La iglesia en el mundo de hoy. 
 Los siete nombramientos episcopales publicados ayer están llamados a producir una reorganización renovación de la iglesia española     
 
 ABC.    05/12/1971.  Página: 29-31. Páginas: 3. Párrafos: 48. 

LA IGLESlA EN EL MUNDO DE HOY

LOS SIETE NOMBRAMIENTOS EPISCOPALES PUBLICADOS AYER ESTÁN LLAMADOS A PRODUCIR

UNA REORGANIZACIÓN RENOVADORA DE LA IGLESIA ESPAÑOLA

Cardenal ENRIQUE Y TARANCON: Arzobispo de Madrid-AIcalá

Monseñor MARCELO GONZÁLEZ MARTIN: Arzobispo de Toledo, primado de España

Monseñor NARCISO JUBANY: Arzobispo de Barcelona Monseñor MÉNDEZ ASENSIO:

Arzobispo de Pamplona Monseñor JOSÉ MARÍA CIRARDA: Obispo de Córdoba Monseñor

JUAN ANTONIO DEL VAL: Obispo de Santander Monseñor ANTONIO AÑOVEROS: Obispo de

Bilbao

La jornada de ayer será, sin duda, una fecha importante en la vida de la Iglesia

española y un nuevo paso en el camino de renovación emprendido hace años. Una

noticia como ésta,» del nombramiento de siete obispos y para sedes de tal

categoría, no se había producido nunca en lm últimos decenios y está llamada a

producir un cambio decisivo en muchos de lo» problemas de nuestra vida católica

y en la organización pastoral de España.

"Subrayamos este aspecto pastoral, porque evidentemente sería un error

interpretar esta, noticia en clave política, aun cuando de hecho esté llamada a

tener repercusiones en toda la vida, incluso civil, de] país.

La noticia es, sin embargo, centralmente una decisión pastoral de la Santa Sede

para resolver unos concretos problemas pastorales.

A lo largo de los últimos años se ha producido una amplia evolución en la

Jerarquía española. Baste con señalar un solo dato: de los trece arzobispos que

en 1960 formaban la Junta de Metropolitanos, cuatro han muerto, cinco se han

jubilado, uno ha cambiado de sede, salo tres siguen rigiendo la misma diócesis.

A este giro se había añadido ana serie de conflictos en algunas de las diócesis

más difíciles e importantes de nuestra vida religiosa, conflictos que obligaban

a tina reorganízación muy profunda.. Pero realmente era difícil imaginar que lo

fuer» tanto, tan decidida, de signo tan evidentemente renoracior. La, fiase del

nuncio de Su. Santidad comentando estes nombramientos—al afirmar que con ellos

sla Santa Sede quiere prestar también su contribución ilusionada a esta etapa

tan importante d« la Iglesía en España»—ofrece la verdadera «clave» de esta

noticia. Roma´—con un interés muy persona) de Pablo VI que nunca agradecere mus

bastante, pero que la Historia valorará como merece—ha sido en estas años, a

través de su Nunciatura en Madrid, una piedra clave en la entrada de España en

la renovación promovida por el Concilio, Con calma, con tino, ha ido moviendo

los peones de nuestra jerarquía que puede hoy presentarse en el mundo en una

línea de solidez y apertura como pocas veces conoció. Estos nombramientos de

ayer son el paso final de un largo proceso. Muestran, además, una importante

aclaración en las relaciones Iglesia-Estado, que algunas veces aparecían

entorpecidas precisamente por ciertas lentitudes en punto tan vital como es el

nombramiento de obispos. El que esté cambio se haya producido, al parecer sin

grandes dificultades, es digno de la mejor de. las gratitudes y merece ser

saludado como una tran esperanza de cara a los futuros contactos que pueda

llevar consigo la renovación del Concordato « el transita a un nuevo sistema de

relaciones. Así está jornada es, por todos los conceptos, de alegría, aun cuando

no siempre sea posibl» hacer felices a todos.

