El doctor Eijo y Garay falleció en su ciudad natal a los ochenta y cinco años de edad  :   
 El ilustre prelado era académico de la lengua, de bellas artes y de ciencias morales y políticas, presidente del instituto de España, consejero del reino y del consejo de regencia. 
 ABC.    01/09/1963.  Página: 43-44. Páginas: 2. Párrafos: 22. 

ABC. DOMINGO 1 DE SEPTIEMBRE DE 19C3. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG.

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EL-DOCTOR El JO Y GARAY FALLECÍO EN SU CIUDAD NATAL A LOS OCHENTA Y CINCO AÑOS

DE EDAD

Ha sido declarado luto en-Vigo.y se El patriarca de las Indias Occidenta-

rendirán al cadáver honores de c.a- les pensaba regresar próximamente pitan

general con mando en plaza a su diócesis de ´Madrid-Alcala

EL ILUSTRE PRELADO ERA ACADÉMICO DE LA LENGUA, DE BELLAS ARTES Y DE

CIENCIAS MORALES Y POLÍTICAS, PRESIDENTE DEL INSTITUTO DE ESPAÑA, CONSEJERO

DEL REINO Y DEL CONSEJO DE. REGENCIA (*)

(*) N. de la R.—El párrafo segundo del artículo cuarto de la Ley´ de

Sucesión (26 de julio de 1947) dice así: "Un Consejo del Reino asistirá al

Jefe del Estado en todos aquellos asuntos y resoluciones trascendentales de su

exclusiva competencia. Su presidente será, el de las Cortes y estará formado

por los siguientes miembros:

"El prelado de mayor jerarquía y antigüedad entre los aue sean.procuradores en

Cortes..., etc., etc."

El artículo tercero de la Ley .de Sucesión dice así:´"Vacante la Jefatura del

Estado, asumirá sus poderes un Consejo de Regencia constituido por el presidente

de las Cortes, el prelado de mayor jerarquía consejero del Reino y el capitán

general del Ejército de Tierra, Mar o Aire, o, en su defecto, el teniente

general en activo de mayor antigüedad y por este mismo orden."

Los prelados procuradores en Cortes son los siguientes:

Don-Marcelino Olaechea Loizaga, arzobispo de Valencia (23-8-35); don Gregorio

Modrego y Casaus, arzobispo-obispo de Barcelona (8-6-36); don Luís Almarcha

Hernández, obispo de León (13-1-44), y dom. Justo Pérez de Urbel, abad mitrado

de Sania Cruz del Valle de´los Caídos (17-7-58).

Entre paréntesis figura la fecha de su primera elección como obispo.

Vigo .31. (Servicio especial, por telefono.) La Iglesia ha perdido un pastor

sabio, virtuoso y humilde. A las seis de la tarde de hoy falleció santamente,

como había-sido su vida, en su residencia de "La Atalaya", en Vigo, el doctor

Leopoldo Eijo y Garay, obispo de Madrid-Alcala, patriarca de las Indias

occidentales y consejero del Reino. La muerte le sobrevino-en su ciudad natal, a

los ochenta y cinco años de edad, cuando se disponía a regresar a su diócesis de

Madrid y acudir al Concilio Vaticano II. El doctor Eijo y Garay ha fallecido a

consecuencia de una trombosis cerebral, y hasta sus últimos momentos conservó

plena lucidez y conversó con su director espiritual, padre Tomás, misionero del

Inmaculado Corazón de María. La enfermedad y la muerte las ofreció por sus

amados diocesanos, y en más de una ocasión, en tan supremos instantes, recordó a

su director de conciencia los cuarenta años de vida episcopal en´ su diócesis

madrileña. "Se fue apagando como una velita, pensando siempre en los

madrileños", nos "dijo el padre Tomas; y con lágrimas en los ojos continuó:

"Murió como un santo."

