"La fe de España en Cristo es su mejor gloria y el eje de oro de su cultura"  :   
 Mensaje del Papa al pueblo español en la clausura del año jubilar paulino en Tarragona. 
 ABC.    28/01/1964.  Página: 39-40. Páginas: 2. Párrafos: 48. 

ABC. MARTES 28 DE ENERO DE 1964.

«LA FE DE ESPAÑA EN CRISTO ES SU MEJOR GLORIA Y EL EJE DE ORO DE SU CULTURA»

"Llevada a los mundos lejanos por sus misioneros, dan testimonio de ella el

racimo de naciones qué con su lengua recibieron este don de Dios"

MENSAJE DEL PAPA AL PUEBLO ESPAÑOL EN LA CLAUSURA DEL AÑO JUBILAR PAULINO EN

TARRAGONA

Tarragona 27. (De nuestro corresponsal, por teléfono.)

Con el solemne oficio pontifical y el magno concierto han finalizado los actos

del Año Jubilar Paulino, que se lian venido celebrando en nuestra ciudad.

Brillantes ceremonias arropadas por una gran multitud de fieles y con la

asistencia de relevantes personalidades. Tarragona el pasado domingo lia sido un

hervidero de gente, pues a las peregrinaciones oficiales de varías diócesis se

han unido los miembros de la Adoración Nocturna que han celebrado una vigilia

extraordinaria, representaciones de la Acción Católica y fieles de toda la

archidiócesis.

LLEGADA DEL CAPITÁN GENERAL MUÑOZ GRANDES

Aleredor de las diez y media de la mañana llegó al llano de la catedral el

vicepresidente del Gobierno, capitán general don Agustín Mimos Grandes, que

ostentaba la representación de Su Excelencia el Jefe del Estado, acompañado de

los ministros de Asuntos Exteriores, don Fernando María Castiella; de Hacienda,

don Mariano Navarro Rubio, y el ministro presidente del Consejo Nacional de

Economía, don Pedro Gual Villalbi. Asimismo llegó el jefe de la Región Aérea

Pirenaica, teniente general don Antonio S. García Veas; el capitán general de

Cataluña; teniente general don Luis de Lamo, y el jefe del Sector Naval,

almirante don Alfonso Baturone. Frente a la catedral se ¡tallaba una compañia

del Regimiento de Infantería de Badajos número 26, con bandera y banda de

música, que les rindió los honores de ordenanza, siendo después saludados por

las primeras autoridades tarraconenses.

EL CARDENAL LEGADO, HACIA LA CATEDRAL

A las once menos cuarto salió del palacio arzobispal eí cortejo religioso que

debía dirigirse a la Catedral, a fin de asistir al oficio de clausura. Abría el

cortejo la Cruz primada, siguiendo a continuación el obispo de Barbasiro,

monseñor Jaime Flores; de Seo de Urgel y copríncipe de los Valles de Andorra,

monseñor Ramón Iglesias; obispo de Valencia, monseñor Sonto Vizoso; obispo de

Ciudad Real, monseñor Juan Hervás, obispo de Lérida, monseñor Aurelio del Pino;

obispo de Vich, monseñor Manuel Molí; de Colofom, fray Matías Sola; obispo

auxiliar de Tarragona, monseñor Laureano Gastan Lacoma; abad coadjutor de

Montserrat, dom Gabriel Brassó, y abad de Poblet, dom Edmundo María Careta.

Cerraban el cortejo el cardenal legado secretario de Estado, monseñor Amleto G.

Cicognani, acompañado de les cardenales arzobispos dé Tarragona, monseñor

Benjamín de Arriba y Castro; de Viena, monseñor Francis Koeníg y el nuncio

apostolico Antonio Riberi.

SOLEMNE PONTIFICAL

Al llegar el cardenal legada y prelados frente a la catedral, fueron saludados

por el vicepresidente del Gobierno y ministros, penetrando luego en el templo.

Al llenar al presbiterio, monseñor Cicognani revistióse de pontifical,

situándose en el sitial del presbiterio el representante del Jefe del Estado. En

otros sitiales, junto a la escalera de acceso, se encontraban los ministros,

jefe de la Región Aérea Pirenaica, capitán general de Cataluña y almirante jefe

del Sector Naval, y Mesa de las Cortes, presidida por el vicepresidente, marqués

de la Valdavia.

En los sitiales del lado de la epístola sí encontraban los cardenales de

Tarragona y de Viena y el nuncio apostólico, mientras los prelados y abades se

situaron en la sillería del coro. Figuraban asimismo frente al altar las

autoridades tarraconenses, presididas por el gobernador civil de la provincia,

D. Rafael Fernández Martines; Diputación en Corporación, presidida por D.

Antonio Soler Morey, y Ayuntamiento de la ciudad, presidido por D. Benito

Dalmau. Los componentes de la Misión pontificia ocupaban sitiales de

preferencia, como asimismo el Cuerpo consular y representaciones de las

distintas asociaciones religiosas.

