó el faldistorio. en el lado

de la Epístola. La ceremonia dio comienzo cuando el consagrante más anciano

inició la "encuesta preliminar´ dirigiéndosú al consagrante, que´a su ves

requirió si existía el mandato apostólico,´y a-la respuesta afirmativa ordenó su

lectura por un notario, escuchada con la cabeza descubierta. Después el rilo

continuó con el "Examen´´,. que es un recuerdo del antiguo uso, según el cual el

obispo electo na sólo debe sufrir un detenido examen sobre su propia ciencia,

sino dar testimonia con escrutinios públicos y privados de su buena conducía

civil y moral. Terminado este solemne y largo momento, inició el consagrante la

misa solemne, que al terminar la confesión fuá continuada en su altar especial

por el nuevo obispo. La cansar/ración episcopal, propiamente dicha, comenzó

después da la. Letanía de los Santos. El consagrante, en pie y con la mitra,

se´colocó de-´lantc del faldistorio, y el electo´ se arrodilló ante él. Tomo el

cardenal Tárdini los Santos Evangelios y, abiertos, ayudado por los

co-consagrantes, los colocó por su parte inferna, sobre de cabeza y las espaldas

del obispo de Córdoba. Después tocó con sus dos manos la cabeza, para que recibiera

al Espíritu Santo.

Este momento de la ceremonia dé la consagración es extraordinariamente bello por

las oraciones que sé recitan o se cantan y por el prefacio, que se interrumpe para.

decir las palabras esenciales de la fórmula de la consagración episcopal, en

medio del himno "Veni Creator Spiritus" cuando el consagrante unge la cabeza del

consagrado, primero, con el signo de la cruz sobre la tensara, y luego totalmente.

Acabado eí himno, y entonada la antífona antes del salmo, el cardenal Tárdini

ungio las manos del nuevo obispo. Esta unción de las manos indica la bondad de

las obras, y la, santidad y excelsa dignidad de algunos sacramentos, cuya

administración es propia de la jerarquía episcopal. Otros momentos extraordiariamente

solemnes, después de la misa, se bendice la mitra que, rociada con agua bendita le

fue impuesta a monseñor Fernández Conde por el cardenal Tardini, y la entrega de

los guantes, el anillo pastoral y el báculo. Luego, el consagrado se sentó en la

silla episcopal, es decir, fue "entronizado" demostrando la plena, y solemne toma

de posesión de la catedral a él confiada, y se cantó un "Te Deum".

La gran ceremonia terminó con los saludos en la gran sacristía vaticana. El obispo

de Córdoba, monseñor Fernández Conde, lo era ya en plenitud. A la gran suerte de ser

el primer obispo español consagrado en el altar de la Cátedra de San Pedro, de Roma,

añadia un estupenda día de anticipada primavera y una afectuosa explosión de

afectos españoles y romanos en su torpe Fuera de la Basilica una masa imponente

de fíeles rezaron a las doce el "Angelus" con Su Santidad juan XXIII que después

extendió su bendicion apostolica sobre todos desde la famosa ventana.

Esta mañana él papa, ha recibido con él obispo de Córdoba a las autoridades de la

ciudad y de la provincia, que ayer le prestaron espléndida corona en el acto de su

consagración y a los peregrinos españoles que con tan fausto motivo vinieron a Roma.

Julián CORTES-CAVANILLAS.

 

< Volver