El patriarca obispo de Madrid fue enterrado ayer en la catedral  :   
 Presidió el cortejo y el funeral, en representación del Jefe del Estado, el vicepresidente del Gobierno, Capitán General Muñoz Grandes. 
 ABC.    05/09/1963.  Página: 31. Páginas: 1. Párrafos: 12. 

EL PATRIARCA OBISPO DE MADRID FUE ENTERRADO AYER EN LA CATEDRAL PRESIDIO EL

CORTEJO Y EL FUNERAL. EN REPRESENTACIÓN DEL JEFE DEL ESTADO, EL VICEPRESIDENTE

DEL GOBIERNO. CAPITÁN GENERAL MUÑOZ GRANDEA

Fuerzas militares rindieron honores al cadáver, y numeroso público presenció el

paso de la comitiva

Hora y media antes de la señalada para el entierro del patriarca de las Indias

occidentales y obispo de Madrid-Alcalá, don Leopoldo Eijo y Garay, comenzó a

congregarse numerosos público en las calles que iba a recorrer la fúnebre

comitiva y muy especialmente en la de San Justo, frente al palacio Episcopal.

Agentes de la Policía Armada se distribuyeron en distintos lugares. Fuerzas

militares de la guarnición, pertenecientes a diversas armas y varios

regimientos, cubrieron la carrera para rendir honores de capitán general al

llorado prelado. El general Serrano mandaba la línea. Una batería de Artillería,

situada en las Vistillas, al pie de los jardines, estaba dispuesta desde la

mañana para .hacer las salvas de ordenanza.

LLEGADA DE AUTORIDADES Y PERSONALIDADES

Los salones del palacio Episcopal aparecían repletos de sacerdotes y seglares.

Abundaban las coronas de flores, y entre la nutrida concurrencia de fieles, que

testimoniaban con su presencia y sus oraciones su dolor, había muchas mujeres de

todas las clases sociales. También estaban, en un salón contiguo al del trono,

convertido en capilla, ardiente, varios parientes del insigne difunto, entre

ellos sus sobrinos don José Garay y doña Isabel Garay de Lrra, llegados de

Sevilla, y unas primas procedentes de Vigo.

A pedida que se acercaba la hora del sepelio iba siendo despejado el interior

del palacio de cuantas personas no revestían carácter de autoridad

eclesiástica,- militar o civil. Poco después de las cinco llegaron el cardenal

primado, doctor Pla y Deniel; los arzobispos de Zaragoza, de Valladolid y de

Sión, doctores Morcillo, García Goldáraz y Alonso Muñoyerro; el obispo prior de

las Ordenes Militares, doctor Hervás; los obispos de Huelva, de Tuy, de Vitoria,

de Mallorca, de Jaén y de Jalisco (Méjico), doctores Cantero, López Ortiz,

Peralta, Enciso, Romero Mengibar y González Ibarra, y el abad mitrado del

monasterio de la Santa Cruz del Valle de los Caídos, fray Justo Pérez de Urbel.

Todos fueron recibidos por el vicario capitular de Madrid y obispo titular de

Zela, doctor García Lahiguera, y por el ecónomo de la Mitra madrileña y obispo

titular de Miletópolis, doctor Ricote Alonso, ambos, prelados auxiliares del

patriarca hasta el fallecimiento de éste.

Posteriormente, entraron en el palacio y oraron anta el cadáver el Nuncio de Su

Santidad, monseñor Riberi; el vicepresidente del Gobierno, capitán general don

Agustín Muñoz Grandes, que ostentaba la representación del Generalísimo Franco;

los ministros del Ejército, teniente general Martín Alonso; de Justicia, señor

Iturmendi, y de Educación Nacional, señor Lora Tamayo; el presidente de las

Cortes y del Consejo del Reino, marqués de Bilbao-Eguía; el almirante

Mendizábal. jefe de la Jurisdicción Central de Marina, en representación del

ministro de Marina,- el teniente general González Gallarza, jefe de la Región

Central Aérea; el presidente del Consejo de Estado, conde de Vallellano ; el

presidente del Tribunal Suprema, señor Castán Tobeñas; don Antonio María Oriol,

director general de Beneficencia, que representaba al ministro de la,

Gobernación; embajador argentino/teniente general Lagos; el ex ministro teniente

general Asensio; el alcalde de Madrid, conde de Mayalde; el presidente de la

Diputación, marqués de. la Valdavia, representante también del gobernador civil;

don Javier Martín Artajo, el delegado nacional de Educación Física, señor Elola,

en representación del ministro secretario del Movimiento; el vicepresidente y el

tesorero del Instituto de España, .señores Ceballos y Zuñiga; el delegado

diocesano de las Hermandades del Trabajo—una de • las obras sociales predilectas

del ´ patriarca—, don Abundio García Román, acompañado de los directivos don

José Ramón Otero Fumares y don Benito Sánchez y de otros miembros del Consejo;

el presidente de la Asociación de Palabra Culta y Buenas Costumbres, don José

Rodríguez de Julián, y otras muchas personalidades.

El cardenal primado rezó un responso y monseñor Riberi procedió al levantamiento

canónico del cadáver, que seguida menta fue bajado a la calle por miembros del

Cabildo ce Alcalá.

