Falleció en Vigo el obispo de Madrid-Alcalá, doctor Eijo y Garay  :   
 El ilustre prelado era académico de la Lengua, de Bellas Artes y de Ciencias Morales y Políticas, presidente del Instituto de España, Consejero del Reino y del Consejo de Regencia. 
 ABC.    05/09/1963.  Página: 25. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

EDICIÓN SEMANAL AEREA DE A B C. MADRID, 5 DE SEPTIEMBRE DE 1963. PAO. 25

FALLECIÓ EN VIGO EL OBISPO DE MADRID-ALCALA, DOCTOR EIJO Y GARAY

El ilustre prelado era académico de la Lengua, de Bellas Artes y de Ciencias

Morales y Políticas, presidente del Instituto de España, Consejero del Reino y

del Consejo de Regencia

Vigo. La Iglesia ha perdido un-pastor sabio, virtuoso y humilde, En la tarde del

sábado falleció santamente, como había sido su vida, en su residencia de "La

Atalaya", en Vigo, el doctor Leopoldo Eijo y Garay, obispo de Madrid-Alcalá,

patriarca de las Indias occidentales y consejero del Reino. La muerte le

sobrevino en su ciudad natal, a los ochenta y cinco años de edad, cuando se

disponía a regresar a su diócesis de Madrid y acudir al Concilio Vaticano II, El

doctor Eijo y Garay ha fallecido a consecuencia de una trombosis cerebral, y

hasta sus últimos momentos conservó plena lucidez y conversó con su director

espiritual, padre Tomás, misionero del Inmaculado Corazón de_ Maria. La

enfermedad y la muerte las ofreció por sus amados diocesanos, y en más de una

ocasión, en tan supremos instantes, recordó a su director de conciencia los

cuarenta años de vida episcopal en su diócesis madrileña. "Se fue apagando como

una velita, pensando siempre en los madríleños", nos dijo el padre Tomás; y con

lágrimas en los ojos continuó: "Murió como un panto."

La personalidad humana de este ilustre pastor de la Iglesia, que de modo tan

entrañable y silencioso había entregado su vida a los madrileños, era

conmovedora. Parecía pertenecemos su vida, y por eso ahora su muerte nos caufa

doloroso estupor. Había nacido, en Vigo, el 11 de abril de 1878. En la pas del

Seminario de Sevilla inició su formación sacerdotal, continuándola después en el

Colegio Español de Roma, donde desempeñó los cargos de maestro de ceremonias y

prefecto de la sección de canonistas. Más larde ingresó en la Universidad

Gregoriana. Recibió la orden del presbiteriado el 17 de diciembre de 1900, y en

seguida fue nombrado catedrático del Seminario de Sevilla. El 6 de diciembre de

1904 obtuvo, por oposición, la canonjía magistral de Jaén, y en enero de 1908

ganó, por oposición también, la ¡ecloral de Santiago de Compostela. Iba

perfilándose tina inteligencia lucida y un alma ejemplar. El 28 de. mayo de 1914

fue preconizado obispo de Túy, y el 15 de noviembre del mismo año lomó posesión

de aquella diócesis. El 22 de marzo de 1917 recibió el nombramiento de obispo de

Vilorta, y entró en su nueva sede el 29 de julio. Fue el 6 de junto de 1923,

fecha tan lejana ya que muchos hombres maduros de hoy aún no habían nacido,

cuando el doctor Eijo y Garay hizo su entrada solemne en nuestra" diócesis. Fue

Madrid, punió equidistante entre los grises húmedos de su Vigo natal y el azul

radiante de Sevilla, donde primero cultivó su vocación sacerdotal, el sitio

elegido por la Providencia para que un gran obispo desarrollase sus preciosas

virtudes pastorales a lo largo de cuarenta años. Aquellas dotes apostólicas

mostradas ya en Túy v en Vitoria alcanzarían plenitud entre nosotros. Su vida

fuerte, pura y recta a nuestro servicio estuvo día tras día y año tras año,

infatigablemente. Nunca descansó.

La santidad de su vida no fue obstáculo para que cultivase su privilegiada

inteligencia. Tuvo siempre grandes aficiones literarias, y pudo haber sido un

escritor de finísima sensibilidad. Pero cuando sus cauipañeros académicos le

instaban a escribir, él respondía invariablemente con suave sonrisa: "Dios no me

va a examinar de literatura, sino de diócesis.´:

El doctor Eijo y Garay mereció ampliamente el honor académico. El 23 de abril de

1920 se celebraron en la iglesia de las Religiosas Trinitarias, de Madrid,

exequias por el alma de Cervantes. La oración estuvo a cargo de nuestro obispo,

que entonces lo era de Vitoria. Fue una pieza magistral que suspendió el ánimo

de sus oyentes. "Pronunció—dijo Rodrigues Marín—una oración tal, que nos dejó

maravillados, maravillados de todo: del plan, de su desarrollo, de la abundancia

y calidad de los pensamientos, de la novedad y el brillo de las imágenes, de la

sobria galanura del estilo, de la frase, siempre correcta y limpia..." Don

Antonio Maura, a la sazón director de la Academia, manifestó aquel misino día a

varias personas: "Este obispo merece una plasa de número, y la tendrá si lo

trasladan a Madrid. Así ftte. Ocupó la vacante—ironía de la vida o de la muerte—

que produjo el fallecimiento del propio Maura. Era el 22 de mayo de 1927.

Vida cimera la. del doctor Eijo y Garay. En los doctorados de Filosofía.

Teología y Derecho Canónico obtuvo premios extraordinarios. Fue agraciado en la

Academia de Santo Tomás, de Roma, con un premio extraordinario "ad exemplum"

casa único en los anales de aquella institución. El q de junio de 1935 ingresó

en la Academia de Ciencias Morales v Políticas. Pertenecía también a la Academia

de Bellas Artes de San Fernando y era presidente del Instituto de España.

Nuestro obispo era de gentil presencia. Su ademán era majestuoso y contenido.

Tenia una natural elegancia y el sobrio empaque litúrgico que la milenaria

experiencia de la Iglesia, modeladora finísima de espíritus, parece transferir a

sus príncipes.

 

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