El jefe del Estado impone la birreta cardenalicia a monseñor Antoniutti  :   
 A la solemne ceremonmia, celebrada en el Palacio de Oriente, asistieron doña Carmen Polo de Franco, el Gobierno, cardenales españoles y altas personalidades. 
 ABC.    25/03/1962.  Página: 93-94. Páginas: 2. Párrafos: 20. 

ABC. DOMINGO 23 DE MARZO DE 1962. EDICIÓN DE LA MAÑANA

EL JEFE DEL ESTADO IMPONE LA BIRRETA CARDENALICIA A MONSEÑOR ANTONIUTTI

A LA SOLEMNE CEREMONIA, CELEBRADA EN EL PALACIO DE ORIENTE, ASISTIERON

DOÑA CARMEN POLO DE FRANCO, EL GOBIERNO, CARDENALES ESPAÑOLES

Y ALTAS PERSONALIDADES

Después del acto, el nuncio de Su Santidad recibió, de manos del Generalísimo,

el Gran Collar

de Isabel la Católica

ALMUERZO EN EL PALACIO DE EL PARDO EN HONOR DEL REPRESENTANTE PONTIFICIO

En la mañana de ayer, en el Palacra de Oriente, se celebró la solemne ceremonia

de imposición de la birreta cardenalicia, por el Jefe del Estado, al pronuncio

de Su Santidad en España, Dr. Hildebrando Antoniutti. Poco después de las once

llegó a Palacio el nuevo cardenal, acompañado del ablegado, guardia noble y

secretario capellán.

Al pie de la escalera de honor fueron recibidos por el primer introductor de

embajadores, segundo jefe e intendente general de la Casa Civil, consejero de

Embajada y secretario de la Casa Civil, por cuyo jefe, conde de Casa de Loja,

fue cumplimentado el cardenal, que se dirigió directamente a la capilla. El

cortejo se formó por el siguiente orden: secretario de la Casa Civil; el

cardenal Antoniuttí, que llevaba a la derecha al segundo jefe de la Casa Civil y

al primer introductor de embajadores, y a su izquierda, al ablegado, guardia

noble y secretaria A la entrada de la capilla fueron recibidos por monseñor

Bulart, que condujo a su eminencia al sitial que tenía señalado.

En la capilla, espléndidamente iluminada y adornada, ocupaban sus -puestos los

ministros del Gobierno de la nación y sus esposas; cardenal primado, cardenal

arzobispo de Tarragona, cardenal arzobispo de Santiago, cardenal arzobispo de

Sevilla, consejeros del Remo y señoras; patriarca obispo de Madrid-Alcalá,

arzobispo de Sión, primeras autoridades de Madrid y señoras; arzobispos y

obispos españoles, y demás altas personalidades invitadas al acto.

Poco después, Sus Excelencias el Jefe del Estado y su esposa, acompañados de los

jefes de las Casas Militar y Civil, hicieron entrada en la capilla a los acordes

del Himno Nacional. A la entrada del templo, el patriarca obispo de Madrid-

Alcalá, les ofreció el agua bendita. El Caudillo y su esposa tomaron asiento

bajo dosel.

Pedida la venia a Su Excelencia por el maestro de ceremonias, el ablegado dio

lectura de un discurso, terminado el cual, subió las gradas y presentó el Breve

al Caudillo quien ordenó se diera lectura al mismo. Tras ésta, el ablegado y su

secretario tomaron la Birreta, colocada en una mesa situada en el lado de la

Epístola y la pusieron sobre una bandeja que fue portada por el secretario,

dirigiéndose ambos al pie del dosel y haciendo entrega de la Birreta a Su

Excelencia. En este momento, el maestro de ceremonias invitó a monseñor

Antoniutti a aproximarse al dosel. El cardenal subió las gradas y S. E. el Jefe

del Estado le impuso la Birreta. Terminada la imposición dio el doble_ abrazo al

cardenal Antoniutti, quien, seguidamente, bajó las gradas y ocupó, su sitial,

desde donde dio lectura a su discurso.