LA NOTICIA. COMUNICABA A LOS OBISPOS

Una noticia de tal calibre tenia, sin duda, que eclipsar todo el resto de los

temas en estudio en el fina] de la Asamblea episcopal. Cuando en la jornada de

apertura el nuncio de Su Santidad saludó a la Asamblea, obispos y periodistas

trataron de «leer entre líneas». Pero en su tan.breve saludo apenas habla líneas

entre las que leer. Solo dos palabras daban que pensar: «No tengo —había dicho

el nuncio—nada gue comunícar por el momento.» T es que el momento iba a

producirse ayer.

A las doce de mediodía monseñor Dadaglo se presentó en la Conferencia y

pronunció un discurso que transcribimos en su integridad por su profundo sentido

programático;

Me presento de nuevo ante vosotros para testimoniar, en primer término, el vivo

interés can que vengo siguiendo vuestras sesiones de trabaja y la excélente

impresión que vuestros acuerdos van produciendo en vastos sectores de la opinión

católico, de España.

Con la renovación de vuestros estatutos, cuya aprobación por la Santa Sede a su

tiempo activaré, habéis dado un vaso muy valioso en orden a articular una

Conferencia más orgánica, más ágil y más eficiente.

Potenciando así el instrumento de vuestra, fraternidad colegial y -pastoral, la

Conferencia Episcopal Española irá afrontando gradualmente los problemas y

programas que a una comunidad católica tan dinámica como la española, sin duda

le va a presentar esta década de los años 1970. Pido a Dios que os sostenga e

ilumine en esta empresa esperanzadora.

Durante estos días de estudio se os ha presentado delicados problemas de no

fácil solución. Sin embargo, la /e en Cristo que os inspira, la visión

sobrenatural que os dirige, el sentido de responsabilidad y la recta intención

os han hecho descubrir el camino y las fórmulas aptas para resolver ías

dificultades con cristiana sabiduría y con espíritu de hermanos V. por tanto,

con acierto.*

«Todo esto—continuó—me ha edificado. Todo esto está dentro de la luminosa

tradición de la antigua y grande Iglesia de España. Todo esto os hace honor. Me

anticipo a decíroslo en nombre del mismo Santo Padre, al cual me haré un .deber

de manifestar y subrayar el´espíritu verdaderamente ejemplar y apostólico que a

todos os anima.

Dificultades siempre pueden surgir y surgirán. Pero cuando hay sentido de

responsabilidad y deseo de superar las incertidumbres v dificultades con

espíritu evangélico para edificación del pueblo de Dios, el mismo Dios os dará

siempre su luz, los dones de su Espíritu. Así será posible apacentar su grey,

gobernar su Iglesia—en estos momentos difíciles—con sabiduría, prudencia,

fortaleza, optimismo y acierto, realisando la obra de renovación a la cual todos

somos llamados.»

Seguidamente, monseñor Dadaglio pasó a darles la noticia oficial de la provisión

canónica de cuatro sedes arsobispales. y tres episcopales.

«Ai cubrir siete sedes, en las personas de otros tantos preclaros miembros de

esta Conferencia la Santa Sede quiere prestar también su contribución ilusionada

a esta etapa tan importante de la Iglesia de España», dijo.

A continuación, el nuncio de Su Santidad dio lectura a ¡os nombramientos, que

hoy han sido publicados en «L´Osservatore Romanos.

LOS SIETE NOMBRAMIENTOS

Se confirmaban así los rumores que hace varios meses venían corriendo y que

habían sido publicados por casi todos los periódicos.

Monseñor Vicente Enrique y Tarancón pasa a regir como arzobispo la diócesis de

Madrid que ya dirigía como administrador apostólico. El nombramiento estaba hace

tiempo previsto-y será sin -duda recibido con alegria por todos los sectores de

la diócesis de Madrid que contemplan el problema sin ojos, politizados. Más de

setecientos sacerdotes•, madrileños se habían dirigido últimamente a la

Nunciatura para pedir este nombramiento, porque veían en monseñor Tarancón el

hombre capaz de llevar serenamente una diócesis difícil y de realizar la reforma

pastoral que Madrid necesita.

El hoy cardenal-arzobispo de Madrid nació en ,1907 en Burriana, Castellón,

Ordenado sacerdote en 1923,~iríició su trabajo apostólico como cóadjutor-

organista de Vinaroz. En 1933 fue destinado a la casa del consiliario de Madrid,

desdé donde recorrió toda España en misión de .organización, de la´Acción

Católica En 1938 regresó & Vinaros; está vez comó arcipreste, para pasar cuatro

años más tarde a regir el Arciprestazgo dé Villarreal. Por "aquellos años

publicó -sus primeros libros que se centraron en el teína del apostolado reglar.

