Representación auténtica     
 
 ABC.    05/08/1958.  Página: 16. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

5 DE AGOSTO DE 1958 EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 16

REPRESENTACION AUTENTICA

El discurso que el cardenal-primado de España dirigió hace poco a la recién

creada Hermandad de Alféreces Provisionales, supo tener un tono de firmeza

espiritual unida a un prudente sentido realista. Por eso. además de por la

autoridad personal del primado, ha llamado la atención. Dado a conocer

oportunamente, su texto íntegro fue publicado luego por buena parte de la Prensa

española —A B C por supuesto—coincidiendo con el 18 de julio. Su titulo —"Por

Dios y por España"—evocaba las afirmaciones básicas y prevalentes, en cuya

proclamación" se creó durante la guerra española el clima de unidad moral, en el

que coincidieron los combatientes del frente con los anhelos y esperanzas de la

retaguardia. El "espíritu de la Cruzada", que los alféreces provisionales

simbolizaron como aportación juvenil del pueblo a los Ejércitos, tuvo en esas

palabras un mote heráldico y una cifra de noble anchura nacional.

Anchura española del Movimiento Nacional, que dio a la guerra de Liberación los

caracteres típicos de una lucha justa, con todos los requisitos exigibles por la

más estricta concepción jusnaturalista. En primer lugar, que miraba a garantizar

los derechos esenciales del pueblo: derecho a la justicia, a la libertad, al pan

y al trabajo, a la dignidad colectiva y a la seguridad individual, derecho a

rezar en paz al Dios Verdadero y a sentirse integrado en un orden político

satisfactorio y firme.

Esta firmeza la ha probado con hechos, ciertamente, el Estado nacional durante

estos veinte años transcurridos desde la Victoria. Estabilidad práctica y

firmeza en el servicio a los postulados doctrinales, tanto en política interior

como en las relaciones exteriores. La unidad católica, la justicia social, la

actitud anticomunista, la continuidad del principio de la unidad de mando, la

voluntad de crear todas aquellas instituciones que la vida diaria ha aconsejado

como necesarias y oportunas. Todo esto está ahií y no hay más que abrir los ojos

para verlo. Los, españoles lo saben. Se equivocaría quien otra cosa pensara. Y

si no, al tiempo.

La "representación auténtica", a la que el cardenal primado se refería en las

palabras aludidas, tiene en todo caso el valor de asentar de modo natural y

seguro sobre cimientos de piedra el edificio del Estado, esto es, la

arquitectura del orden político. Sin duda, la "representación auténtica", del

pueblo ante el Poder es condición de la legitimidad de ejercicio. Porque el lema

de "Todo para el pueblo, pero sin el pueblo", no responde a la concepción

cristiana y monárquicotradicional, sino que fue una transitoria manifestación

del grosero pragmatismo inspirador del despotismo ilustrado, peculiar del siglo

XVIII

La doctrina clásica española, por su raigambre católica, rechaza con energía la

tesis de la soberanía popular, característica de la Revolución. Pero rechaza

con´ la misma energía la tesis contraria, anticatólica y antitradicionál

también, del absolutismo del Poder.

Esa "representación auténtica", cuya necesidad básica y cuya alta misión

recordaba el cardenal Pía y Deniel, no hay que confundirla con los

procedimientos electorales, por Sufragio universal inorgánico, aunque éstos sean

los únicos que han usado y, casi conocido las democracias contemporáneas. El

criterio de la autenticidad de la representación no se vincula a ninguna

mecánica concreta, aunque evidentemente repugne aquellos procedimientos que´

conduzcan a resultados iriauténticos. La tradición jurídica española ha

aprendido de Santo Tomás y de Suárez que el Poder viene de Dios al pueblo, y que

éste lo transmite a los soberanos y gobernantes según los modos que condicionan

las legitimidades de origen y de ejercicio. Esa. tradición jurídica de España no

sólo ha respetado én teoría, sino que realizó con toda escrupulosidad en la

práctica, la representación del pueblo en las Cortes tradicionales, lo mismo que

delimitó el campo de las libertades populares en las seculares libertades de

Municipios, gremios y entidades sociales infrasoberanas.

Los cambios de estructura son sustanciales entre la sociedad de nuestro tiempo y

la que fundamentaba el orden medieval o la sociedad estamental. De ahí que

realidades diferentes se representen mediante sistemas distintos. En donde está

la piedra de toque es en la autenticidad.

 

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