La I Semana de Formación Profesional de la iglesia     
 
 ABC.    31/10/1958.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

LA I SEMANA DE FORMACION PROFESIONAL DE LA IGLESIA

Prosiguieron ayer las sesiones de la I se mana Nacional de Formación Profesional

de la Iglesia, presididas por el obispo de Huelva, doctor Cantero, y el director

general de Enseñanza Laboral, Sr. De Reyna. Por la tarde presidió también el

obispo de León, doctor Almarcha.

El primer tema desarrollado fue "La forrnación del profesorado para los centros

de formación profesional de la Iglesia", y que correspondió a D. José María

Mohedanó. Dijo que el profesor debe tener preparación científica, psicológica,

didáctica y educativa.

Seguidamente, el padre Ortiz de Zúñiga labio sobre la "Ley de Formación

Profesional Industrial de 20 de julio de 1955". En su análisis de este testo

legal afirmó que aunque, ciertamente, es bueno y supone un irán avance, necesita

una mayor coordinación con el resto de la legislación docente española y algunas

reformas en ciertos puntos de su articulado, que señaló y razonó.

En la sesión de la tarde, el padre Mauro Rubio estudió el problema del

encuadramiento nacional de los jóvenes obreros formados en escuelas

profesionales. La síntesis de su criterio es que "sin un contacto Concreto y

sincero con los problemas de la vida obrera sin una reflexión en equipo sobre

los mismos, sin una acción obrera de tipo personalizador, es imposible conseguir

la educacion de la juventud obrera, no solamente en el orden puramente natural,

sino incluso en orden a su formación cristiana y apostólica para la cual hay que

conseguir una mirada de fe a toda la realidad. Sin la responsabilidad y el

desarrollo de la iniciativa obrera, crearíamos el clima más propicio para la

acción comunista"

Correspondió luego a la señorita López Díaz-Otazu abordar el tema titulado

"¿Hacia una formación profesional industrial de la mujer?" Propugnó la lucha

contra el analfabetismo y que no se admita en el trabajo a la mujer que no

presente el certificado de estudios primarios; dar a las mujeres la cultura

correspondiente al Bachillerato, laboral u otro tipo de enseñanza media, y,

finalmente, que se dé a las Escuelas profesionales femeninas de la Iglesia la

ayuda económica que proviene del Seguro de Escuelas Profesionales.

Finalmente, el obispo de León pronuncio un discurso en el que, entre otras

cosas, señaló que él fin social de la Iglesia es hacer más humana la vida con la

formación, profesional de los obreros, labor de humanización que es una

exigencia del Reino de Dios. Esto se logra, por medio de la cultura, que eleva

el espíritu, y de la capacidad profesional y técnica que crea un bloque

intermedio entre las clases para su unión y relación. Dijo asimismo que un paso

trascendental en este sentido lo constituye la creación de los Institutos y

Universidades Laborales y las Escuelas Profesionales.

 

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