DISCURSO DE MONSEÑOR ANTONIUTTI

"Su Santidad el Papa—comenzó diciendo—, conservando una antigua tradición que

honra a la católica España, benévolamente ha dispuesto que las primeras

ceremonias externas de mi incorporación al Sacro Colegio Cardenalicio se

celebren en el país donde he tenido el honor de representarle en los últimos

años de mi servicio a la Santa Sede.

Este antiguo privilegio de que goza España constituye un motivo de sincera

satisfacción para el Episcopado, el clero y los católicos de esta querida

tierra, que reconocen y respetan fielmente la autoridad del Pontífice, a la vez

que veneran y aman a su sagrada persona y dispensan tanta» evidentes pruebas de

afectuoso acatamiento a sus representantes."

Después de rendir devoto homenaje a Su Santidad el Papa y agradecer al Jefe del

Estado español el esplendor dado a la ceremonia y el haber elegido la fiesta de

San Gabriel, patrono de los nuncios y del Cuerpo diplomático para celebrar el

acto, el nuevo cardenal dijo:

"El nuncio tiene la obligación de ser, ante todo, un hombre de Dios, para

representar al Papa, proteger los intereses da la religión, defender los

derechos de la Iglesia y asegurarle la debida libertad.

Obrando así, el nuncio sirve no sólo a la Iglesia, de la que es ministro, sino a

la. misma nación donde es enviado, porque la Iglesia no desea otra cosa que el

bien de los pueblos, tanto en el orden religioso y moral como en el civil y

social o en el plano de la cultura y la educación.

En este período ecuménico—continuó—, cuando el mundo, agitado y confuso, vuelve

sus ojos a la Iglesia católica, que ofrece el espectáculo grandioso de su sólida

unidad en torno al Papa, es muy consolador el ejemplo de la Iglesia de España,

que, a lo largo de siglos, aun en los momentos más agitados de su historia, ha

defendido con intrépido coraje su patrimonio espiritual, en la más estrecha

comunión con Roma.

Señor: quiero aprovechar esta solemne ocasión—expresó finalmente—para daros las

gracias por las atenciones que me habéis dispensado durante mi misión, y ruego a

Dios que os asista en vuestra ingente tarea para asegurar a España el puesto que

le corresponde en la familia de las naciones. Que Dios os bendiga y bendiga a

España."

IMPOSICIÓN DEL GRAN COLLAR DE ISABEL LA CATÓLICA

Terminado el discurso, monseñor Antoniutti se retiró a la sacristía, donde se

revistió. Instantes más tarde dio comienzo al "Te Deum", dando su bendición, al

finalizar, el cardenal Antoniutti.

A continuación, el Jefe del Estado y señora, seguido del cardenal, su comitiva y

los ministros del Gobierno y sus esposas, se dirigieron a la cámara, en donde el

cardenal fue felicitado por el Caudillo, quien le impuso el Gran Collar de la

Orden de Isabel la Católica.

Terminado este acto, el cardenal se retiró de Palacio con el mismo ceremonial

que a su llegada.

ALMUERZO EN EL PALACIO DE EL PARDO

A las dos de la tarde se celebró en el Palacio de El Pardo el almuerzo ofrecido

por el Jefe del Estado y señora al nuevo cardenal monseñor Antoniutti. Con Sus

Excelencias y el cardenal tomaron asiento a la mesa los cardenales primados de

Tarragona, de Santiago y de Sevilla; ministros de Asuntos Exteriores, de

Justicia, Ejército, Marina, Hacienda, Gobernación, Obras Públicas, Trabajo,

Industria, Agricultura, Comercio, Información y Turismo; subsecretario de la

Presidencia y de la Vivienda; ablegado monseñor Calamoneri; patriarca de las

Indias, obispo de Madrid-Álcalá; arzobispo de Sión, vicario general castrense;

capellán de Su Excelencia, maestro de Ceremonias; prime_r introductor de

embajadores;

subsecretario de Justicia; director general de Asuntos Eclesiásticos; Guardia

Noble, conde Pedro Cánale; secretario capellán, monseñor Carew; auditor de la

Nunciatura, monseñor Cheli; jefes y segundos jefes de las Casas Militar y Civil

y ayudantes de campo del Caudillo.

 

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