En 1945, a los treinta y ocho año», fue preconizado obispo de Solsona, diócesis

que ritió durante dieciocho años. Ya por entonces comenzaron a hacerse

justamente famosas nú cartas pastorales, un» de Xas «nales era anualmente un

auténtico libro. Desde 1956 simultaneó su cargo de obispo de Solsona con el de

secretario del Episcopado Español, puesto que ocupó hasta 1964 en que fue

nombrado arzobispo de Oviedo. En 1969 fue nombrado arzobispo de Toledo y meses

después fue creado cardenal por Pablo VI.

Junto a esta linea de´ cargos, que podríamos llamar oficiales en monseñor

Enrique y Tarancón, ha habido

dos signos oa-racterizadores de su vicia: una integral fidelidad a Roma y un

profundo sentido de renovación que se ha hecho más visible con el paso de los

años. Repetidas veces Pablo VI ha demostrado su profunda confianza en las manos

de monseñor Tarancón, en las que de hecho ha ido depositando cada vez más

claramente la tarea de dirigir el histórico momento que nuestra Iglesia

atraviesa. En el reciente Sínodo de obispos el prestigio del nuevo arzobispo de

Madrid se elevó decisivamente; sus «relaciones» fueron decisivas en la

elaboración de los textos sinodales sobre el sacerdocio y la votación para la

Secretaría permanente del Sínodo—en la que quedó colocado como el segundo

representante de Europa, con una de las más altas cifras de votos—demostró el

apoyo con el que grandísimos sectores del Sínodo apoyaban sus ideas y su

costura.

Su nombramiento para administrador apostólico de Madrid fue recibido en algunos

sectores con extrañas prevenciones, -pero su gestión en la capital en los meses

transcurridos ha sido claramente estimulante y pacificadora. El pulso con el que

dirigió tanto las dos Asambleas de sus dos diócesis como la etapa nacional de la

Asamblea conjunta han sido reconocidos con admiración por sacerdotes y por

obispos. Hoy ocupa provisionalmente la presidencia de la Conferencia Episcopal

española, puesto, a nivel jurídico, el más importante dentro de la jerarquía,

dado el valor simplemente histórico que adopta hoy el puesto de primado de

Toledo, tal y como se comenta en otro lugar de este número.

MONSEÑOR GONZÁLEZ MARTÍN, NUEVO PRIMADO DE ESPAÑA

Monseñor González Martín pasará a ocupar el puesto que-el cardenal Enrique y

Tarancón deja en Toledo. Y este nombramiento es igualmente de decisiva

importancia.

Monseñor González Martín nació en Villanubla en´ 1918. Se ordenó de sacerdote en

la Universidad Pontificia de Comillas, donde había obtenido la licenciatura en

Teología. Su primera actividad apostólica la desarrolló en Valladolid, ciudad de

cuya vida espiritual fue alma durante varios decenios. Profesor def Seminario,

canónigo, consiliario de los hombres de Acción Católica, profesor de la

Universidad Civil, consiliario de Caritas´Diocesana, en´todos los lugares por

los que pasó dejó el recuerdo de sii profundidad doctrinal, su honda y sentida

oratoria, su preocupación social por los más humildes, tos sermones de don

Marcelo eran en Valladolid.un acontecimiento. Los mejores grupos de seglares

giraron siempre en torno a su eficacia apostólica. Su nombramiento y

consagración episcopal en la catedral de Valladolid, en 1961. fue™»" un

verdadero acontecimiento para toda la ciudad.

Astorga fue su primera diócesis. Puede afirmarse que los cuica años de su paso

por efla produjeron una auténtica transformacion las vocaciones se multiplicaron

con-la creación de colegios y Seminarios menores; Astorga pasó a ser la diócesis

española en la. que Caritas tenía mayor eficacia y arraigo: muchas experiencias

de participación seglar se iniciaren con el.