Nació en el seno de una humilde familia de pescadores. A los treinta y seis años

fue obispo de su misma ciudad nata!, y hoy murió en ella cuando, a los ochenta

y_ cinco, regía con sabia mano la gran diócesis de Madrid-Alcala. La muerte de

este amado y sabio pastor, incansable y celoso, paladín del mejoramiento social

de las clases humildes—hijo de pescador y de una humilde cocinera, supo las

estrecheces de la vida—, incansable apóstol, padre solícito para sus

espirituales hijos, ha llenado de "consternación y de llanto a vigueses y

madrileños. Se tuvo informado en todo momento al Caudillo, residente en el Pazo

de Meirás, de los últimos instantes de la vida del patriarca. Vigo, que pensaba

que su hijo ilustre sufría un simple resfriado, vivió momentos de angustia. A

las seis de la tarde doblaron las campanas. El anciano obispo madrileño volaba,

a la eternidad entre los arreboles de una puesta de sol que tiene por alfombra

el Atlántico y por atalaya el chalet en lo. alto de un monte, donde el doctor

Eijo y Garay pasó los últimos momentos-de su vida, en la tierra que le vio nacer

y con el pensamiento puesto en los hijos que dejaba huérfanos en el corazón

mismo de la madre España.

El doctor Eijo y Garay se encontraba descansando en su ciudad natal desde hace

un mes. Se sintió enfermo el pasado día 24. El proceso de su enfermedad no fue

súbito, pero si rápido. Fue atendido por el doctor Adrio Mateo, especialista.de

corazón, quien comprobó que a las once y media de la mañana " empeoraba el

estado del ilustre purpurado. A las tres y media de la tarde el doctor Eijo y

Garay pidió le fueran administrados los últimos Sacramentos, que recibió de

manos de su director espiritual. A las seis de la tarde, el prelado expiraba.

Murió conservando sus plenas facultades mentales y sin proceso agónico.

Al tener noticia de su fallecimiento, la ciudad de Vigo, .que le vio nacer,-se

cubrió de-luto. Han -sido suspendidos todos los espectáculos públicos,

recepciones oficiales y el Curso de Verano que daría comienzo el lunes próximo.

La guardia municipal .viste de luto: En los edificios oficiales ondea la bandera

a media asta, y la ciudad ha colocado en balcones y ventanas colgaduras

oficiales con crespones negros. Se están recibiendo infinidad de telegramas

oficiales v particulares y muestras de condolencia que llegan de toda España

hasta la finca de "La Atalaya", residencia veraniega del . patriarca. El

cadáver, que será expuesto a la veneración de los fieles en la iglesia

concatedral hasta su traslado a Madrid para efectuarse la inhumación, recibirá

en Vigo honores de capitán general con mando en plaza. Se reciben noticias desde

La Cortina- de que en estos momentos de transmitir la crónica, está reunida en

el pazo de Meirás la Casa Civil del jefe del Estado, a fin de adoptar,

decisiones con respecto a este triste acontecimiento, dada la condición de

consejero del Reino, que ostentaba el fallecido prelado madrileño.—Manuel ESPÍAS

SÁNCHEZ.

PÉSAME DEL CAUDILLO .

Vigo 31. El ´doctor Eijo y.Garay, desdé el día en que llegó a Vigo, siguió

trabajando normalmente, como en Madrid, y en contacto permanente con su

diócesis.

El ilustre prelado reiteró en todo momento :el deseo de ser amortajado con .la

casulla blanca que fue manto de la Virgen de-Regona y con ornamentos

pontificales..

Poco después de producirse la muerte del ilustre prelado se recibió por teléfono

el pésame del Caudillo.

El primero en personarse en la residencia fue el obispo de Túy-Vigo, fray José

López Ortiz, y muy pocas horas más tarde, el cardenal arzobispo de Santiago,

doctor Quiroga Palacios, así como ¡as primeras autoridades de toda la provincia

de Pontevedra.—Pyresa.

SERA TRASLADADO A MADRID

Al conocerse en el Palacio Episcopal madrileño, por llamada telefónica desde

Vigo, la triste noticia del fallecimiento del pa-triarca-.obispo, doctor Eijo y

Garay, se reunieron los obispos auxiliares de la diócesis .de Madrid-Alcala,

doctores García Lahiguera y Ricoté, con el canciller secretario, don Andrés de

Lucas; el deán de la. catedral de Madrid, y secretario particular del finado, y

el rector del Seminario, don Francisco Navarrete.

