El respeto a las leyes divinas, reflejado en las humanas, es el marco necesario de la libertad de prensa  :   
 Discurso del Papa a los juristas católicos italianos, reunidos para estudiar "la libertad de prensa en la ordenación jurídica". 
 ABC.    09/12/1959.  Página: 60. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

ABC. MIÉRCOLES 9 DE DICIEMBRE DE 1959. EDICIÓN DE LA MAÑANA.

EL RESPETO A LAS LEYES DIVINAS, REFLEJADO EN LAS HUMANAS, ES EL MARGO NECESARIO

DE LA LIBERTAD DE PRENSA

Las limitaciones de ésta deben ser objeto de una estricta regulación legal

DISCURSO DEL PAPA A LOS JURISTAS CATÓLICOS ITALIANOS, REUNIDOS PARA ESTUDIAR "LA

LIBERTAD DE PRENSA EN LA ORDENACIÓN JURÍDICA"

Ciudad del Vaticano 8. El Padre Santo, recibió esta mañana en audiencia, en la

Sala del Consistorio, a los participantes en el Congreso Nacional del la Unión

de Juristas Católicos italianos, celebrado estos días. en Roma. Encabezaba el

grupo el presidente del Consejo de Ministros de Italia, Antonio Segni.

El Papa, después de recordar al selecto

grupo dé juristas el significado de esta palabra, que representa, persona

calificada, de noble firmeza y sensibilidad, de profunda formación interior,

intelectual y moral, y severo intérprete de la Ley, hizo alusión a algunos

principios inspirados en el tema del Congreso: "La libertad de Prensa en la

ordenación jurídica".

El Padre Santo—dijo Su Santidad—, que siente sobre su "corazón la

responsabilidad espiritual que le ha sido confiada, aunque su habitual

serenidad cubre sus ansias ante los fieles, ¿puede permanecer indiferente ante

una publicidad de vocaciones históricas noveladas que nada tienen que ver con la

instrucción ni con la honrada informácón?,¿No sufrirá su persona ante el veneno,

que con desenvuélta largueza se suministra a tantos inocentes y a la

adolescencia inexperta, mediante ejemplares e ilustraciones en los que el

conocimiento de la verdad, el encanto del bien y la visión de la belleza no son

tenidos en ninguna consideración, sino que, por el contrario, son ostentosamente

destruidas? Por esto Nos dirigimos, con voz suplicante, pero con energía, a las

autoridades y sometemos a la atención de los padres y educadores, de los hombres

de Gobierno, de los legisladores, juristas, productores e industriales, los

siguientes puntos, confiando en la buena voluntad y rectitud década uno:

En primer lugar, es preciso tener una conciencia clara, constantemente,

inspirada en un recto, equilibrio, y no orientada a la insensibilidad ya la

relajación. El derecho a la verdad, significa una orientación moral objetiva,

fundada en las leyes divinas. Este derecho es superior a cualquier otro derecho

y exigencia.

La libertad de Prensa debe encuadrarse en este respeto a las leyes divinas, que

se refleja en las leyes humanas, de la misma manera que la libertad de cada uno

está limitada por la observancia de las normas divinas. Y de la misma manera

también que nó está permitido al libre ciudadano, por el hecho de proclamarse

libre, ofender o atentar contra la libertad privada, los bienes o la vida del

prójimo, así tampoco puede ser lícito a la Prensa, bajo el pretexto de que debe

ser libre, atentar diariamente y sistemáticamente contra las reglas religiosas

y, morales de la humanidad Cualquier otra exigencia sobre la difusión de las

noticias debe ser sometida a estas leyes básicas. Añadió que estas limitaciones

deben estar estrictamente determinadas en la. ley para que, en tan delicado

terreno, nada quede sometido la la improvisación, al tan cacáreado autocontrol o

lo que es peor, a la mala fe o a la mercantilización.

Esta conciencia clara implica por sí sola el carácter obligatorio que deben

contener a los derechos de la Prensa en el respeto, en el orden y en la

legalidad. Estas limitaciones se imponen a las morbosidades de la demanda en los

textos, el halago de la ganancia, a. la ligereza de las mentes literarias que no

piensan en él enorme daño que se hace a la inocencia del niño o del adolescente.

Sobre esta materia es preferible que seamos explícitos, sin miramientos. No es

el amor al saber, a la cultura o a la verdad el que guía algunas plumas, sino el

juego malsano de ciertas pasiones, la desmedida ansiedad de notoriedad y lucro,

la que pasa por encima de los llamamientos de la ciencia. Es también competencia

vuestra, amados hijos, que habéis estudiado este asunto tratando, de aportar los

oportunos remedios durante este Congreso; es competencia vuestra aportar la

contribución de nuestra doctrina y también de vuestra autoridad como juristas

católicos a la solución del gravísimo problema. No tengáis miedo a ser tachados

de escrupulosos o exagerados al mantener una actitud de reprobación hacia cierta

Prensa. No compréis, no favorezcáis, e incluso no nombréis a la Prensa perversa.

El Padre Santo concluyó su discurso con estas palabras: "Amados hijos: Os hemos

hecho partícipes de Nuestras ansias y preocupaciones y con ello experimentamos

un cierto alivio, como quien se quita un enorme peso de encima."

Finalmente, el Augusto Pontífice impartió su bendición a los presentes.—-Eje.

 

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