En 1966 fue promovido al arzobispado de Barcelona. Su nombramiento fue recibido

con las conocidas polémicas y turbios Apasionamientos. Fueron años difíciles, en

los que una gran división en el clero puso en peligro de esterilizar muchas

importantes iniciativas. Muchas cosas, en cambio, se iniciaron, entre eUas el

estudio de reorganización pastoral de la gigantesca archidiócesis. La creación

de cuatro obispos auxiliares y la organización colegial del trabajo dividido por

zonas prepararán, sin duda, ana futura organización diocesana de Barcelona al

estilo iniciado en París.

En 1967, Pablo VI le nombró personalmente como miembro del Sínodo, como muestra

de claro aprecio y apoyo del Papá y como recuerdo de sus brillantes

intervenciones en el. Concilio

Pasa ahora a ocupar la diócesis de Toledo y recibe el título- de primado de

España, que, aunque ya no • tiene el peso jurídico que antaño tenía, sigue—por

prestigio y por historia—siendo un altísimo cargo, que monseñor González Martín

llenará en plenitud.

MONSEÑOR NARCISO JUBANY, NUEVO ARZOBISPO DE BARCELONA ´

La difícil diócesis de Barcelona pasará ahora a ser ocupada por alguien que bien

la conoce, monseñor Jubany, que fue durante diez años obispo auxiliar de la

misma,

Catalán, nació en 1913 en un pueblo de Gerona, dentro de una familia de

industriales. Hizo sus estudios sacerdotales en Barcelona y se ordenó en 1939.

Doctor en Derecho Canónico por Comillas, obtuvo el licenciado en Teología en la.

Gregoriana de Roma.

Su vida apostólica de sacerdote se realiza íntegramente en Barcelona como

profesor de Derecho. Canónico en el Seminario, viceconsiliario de los jóvenes de

Acción Católica, como canónigo y obispo auxiliar de monseñor Modrego desde 1954.

Diez años más tarde era nombrado para la diócesis de Gerona, que ha regido hasta

ahora.

Monseñor Jubany es una de las mentes más lúcidas´ de nuestro episcopado y, sin

duda, su más destacado canonista. En sus manos está la reorganización económica

de la Iglesia de España y su voz es oída con respeto en la Conferencia cuando

surge cualquier problema jurídico.

Últimamente, monseñor Jubany ha sido una pieza importante en las tareas de la

Conferencia en torno a la renovación del Concordato y en estos mismos días en la

actualización de los Estatutos de la misma Conferencia.

En su vida destacan, el equilibrio y su capacidad de - trabajo. Son conocidas

sus dotes de organizador y su constante esfuerro por unir el sentido jurídico

con el pastoral.

MONSEÑOR CIRARDA, UN GRAN OBISPO DiSCUTIDO

Nombramiento también esperado el de monseñor Cirarda para la diócesis de

Córdoba, tal y como se rumoreaba hace ya más de un año.

Monseñor Cirarda es probablemente una de las más conocidas y discutidas figuras

de nuestro episcopado, una de bis de más alta valía sacerdotal y humana. Nació

en 1917, en Baquio (Vizcaya). Estudió en la Universidad de Comillas, donde se

licencio en Filosofía y Teología. Ordenado sacerdote en 1942, su acción

sacerdotal se centró en Vitoria. La Acción Católica, los cursillos de

Cristiandad, el Seminario de la diócesis vitoriana conocieron bien- la hondura

de su cabeza y la anchura de su corazón. Fue por aquellos años uno de los

mejoreí más conocidos oradores sagrados de España. Editorialista durante muchos

años d« «La Gaceta del Norte», siempre tuve muy. vivos contactos con el mundo de

la Prensa.

En 1960 fue nombrado obispo auxiliar d« Sevilla, y residió durante muchos años

ei Jerez de la Frontera como obispo vicario de la zona. Hombre del Norte, supo

empalmar insuperablemente con Andalucía, a li que amaba con pasión.

En 1963 fue nombrado obispo de Santander, y pocos meses después, administrador

apostólico de Bilbao, al morir monseñor Gúrpide. Recibía así sobre sus espalda

el peso de dos de las más difíciles diócesi de España y ha llevado este peso con

auténtico heroísmo: Cuando la Historia futura hable de este período de la

Iglesia e España, cuando hayan descendido los n dicalismos de uno y otro género,

esa Historia valorará a monseñor Cirarda con ano de los más grandes hombres de

Iglesia de nuestro tiempo.