En el tren expreso Madrid-Vigo salieron el obispo auxiliar doctor García

Lahiguera y el deán de la catedral, que tratarán_del traslado del cadáver y de

las honras fúnebres que se celebren. Posiblemente el lunes, se celebren en Vigo

funerales de coreare insepulto en la concatedral de Vigo v, seguidamente, el

traslado de los restos mortales. El obispo auxiliar doctor Ricote, con el

canciller del Obispado y el rector del Seminario, entregaron a los periodistas

la siguiente nota del Obispado:

Con profundísimo dolor liemos recibido hace unos momentos la triste noticia de

que esta tarde, a las seis, en Vigo, el Señor ha llamado a Si nuestro venerado y

queridísimo patriarca, obispo de esta diócesis de Madrid-Alcala.

Tras un breve proceso gripal iniciado el jueves último, seguido de un primer

ataque de trombosis que fue superado, Su Beatitud pidió con insistencia recibir_

los Santos Sacramentos, que se le administraron inmediatamente. En la tarde de

hoy, un segundo ataque puso fin a la santa vida de nuestro venerado patriarca.

Rogamos con toda el alma al Clero de la diócesis, Ordenes religiosas,

Congregaciones, -Acción Católica y a todos los diocesanos .que se unan a

nosotros en estos momentos de intenso dolor y eleven

al Señor fervientes súplicas por el alma del amadísimo padre y pastor que

durante cuarenta años ha regido y gobernado sabiamente nuestra tan querida

diócesis. A su debido tiempo se darán las instrucciones que correspondan en

orden al traslado del cadáver, entierro y funerales.

UNA VIDA SANTA Y UNA INTELIGENCIA PRIVILEGIADA

La personalidad humana de este ilustre pastor de la Iglesia, que de modo tan

entrañable y silencioso había entregada su ti´ida a los madrileños, era

conmovedora. Parecía pertenecemos su vida, y por eso ahora su muerte nos catira

doloroso estupor. Había nacido, en Vigo, el II dé abril de 1878. En la paz del

Seminario de Sevilla inició su formación sacerdotal, continuándola después en el

Colegio Español dé Roma, donde desempeñó los cargos de maestro de ceremonias y

prefecto de la sección de_ canonistas. Más tarde ingresó en la Universidad_

Gregoriana. Recibió la orden del presbiteriado el 17 de diciembre de 1900, y en

´seguida fue nombrado catedrático del Seminario de Sevilla. Él 6 de diciembre de

1904 ´obtuvo, por oposición,la canonjía magistral de Jaén, y en enero de 1908

gano, por oposición también, la lectoral de Santiago de Compostcla. Iba

perfilándose una inteligencia lúcida y un alma ejemplar. El 28 de mayo de 1914

fue preconizado obispo de Túy, y el 15 de noviembre del mismo año tomó posesión

de aquella diócesis. El.22 de marzo-de 1917 recibió el nombramiento de obispo de

Vitoria, y entró en su nueva sede el 29 de julio. Fue el 6 de junio de 1923,

fecha tan lejana ya que muchos hombres maduros - de hoy aún no habían nacido,

cuando -el ´doctor Eijo y Garay hiso.su entrada solemne en nuestra diócesis.

Fue Madrid, punto equidistante entre los grises humedos de su Vigo natal y el

asul radiante de Sevilla, donde primera cultivó su vocación .sacerdotal, el

sitio elegido por ¡a .Providencia para_ que un gran obispa desarrollase sus

preciosas virtudes pastorales a lo largo de cuarenta años. Aquellas, dotes

apostólicas mostradas ya en Túy y en Vitoria alcanzarían plenitud entre

nosotros.´Su vida fuerte, pura y "recta a nuestro servicio estuvo día tras día y

año tras año, infatigablemente. Nunca descansó. El mi fino confesó una ves, no

.-patéticamente, sino can alegre ánimo: "Estoy quemando la vela boca abajo", tal

como recordaba Luis Martinez Kleiser en un importante articulo publicado en -

estas columnas hace varios años. Machas veces, los transeúntes nocherniegos que

atravesaban la calis de San Justo a la madrugada, veían una pequeña Ins entre

las oscuridades que envolvían el palacio episcopal. Allí estaba, consumiéndose,

para la mayor gloria de Dios; consumiéndose "boca abajo", eso es, intensamente,

la vida de nuestro obispo. La santidad de su vida no jne obstáculo para que

cultívase su privilegiada inteligencia.