El solemne pontifical fue oficiado por el cardenal legado, asistido por un

capitular.

La capilla de la catedral, reforzada por la Schola Cantorum del Seminario

Pontificio, interpretó la misa gregoriana "Un jubilo", seguida por los fieles

que llenaban totalmente las naves central y laterales.

La homilía corrió a cargo del cardenal Cicognani, quien glosó la doctrina

paulina bajo los aspectos de la fe y caridad.

MENSAJE RADIOFÓNICO DE PABLO VI

Finalizado el solemne pontifical, desde la catedral se estableció contacto con

Radio Vaticana, que transmitió el mensaje de Pablo VI a la nación española.

Terminada la, lectura del mensaje, y después de impartir la bendición papal, que

fue recibida de rodillas por todos los presentes, quienes se habían puesto en

pie al transmitirse las primeras palabras pontificias, el cardenal legado,

prelados, vicepresidente del Gobierno y ministros .marcharon hacia el palacio

arzobispal, siendo despedidos con grandes aplausos por la multitud que se habia

estacionado a salida del templo.

ALMUERZO OFRECIDO POR EL CARDENAL TARRACONENSE

A las dos de la tarde, fue servida en el comedor del palacio arzobispal una

comida

en honor del cardenal legado y demás personalidades asistentes, ofrecida por el

cardenal de Tarragona.

CONCIERTO DE CLAUSURA

La catedral ofrecía un magnífico aspecto ante el concierto de clausura, que tuvo

lugar a las seis de la tarde. La Orquesta Sinfónica de Barcelona, bajo la

dirección del maestro Ferrer, y cinco masas corales, formando un conjunto de 350

voces mixtas, interpretó en primera audición el oratorio “Pablo, heraldo de

Cristo", música del doctor Francisco Tapies, canónigo tarraconense, y letra del

doctor. Miguel Melendres, capitular también de nuestro Cabildo, alcanzando un

resonante éxito.

Ocuparon sitiales junto al presbiterio el cardenal legado, quien tenía a su

izquierda al vicepresidente del Gobierno, y a su derecha al cardenal de

Tarragona, ministros, prelados y demás autoridades, liabiéttdose colocado sillas

hasta la misma puerta de acceso al templo.

REPARTO DE PREMIOS PERIODÍSTICOS Y DE INVESTIGACIÓN

En el entreacto del concierto el secretario del Jurado de la Comisión del

Centenario, doctor Melendres, dio lectura al veredicto del concurso periodístico

convocado con ocasión de la efemérides paulina.

Asimismo fue hecho público el veredicto mediante el cual el premio de

investigación histórica, dotado con 20.000..pesetas, convocado por la Diputación

de Tarragona, esa concedido al reverendo Pedro Llagosterd Tous, pariente de Su

Eminencia el cardenal, por su trabajó "San Pablo en Tarragona, capital de la

Hispartia citerior"

Terminada la entrega de premios, prosiguió el concierto, cuyo final fué

rubricado con grandes aplausos por el auditorio.

Unas palabras del cardenal legado, en las que agradeció a todos su fervor y

adhesión, fueron las notas finales de las fiestas del centenarío, que han

revestido gran solemnidad, brillantes.—Luis María MEZQUIDA

Mensaje del Papa

El texto del mensaje de Su Santidad el Papa al pueblo español, fue el siguiente:

"Salve, España católica. Tu fe en Cristo, Hijo de Dios vivo, es tu mejor gloria.

Es el eje de oro de tu cultura y es para ti fuente de virtudes. Esa fe que

profesaron tus grandes concilios y está esculpida en catedrales, la que

pregonaron teólogos de Trento y llevaron a los mundos lejanos sus misioneros. Da

testimonio de ella el racimo de naciones que con tu lengua han recibido este don

de Dios.

Salve, generoso pueblo español, paciente y laborioso. Salud y paz en Cristo a

vosotros, hermanos en el episcopado, sacerdotes, religiosos, católicos españoles

" todos. "Dios Nos es testigo de cómo os llevamos a todos en las entrañas de

Nuestro Señor Jesucristo." Estas mismas palabras de Pablo, apóstol de Cristo, a

los cristianos de Filipos, queremos también Nos—y con cuánto amor y sinceridad—

hacerlas nuestras al dirigir este primer saludo a España, que conmemora con

fervor y abundancia de frutos el decimonono centenario de la venida del Apóstol

de las Gentes a vuestro suelo patrio.

