El Papa acepta la renuncia del obispo de Barbastro     
 
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EL PAPA ACEPTA LA RENUNCIA DEL OBISPO DE BARBASTRO

Ciudad de! Vaticano 30. Su Santidad el Papa Pablo VI ha aceptado la petición de

monseñor Jaime Flores y Martín, obispo de Barbastro (Huesca), de ser dispensado,

por motivos de salud, del gobierno pastoral de la diócesis y lo ha transferido a

la diócesis titular de Rubicón.

La aceptación de la renuncia de monseñor Flores eleva a siete el número de

diócesis jurídicamente vacantes y a seis el de las vacantes realmente (Seo

de Urgel, Zamora, Barbastro. León, Córdoba y Mondoñedo). Pero viene, sobre

todo, a confirmar una nueva linea de aceptación de dimisiones por parte de la

Santa Sede. Como era sabido, el Vaticano venía pidiendo a cuantos obispos

solicitaban la renuncia de su diócesis que permanecieran en ellas hasta que

fuera nombrado su sucesor. Pero este sistema—quizá por dificultades en esos

nombramientos—ha sido modificado y la Santa Sede ha aceptado últimamente varias

renuncias (Zamora, León, Barbastro) sin que estuviera nombrado su sucesor. Un

documento significativo sobre este problema acaba de hacerse público en un

suplemento al "Boletín Oficial" de la diócesis de León correspondiente al mes de

abril, y en el que monseñor Almarcha, obispo dimisionario de la diócesis,

publica toda la correspondencia cruzada por él con Boma y con la nunciatura en

torno a su dimisión. En este carteo se ve que la petición de renuncia de

monseñor Almarcha fue hecha en 1966; que la Santa Sede comunicó al prelado, el

22 de noviembre del mismo año" que aceptaba su dimisión, pero que le pedía

continuara al frente de la diócesis "hasta que haya sido designado el sucesor".

Tres años más tarde. 31 de enero de 1969, monseñor Almarcha insistía ante la

nunciatura presentando de nuevo su renuncia. El 7 de febrero el nuncio de Su

Santidad respondía que su petición sería aceptada con "la posible diligencia".

Pero un año después y sin que aún hubiera sido nombrado el sucesor, según los

deseos de la Santa Sede, el Vaticano aceptaba la renuncia con fecha 9 de marzo,

quedando así la diócesis de León definitivamente vacante. Un procedimiento

similar parece que se ha seguido también con las diócesis de Zamora y Barbastro,

con lo que en 1970 son ya cinco las diócesis que han quedado vacantes y sólo

tres las que se han cubierto.

 

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