EL CORTEJO FÚNEBRE

Un toque de atención y. la interpretación de la Marcha Real Española anunciaron

la presencia del féretro, descubierto y con el pendón de la ciudad de Vigo-sobre

los pies del cadáver, en el amplio zaguán del palacio. Eran las seis menos

veinte. Un batallón de la División Acorazada, formado frente a la puerta,

presentó armas. Doblaron las campanas de todas las iglesias, fueron disparadas

en las Vistillas las salvas de rigor, y. el doble ataúd de madera y cine quedó

depositado en un armón de artillería. Inmediatamente se puso en marcha el

cortejo a través de la calle de San Justo, plaza del Cordón, calle del

Sacramento, Pretil de los Consejos, calle Mayor, calle de Ciudad Rodrigo, plaza

Mayor, calle de Gerona, plaza de Santa Cruz, calle Imperial y calle de Toledo.

Casi todos los balcones ostentaban colgaduras con los

colores nacionales y crespones negros, El público se apiñaba en la-s aceras.

Abría marcha un escuadrón de la Policía Municipal y seguían, .en columna de a

cuatro y con los fusiles a la funerala, fuerzas de los Ejércitos de Tierra, Mar

y Aire, motoristas del Ayuntamiento; un -coche regulador del tráfico con el

primer teniente de alcalde, señor Gutiérrez del Castillo, en su interior; tres

centurias de la Organización Juvenil, de la que era asesor religioso nacional el

patriarca fallecida Cofradías, Archicofradías, Adoración Nocturna. Hermandades

del Trabajo, Ordenes Terceras, cruz de la iglesia catedral con ciriales,

religiosos sacerdotes seculares, cabildo de curas párrocos cabildo colegial de

Alcalá, cabildo catedral de Madrid, prelados sin mitra, el nuncio con cuatro

asistentes de capa y mitra—los arzobispos doctores Morcillo y Alonso Muñoyerro.

y los obispos doctores Garcia Lahiguera y Ricote—, familiares del doctor Eijo y

Garay. armón de artillería con el cadáver—escoltado por beneficiados y por

ujieres de las Cortes y de las Reales Academias de la Lengua, de Bellas Artes y

de Ciencias Morales y Políticas, con hachones—. el representante del Jefe del

Estado, capitán general Muñoz Grandes; los ministros del Ejército, de Justicia y

de Educación Nacional y el presidente, del Consejo del Reino y de las Cortes;

representaciones, subsecretarios, directores generales-y generales, jefes y

oficiales de la guarnición; alcalde y concejales dé Vigo; la Diputación

Provincial y el Ayuntamiento de Madrid en pleno, bajo mazas; guardias

municipales, centro Gallego, banda militar, tropas de Infantería; Policía Armada

a caballo y numerosísimos fieles.

En la plaza Mayor, frente a la Casa Panadería y ante la estatua ecuestre de

Felipe III. entonando un responso el nuncio y los obispos asistentes. Muchos

seminaristas se encontraban e., este lugar. Tocaban en esos instantes a muerdo

las campanas vecinas de Santa Cruz´ y San Ginés.

EL FUNERAL Y LA INHUMACIÓN

A la puerta de la catedral, donde esperaba el cardenal primado, llegó el armón

de artillería a las siete menos cuarto de la tarde. Las fuerzas militares

desfilaron ante el cadáver, al son de marchas militares, en columna de honor, y

el féretro fue trasladado a un túmulo colocado sobre la misma sepultura, y

rodeado por diez blandones. Guardias municipales y ujieres daban escolta a los

restos mortales del patriarca obispo. El espacioso templo estaba totalmente

abarrotado de gente. El vicepresidente del Gobierno capitán general Muñoz

Grandes, tomó asiento al lado del Evangelio, al pie del presbiterio. En primer

lugar se cantó el oficio de difuntos y después fue oficiado un pontificial de

"corpore insepulto" por el cardenal arzobispo de Toledo y primado, doctor. Pla y

Deníel. asistido por los maestre escuela- y chartre de la catedral, los

arzobispos, de Zaragoza y Sión y los obispos auxiliares de Madrid-Alcalá.

Seguidamente pronunció la oración fúnebre el canónigo magistral de Madrid, don

Aniceto Castro Albarrán. y terminó la función religiosa con la absolución del

túmulo por el cardenal primado y dignidades asistentes, y el canto de los

responsorios. Durante el pontifical, la Coral de Nuestra Señora de la Almádena

de la catedral de Madrid interpretó la misa de Casimiri. a tres voces y toda

orquesta.

Por último, una vez cerradas las cajas de cinc y madera que .encerraban el

cadáver del doctor Eijo y Garay, fueron depositadas en una fosa de un metro

sesenta de profundidad, situada al pie de la escalera presbiterial del altar

mayor, bajo la cúpula del viejo templo de San Isidro. a pocos metros del cuerno

incorrupto del Patrón ds la capital, del altar de su Patrona y del único obispo

de Madrid fallecido en la capital v enterrado en su catedral, el doctor Narciso

Martínez Izquierdo martirizado en 1886, Eran va pasadas las nueve de la noche

cuando se efectuó la operación final del sepelio. Nuevas salvas de artillería

anunciaban a la población la bajada al sepulcro de quien fue su pastor durante

cuarenta años.

 

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