Pasa ahora a la diócesis de Córdoba, y ante ya desde hace larguísimos meses. Los

cordobeses están realmente de enhorabuena monseñor Cirarda encontrará una vida

apostólica más serena.

MONSEÑOR AÑOVEROS, A LA DIÓCESIS DE BILBAO

Si conocido e» monseñor Cirarda. no lo vas menos monseñor Añoveros, a quien

alguien ha llamado «nuestro Helder Cámara». Su biografía oficial se resume en

estos datos: Nace en Pamplona en 1909. Se graduó en Derecho civil en 1»

Universidad de Zaragoza. Entró, vocación tardía, en el Semiario, y vivió en

Navarra su actividad apostólica en los años de la guerra. Se traslada más tarde

a Málaga, llamado por el cardenal Herrera, para asumir la dirección espiritual

del Seminario. En 1952 seria nombrado obispo auxiliar de Málaga,-de donde pasará

a ocupar, primero como obispo coadjutor r luego, en 1964, como titular, la

diócesis de Cádiz.

Pero la enorme personalidad espiritual de monseñor Añoveros no cabe en una

biografía oficial. Hombre del espíritu, posee una alegría interior y una

capacidad de animar en el trabajo, como no es dado encontrar en muchos hombres y

obispos. Sus pastorales han golpeado más de una vez la opinión pública no sólo

por su sincera valentía, sino sobre todo por su realismo, por su contacto con

los problemas concretos de los hombres. Recientemente el sello de esta

proximidad a la realidad quedó señalado en la primera Ponencia de la pasada

Asamblea conjunta, de cuyo grupo relator fue animador y consejera constante´.

MONSEÑOR DEL VAL REGRESA A SANTANDER

La segunda vacante dejada por monseñor Cirarda, la de Santander, ser» cubierta

por un hombre de la tierra, monseñor Del Val Gallo, que fuera ya vicario de esta

diócesis al lado de monseñor Puchol

Nació en 1916 y ha vivido toda su vida sacerdotal en la diócesis santanderina.

Estudió en la Universidad de Comillas y en Santander fue ecónomo de diversas

parroquias, delegado diocesano de Cursillos, de Acción Católica y de catcquesis.

Siendo vicario general de la diócesis recibió—hace dos años—el nombramiento de

obispo auxiliar de Sevilla para suceder en Jerez a monseñor Cirarda, a quien

ahora sucede en Santander.

Monseñor Del Val es la misma sencillez. Hombre de una alegría contagiosa, sus

sacerdotes le han visto siempre como el hombre Ideal para presidir un trabajo en

colaboración. Pastor abierto a la renovación, no será nunca amigo ni de la calma

ni de los nervios excesivos. Su presencia ea Santander, donde era T sigue siendo

querido, será, sin duda, providencial y serenante.

MONSEÑOR MÉNDEZ ASENSIO, NUEVO ARZOBISPO DE PAMPLONA

Quizá entre los nuevos nombrados sea monseñor Méndez Asensio el menos conocido

para la opinión pública. Per» ciertamente será uno de los más estimados por

cuantos le conocen, por cuantos han tenido la fortuna de vivir a su lado. En la

Conferencia Episcopal se le conoce familiarmente con el nombre de «el padre

Méndez» porque en más de un caso ha sido considerado como un padre espiritual de

todos. Su nombre era siempre el señalado para dar los retiros espirituales a los

prelados, lo mismo que fue director espiritual de muchas docenas de sacerdotes

cuando aún trabajaba en Almería Un hombre del espíritu, en el mejor sentido de

la palabra, parece el Ideal para la diócesis de Navarra, y para suceder a otro

prelado de su misma «cuerda», el cardenal Tabera.

Nacido en 1921 en Vélez-Rubio (Almería) se dedicó en esta diócesis, durante más

de veinte años, a tareas pastorales. Especialista en espiritualidad era

frecuente ver cómo aprovechaba sus vacaciones apostólicas, trasladándose a Roma

para profundizar esta rama de estudios. En 1968 fue nombrado obispo de Tarazona.

Nunca hizo ruido; siempre hizo bien.

 

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