Si la Divina Providencia no Nos ha deparado la oportunidad de visitar vuestra

noble tierra, sí que hemos captado en las páginas de su historia, a veces

atormentada y siempre gloriosa, su tradicional fisonomía cristiana; hemos

admirado sus gestas de martirio, de santidad, de servicio a la Iglesia de

Cristo, y hemos visto en ellas palpitar su alma de altos destinos, de Aquel,

sobre todo, que marca un jalón Irremovible en la historia humana, el de

completar el planeta y borrar los antiguos linderos del mundo.

FECUNDA PERMANENCIA DEL ESPÍRITU CRISTIANO EN ESPAÑA

Nuestro mensaje de hoy forma arco con vuestros sentimientos para encontrarse en

San Pablo, y por eso quisiera ser vibración, reflejo, proyección de los efectos

que palpitan en sus escritos y, aunque débil, eco fiel, de su enseñanza, de su

verbo ardiente, apasionado por Cristo.

Os diría hoy seguramente, si os hablara, el Apóstol de las Gentes, como a los

cristiano de Corinto: "Yo soy quien os he engendrado en Jesucristo por medio del

Evangelio. Por tanto, os ruego que seáis imitadores míos como yo lo soy en

Cristo." Y añadiría sin duda, también: "Yo, hermanos, cuando vine a vosotros, no

vine a anunciaros el testimonio de Cristo con elevación de lenguaje o de

sabiduría. En realidad, me propuse no saber otra cosa en medio de vosotros, sino

a Cristo, y a Este, crucificado".

Sea éste el fruto grande, el fruto dulce del Año Paulino: el ejemplo de Pablo,

llama insaciable, viento del espíritu, pregonero de Dios.

Sí, hermanos e hijos amadísimos: creemos que esa imagen de Cristo que Pablo

llevaba siempre en su corazón ardiente, esa noble manera de llevarla en su vida

de hombre entero, en consonancia con Dios y en armonía con todo lo bueno, está

aún viva en España. Y creemos que su siembra da Cristo signe todavía fecunda en

las organizaciones católicas, en los cenobios históricos que adquieren nueva

vida, en los cenáculos de contemplación siempre repletos, en las asambleas de

apostolado, en el santuario de la familia, en el ejercicio de las virtudes

cívicas y sociales, en el incesante resurgir vocacional.

Y aunque hubiera sombras, hay también esfuerzo, hay lucha por devolver a la

esposa de Cristo su faz blanca, sin arrugas, sin mancha.

Por eso, nuestra mirada a España nos llena de consuelo, y es este afecto que se

despierta en nuestro pecho el que nos impulsa á abrirnos el alma con algunas

consideraciones.

BÚSQUEDA DE NUEVAS NORMAS DE VIDA

Nuestros ojos se detienen en primer lugar en vosotros, sacerdotes queridos.

Sabemos bien el celo renovador que. distingue tanto al dignísimo clero español

como a las familias religiosas de probada tradición histórica, y a los

institutos de reciente nacimiento. Este celo, que es caridad cuando impulsa a la

búsqueda serena de métodos apropiados a las nuevas formas de vida, cuando trata

de entablar y mantener el diálogo con el mundo moderno en el afán de llevarlo a

Cristo, en quien todo tiene su recapitulación y corona.

Laudable intento que no pide renegar del pasado histórico ni romper con

tradiciones en lo que ellas tienen de esencial y venerando, sino que más bien

rinde homenaje a tales tradiciones, aunque para hacerlas viables, para

conservarlas en su eficacia, haya tal vez que podarlas de cuanto de transitorio

y caduco, de manifestación defectuosa, en ellas haya: "Ut fructum plus afferat",

según palabras del Evangelio.

Sacra y brillante, espiritual, pero recia, como tallada en piedra granítica es

la figura del sacerdote, cual San Pablo nos describe y magnifica; del sacerdote,

mi-nitro de la palabra y ministro del sacramento.

"Somos embajadores de Cristo, como si Cristo exhortase por boca nuestra." "Sio

nos existimet homo ut ministro Christi, et dispensatores mysteriorum Dei."

Heraldo del Evangelio, el sacerdote lleva la luz, la palabra palpitante que da

vida y su testimonio exige un programa do vida para ser eficaz en su esfuerzo,

una purificación interior.

"Christo confixus sua Cruci." Y es en el ministerio litúrgico, sacrifical y

sacramental, donde el ministerio de la palabra tiene sus raíces más hondas y de

dondo recibe su fuerza y eficacia. Ministerio que tiene su centro en el altar,

su manifestación mejor en el amor, el amor presente que para quien hace

profesión de él, es algo que consume, que quema. "Caminad en el amor como Cristo

nos amó y se entregó por nosotros cual ofrenda y víctima de olor suave."

 

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