Dos nuevos cardenales españoles  :   
 Ha habido 33 en lo que va de siglo. 
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DOS NUEVOS CARDENALES ESPAÑOLES

HA HABIDO 33 EN LO QUE VA DE SIGLO

UNO—SOLDEVILLA—MURIÓ ASESINADO EN ZARAGOZA; OTRO—REIG CASANOVA—

HABÍA PERDIDO A SU MUJER Y A SU HIJA POR EL COLERA

Pablo VI ha elevado a la dignidad cardenalicia al arzobispo de Barcelona y al

arzobispo de Toledo, primado de España. Precisamente el día que se .daba la

noticia, el arzobispo de Barcelona, un prelado entusiasta y activo, era sometido

a una delicada operación como consecuencia de un desprendimiento de retina. Por

su parte, el arzobispo de Toledo ha pedido a sus diocesanos que no haya

homenajes, sino oraciones en el júbilo de la archidiócesis.

"Don Marcelo"—asi, con emocionada familiaridad—es unánimemente querido y

respetado por sus diocesanos del cercano Toledo. Su labor pastoral en Astorga,

su conquista de Barcelona por fuerza de amor, tiene en la sede primada su

fecunda culminación. "Don Marcelo", sabio y santo, es un hombre humilde y

ejemplar.

Cuando Pablo VI conceda Ja sagrada púrpura, en el consistorio del 5 de marzo

próximo, a los actuales arzobispos de Toledo y Barcelona, serán ya 33 los

cardenales españoles que ha habido en lo que va transcurrido del siglo presente,

incluyendo en ese número a los que ya tenían tan alta dignidad cuando comenzó la

centuria actual y excluyendo al cardenal Mario Casariego, pues, aunque nacido en

España, en Asturias, hay que considerarle guatemalteco, por ser arzobispo

primado de aquel país americano. La mayor parte de ´os 33 (27 de ellos) fueron o

son arzobispos residenciales, es decir, titulares de archidiócesis da nuestra

nación. Otros dos eran no arzobispos, sino obispos residenciales: don Salvador

Casañas Pagés, obispo de Seo de Urgel, al recibir el capelo y luego obispo de

Barcelona, y don Ángel Herrera Oria, obispo de Málaga, quien antes de llegar al

sacerdocio, en edad madura, fue abogado del Estado e Insigne periodista.

Los cuatro cardenales que faltan para completar ese total de 33 fueron exaltados

a tan alto honor eclesiástico siendo miembros de la curia vaticana. De estos

cuatro, sólo uno vive en la actualidad, aunque ya retirado: Arcadio Larraona

Saralegui, misionero del Corazón de María o claretiano, orden religiosa a la que

también pertenece el cardenal Arturo Tabera, quien, tras ser arzobispo de

Pamplona, se halla ahora destinado en 1 Vaticano

Los otros tres purpurados españoles, ya fallecidos, que en este siglo

pertenecieron a la curia pontificia fueron, citando desde el más

moderno al más antiguo, el monje benedictino don Anselmo María Albareda, quien

fue prefecto de la biblioteca vaticaria; Rafael Merry del Val, secretario de

Estado a los treinta y ocho años de edad, con San Pío X, y el religioso

capuchino José Vives y Tuto, consejero íntimo de León XIII y de San Pío X, y con

cuyos apellidos hacía un. juego de palabras el fino ingenio romanesco, diciendo:

"Vives é tutto" (Vives lo es todo), para aludir a la gran actividad e influencia

de aquel purpurado español en los medios vaticanos.

DESPUÉS DE ENVIUDAR

Todas las sedes arzobispales" españolas, excepto la de Oviedo, han tenido o

tienen por titular, en lo que va de siglo, a algún miembro del Sacro Colegio

Cardenalicio. La primada de Toledo ha estado regida por los diez purpurados

siguientes, refiriéndonos siempre al siglo XX: Ciríaco Sancha Hervás, Gregorio

María Aguirre García (re-

1 i g i o E o franciscano), Victoriano Guisasola Menémdez, Enrique Al-maraz

(quien, por extraña circunstancia, murió en los mismos día y hora que su intimo

amigo Benedicto XV, a quien conoció cuando este papa era todavía un joven

monseñor que iniciaba su carrera diplomática en la Nunciatura de Madrid),

Enrique Reig Casanova (quien recibió la ordenación sacerdotal tras haber

ejercido como prestigioso abogado en Valencia y haber fallecido «u esposa y su

hija en una epidemia de cólera), Pedro Segura Sáenz (que luego fue arzobispo de

Sevilla), Isidro Goma Tomás, Enrique Pía y Deniel, Vicente Enrique Taracón y

Marcelo González Martín. Los cinco últimos y Guisasola fueron creados cardenales

siendo arzobispos de Toledo; los otros cuatro habían recibido el rojo galero con

anterioridad a ocupar la silla primada de San Ildefonso.. Sevilla es, después de

Toledo, la sede arquiepiscopal de España que nías purpurados ha tenido en el

siglo XX. Han sido los cardenales Marce.lo Spínola Maestre (cuya causa de

beatificación está hace tiempo incoada), el ya mencionado Almaraz, Eustaquio

Ilundáin Esteban, el también citado Segura Sáenz y José María Bueno Monreal.

Menos el cardenal Segura, los otros cuatro recibieron la sagrada púrpura cuando

ocupaban la silla hispalense de San Isidoro. En cuanto a Tarragona, pese a la

antigüedad y prestigio de aquella ar-chidiócesis, sólo ha tenido cinco

cardenales en su larga historia; tres dp ellos, en el presente siglo: Vidal

Barraquer, Arce Ochotorena y Arriba Castro.

EN TrES CONCLAVES

En Valencia ha habido durante la actual centuria tres cardenales: Herrero

Espinosa de los Monteros y los antes mencionados Sancha Hervás y Reig Casanova.

En Burgos ha habido dos: el antes citado fray Gregario Aguirre y Juan Benlloch

Vivó. En Granada, otros dos: Casanova y Parrado. Otros dos en Santiago de

Compostela: Martín de Herrera (quien por su longevidad asistió a tres elecciones

papales, caso poco frecuente) y Quiroga P al a c i o s. Asimismo, Barcelona

cuenta desde ahora con dos cardenales dentro de este siglo, si bien el primero,

el ya citado Casañas, no era arzobispo, sino obispo.

También ha habido, en el período desde 1900 hasta hoy, dos cardenales arzobispos

de Valladolid: Antonio María Casacajares Azara y José María de Cos Macho. Del

primero de ellos hay un excelente retrato al óleo, de cuerpo entero y con

vestidura cardenalicia, en una de las salas dedicadas al Arma de Artillería en

el Museo del Ejército do" Madrid, pues comenzó la carrera sacerdotal después de

haberse graduado de teniente en la Academia de Segovia y prestar servicio en una

unidad de dicha Arma, que le ofrendó el anillo episcopal al ser designado

titular de la sede vallisoletana.

Finalmente, en Zaragoza sólo hubo un cardenal en este siglo: Juan Soldevila

Romero, quien murió asesinado por unos anarquistas en 1923, hace ahora medio

siglo, y. cuyos restos mortales esperan la resurrección al pie mismo del Santo

Pilar,

 

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