Tuvo siempre grandes, aficiones literaria.´!, y pudo haber sido un escritor de

finísima sensibilidad. Pero cuando sus compañeros académicos le instaban a

escribir, él respondía- invariablemente con suave sonrisa: "Dios no me va a

examinar de literatura, sino de diócesis.". Actitud midió más meritoria cuanto

que le resultaba en extremo mortificante, pues una ves escribió, en una caria

privada, al citado escritor: "Lástima que no me dejen los papeles descansar más´

para poder dedicar tiempo a ¡arcas más de mi gusto."

Él doctor. Eijo y Garay mereció ampliamente el honor académico. El 23 de abril

de 1920 se celebraron en la iglesia de las Religiosas Trinitarias, d¿ Madrid,

exequias por el alma de Cervantes. La oración estuvo a cargo de nuestro obispo,

que entonces lo era de Vitoria. Fue una pieza magistral que suspendió el ánimo

de stis oyentes. "Pronuncio—dijo Rodriguez Marín—una oración tal, que nos dejó

maravillados; maravillados de todo: del plan, de su desarrollo, de la abundancia

y calidad de los pensamientos, de la novedad y. el brillo de las imágenes, de la

sobria galanura del estilo, de la frase, siempre correcta y limpia..." Don

Antonio Maura, a la sazón director de la Academia, manifestó aquel mismo día a

varias personas:

"Este.obispo merece una plaza de numero, y la pendra si lo trasladan a Madrid.

Así fue. Ocupó la vacante—ironía de la vida o de la muerte—que produjo el

fallecimiento del propio Maura. Era el 22 de mayo de 1927.

No estará de más recordar en estas conmovidas notas uno de sus encuentros con

Manuel García Morente citando el corazón de tan ilustre maestro aún no hiabía

sido tocado por_ la gracia. En el transcurso de mías-oposiciones a cátedras

ambos coincidieron como miembros del Tribunal. Acabado el primer ejercicio

creyeron todos conveniente realizar una valoración de los opositores, y cada uno

de los jueces fue tomando la palabra. El doctor Eijo y Garay Jiabló el último.

García Morente, cuya sinceridad de espíritu y ánimo vehemente no le consentían

enmascarar sus antipatías, comenzó a escuchárle con displicencia ostensible q

bordeaba la ofensa. Pero paulatinamente gesto fue, cambiando, su atención

preudiendose, su propio cuerpo adelantándose sobre la mesa y lado sn ser

gravitando hacia la palabra del-obispo. Más larde llegarían a ser grandes

amigos.

Vida cimera la del doctor Eijo y Garay En los doctorados de Filosofía, Teología

y Derecho Canónico obtuvo premios extraordinarias. Fue agraciado en la Academia

de Sanio Tomás, de Roma, con un premio extraordinario "ad exemplum", caso típico

en los anales de aquella institución. El 9 de junio de 1935 ingresó en la

Academia de Ciencias Morales y Políticas. Pertenecía, también a la Academia de

Bellas Artes de San Fernando y era presidente del Instituto de España. .

Nuestro obispo era da gentil presencia. Su ademán era. majestuoso y contenido.

Tenía una natural elegancia y el sobrio empaque litúrgico ´que la milenaria

experiencía de la Iglesia, modeladora finísima de espíritus., parece transferir

a sus príncipes. Pero al-lado de eslo, y precisamente por ello, tal ves nuestro

prelado ardía, en la . caridad de Cristo. Ungía su pecho el amor a los pobres, a

los humildes, a los desvalidos. Su obra en los suburbios madrileños la.,

recordamos ahora con emoción profunda. Erigió iglesias parroquiales suburbanas,

catequesis, dispensarios, talleres, cocinas económicas, orfelinatos, escuelas.

Humanizo —ésta es la palabra—barrios como los da Carabanchel, las Peñuclas, la

Guindalera, Tetuan de las Victorias, Ventas, Vallecas y tantos otros. Citando

recibió,.como reconocimiento a su gigantesco esfuerzo, la Medalla de Oro de la

ciudad expresó el deseo de que aquella medalla representase "la unión de dos

corazones: el del pueblo de Madrid y el di su pobre obispo, que no tiene-más

´pena que la de no haber podido darle más" Madrid tiene hoy el luto en el

corazón.

 

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